La crisis abierta en Movimiento Sumar hace tambalearse a un partido que aún no ha terminado consolidarse. La dimisión de la secretaria de Organización, Laura Moreno, llegó acompañada de críticas hacia la coordinadora general, Lara Hernández, acusaciones de fraude, y desveló la existencia de una investigación interna abierta tras seis denuncias por presunto acoso laboral de la dirigente. Una implosión que pone en jaque los próximos pasos de la formación y siembra dudas sobre la continuidad de la actual coordinadora, cuestionada por amplios sectores de la organización.
Si hasta hace unos días todos daban por hecho en Movimiento Sumar que se postularía a la reelección, la nueva situación ha llevado que en su entorno no den la decisión por tomada. Fuentes próximas a Hernández apuntan a que aún no ha tomado una decisión -«no está claro»- y figuras próximas le están recomendando dar un paso atrás. Este jueves por la tarde se reúne la ejecutiva para convocar oficialmente la Asamblea, prevista para el 11 de julio, donde se elegirá a los nuevos coordinadores, y donde el sector crítico empuja para tener representación.
La polémica carta de dimisión de Moreno, una desconocida de puertas para afuera, apuntó a una suerte de operación de Hernández para apartarla internamente, con presuntas directrices internas dadas a los trabajadores para que no trabajaran en su equipo. Una situación que se produce cuando la coordinadora ostenta el cargo en solitario, pese a que el diseño de la formación estaba pensado para que fueran dos personas -coportavoces- quienes ocuparan esa responsabilidad.
En marzo del año pasado la Asamblea del partido eligió a la actual coordinadora en tándem con el economista Carlos Martín Urriza, que dimitió pocos meses después. Hernández, según denunció la secretaria de Organización, se habría resistido a convocar una asamblea para elegir nuevo sustituto. La nueva coordinación se elegirá casi un año después de la renuncia de Martín Urriza.
Única candidatura para evitar el choque
Una vez que se convoque la asamblea para el 11 de julio, se espera una candidatura alternativa a Hernández, y muchos apuntan como futura coordinadora a la portavoz parlamentaria, Verónica Martínez Barbero. Otra de las figuras que emergió como posible coordinador fue el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que también pertenece a los Comuns, aunque algunas voces de Movimiento Sumar lo ven inviable, al considerar que «los Comuns no le dejarían». Con la incógnita de si Hernández dará la batalla por continuar en el cargo o si dará un paso atrás, distintas fuentes de la formación confirman en las últimas horas que existe la voluntad de lograr una única candidatura que evite un choque interno.
La implosión ha tensado las cuerdas de la formación y se ha trasladado a su grupo parlamentario, donde la mayoría de diputados son de Movimiento Sumar, tras el diseño de las listas que hizo Yolanda Díaz. El pleno de este miércoles, el primero tras desvelarse la salida y las críticas, estuvo marcado por cierta tensión y tiranteces entre los propios diputados.
Algunos leales de Hernández, visiblemente molestos con la autora de la polémica parta, creen que el contenido es algo «infantilista» y que responde a un «victimismo«, que «esconde bajo denuncias de acoso laboral lo que es un conflicto político». Fuentes próximas a la todavía coordinadora aseguran que se encuentra «tranquila y confiada» porque no tiene «nada que ocultar». Tratan, además, de reducir esta crisis a un «tambaleo interno».
La investigación interna en Movimiento Sumar se abrió en febrero a raíz de «seis denuncias» de cargos del partido, según denunció la ya exsecretaria de Organización. El comité que lo investiga está contemplado precisamente en el Protocolo antiacoso que creó Movimiento Sumar, precisamente tras el escándalo de Iñigo Errejón.
Un plan basado en «la mediación y el arbitraje» con fines preventivos que, creen los próximos a la actual coordinadora, se ha utilizado como arma arrojadiza, empleando para cargos protocolos de acoso contemplados para proteger a trabajadores rasos . Fue la ejecutiva la que aprobó la creación de este comité, exhibiendo así la falta de apoyos de Hernández dentro de la cúpula de la formación.
Situación comprometida
La pugna interna es observada desde la barrera desde el resto de partidos, donde prefieren no pronunciarse y le restan importancia al conflicto, advirtiendo de que son el actor «más pequeño» de la coalición Sumar -IU, Más Madrid y Comuns-. La crisis interna de Movimiento Sumar sí puede comprometer aún más una situación ya de por sí comprometida. En su corta vida, ha tenido que cambiar radicalmente su planteamiento, de su concepción inicial de ser la matriz de la izquierda a resignarse a ser un partido, el menor de todos, que quedó descabezado en tiempo récord.
La formación nunca llegó a recuperarse de la salida de Díaz, que dimitió del liderazgo del partido en verano de 2024, tres meses después de ser elegida y tras el fiasco de las europeas, que rompió puentes con partidos aliados y echó por tierra el plan de que Sumar fuera una plataforma de partidos. A esta salida le siguió poco después el escándalo del exportavoz parlamentario Iñigo Errejón, que tuvo que dimitir de sus cargos por varias denuncias por presunto acoso sexual. El vacío de poder se alargó durante meses después del shock, y el tándem nombrado el año pasado apenas duró unos meses.
El impulso de Hernández hace poco más de un año vino de la propia Yolanda Díaz, su principal valedora. Pero el respaldo parece haber perdido sus efectos una vez que Díaz anunció su renuncia a seguir liderando el proyecto en los próximos comicios y dio un paso atrás en la política. La vicepresidenta segunda ha optado por desentenderse de esta crisis, al no darse por aludida más allá de lo que concierne al Ministerio de Trabajo. Ahora, el partido deberá tratar de cerrar heridas sin referentes ni liderazgos claros.
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