El ejercicio físico diario es un hábito de salud que deben llevar a cabo diariamente todo tipo de personas de cualquier edad. Sin embargo, cada una tiene sus horarios favoritos y mientras que unos lo hacen a primera hora de la mañana, otros prefieren entrenar cuando ya es de noche.
A priori, parece que no haya diferencias en los efectos sobre la salud en cuanto a estos hábitos, pero la evidencia científica es clara y se han encontrado beneficios claros sobre el bienestar corporal en las personas que hacen su ejercicio por las mañanas, concretamente antes de las 8 de la mañana.
Las conclusiones se sacaron de un estudio de la ‘American College of Cardiology’ en el que confirmaron, a través de los datos de 14.489 personas, que las personas que realizaban actividad física normalmente por las mañanas entre las 7 y las 8 de la mañana tenían mejores indicadores cardiometabólicos respecto a las que lo hacían más tarde.
El estudio detalla las conclusiones que evidenciaron con porcentajes. Concretamente, encontraron que las personas que madrugaban en el ejercicio tienen menos probabilidad de desarrollar algunas enfermedades: 31% menos de enfermedad coronaria, un 18% menos de hipertensión, 21% menos de altos niveles de colesterol y rangos del 30% menos de probabilidad de obesidad o diabetes tipo 2.

La explicación que dan los científicos se explica en el reloj biológico de cada uno. Nuestro organismo estaría regulando mejor las hormonas, la presión, el metabolismo y la temperatura corporal gracias a la sincronización que les aporta el ejercicio matutino.
De igual forma, se ha visto que los madrugadores en el ejercicio tienen mejor sensibilidad a la insulina y mantienen horarios más regulares. Duermen mejor y suelen tomar decisiones más saludables en cuanto a la nutrición.
Ya en 2022, otro estudio de la ‘European Journal of Preventive Cardiology’ sentenció que hacer ejercicio entre las 8 y las 11 de la mañana reducía el riesgo de enfermedad cardiovascular al analizar el perfil de 86.000 participantes.
No obstante, el ejercicio físico regular debe ir acompañado de otros hábitos de salud como el correcto descanso nocturno de entre siete y nueve horas diarias y la dieta saludable.












