Que los criterios para elegir a las integrantes de la Casita la han transformado de homenaje puertorriqueño a símbolo del machismo, el elitismo y el postureo, ya lo contamos recientemente. El modus operandi para elegir a las chicas agraciadas con tal privilegio olió a la peor de las nostalgias mientras el mundo parecía, o al menos era la impresión, avanzar en una dirección más esperanzadora.
«Sinceramente, me parece la representación perfecta de la decadencia cultural del siglo XXI», señalaba una usuaria de la red social X, no muy alejada de aquello que Sócrates persiguió con «mayéutica devoción». Pocas bromas se han podido hacer sobre el tema ante semejante canteo. Eso sí, tras las críticas emergieron en la citada casita cuerpos alejados de las caras y físicos «copypaste made in» filtros de Meta (desgraciadamente, ya nadie se parece a su abuela).
Sin embargo, y mientras el conflicto para algunas de las asistentes del público radicaba en sentirse mal consigo mismas por no haber sido las elegidas, un problema aún «mayor» se produjo dentro de la Casita y el vídeo del suceso se viralizaba cual imagen de fantasma en el plató de Horizonte. Una de las chicas elegidas para uno de estos conciertos en Madrid fue la ilicitana Lola Lolita, influencer que ganó su fama en la inmediata y scrolleable TikTok de los bailes, ha protagonizado la polémica más sonada de la Casita al «pelearse» con otra chica que, al parecer, estaba delante de ella durante el concierto.
Las críticas se centraron en reprender el comportamiento de la influencer, a quien al parecer no le habría resultado agradable no estar la primera en la comitiva del famoseo. Ahora, la chica aparentemente reprendida por la ilicitana ha hablado a través de sus redes sociales y ha sido contundente con quien la acusó de «empujar»: «¿Cómo voy a empujar a nadie estando en primera fila?», argumenta no sin cierta lógica y tras dejar claro que no vive en España y desconocía «quién era Lola Lolita».
«No fueron palabras muy bonitas»
«Yo no vivo en España, vivo en Suiza, así que no conozco a las personalidades españolas y no tenía ni idea de quién era esa chica. Al entrar en la casita me coloqué directamente en la puerta para salir la primera. Estuve justo detrás de Marcelo, que fue quien abrió, así que pude coger mi sitio desde el principio. No hubo ninguna movida ni empujones por parte de nadie; la gente fue muy respetuosa», señala la mujer antes de entrar en el verdadero salseo del asunto, y es que Lola Lolita habría acusado a la chica de dar empujones a pesar de estar en primera fila, según señala siempre a través de sus palabras:
«Es verdad que ella vino a preguntarme si podía ponerse también delante. Yo le dije que a mi lado, un poco detrás, no había ningún problema, pero que tampoco le iba a ceder mi sitio. A mitad del concierto vino alguien del equipo de Bad Bunny para decirme que no tenía que empujar, y me quedé sorprendida porque yo no había empujado a nadie. La vi detrás diciéndome que sí, que yo había empujado, pero no tenía sentido: estaba en primera fila, bailando y pendiente del concierto. Si hubiera estado en segunda fila intentando pasar a la primera, podría entender el comentario, pero no era el caso».
Según la joven, ella no fue la única sorprendida, la gente de alrededor tampoco entendía «por qué habían ido a buscar a seguridad. Después ella se puso a hablar conmigo y no voy a repetir lo que se dijo, pero no fueron palabras muy bonitas». Me quedé un rato más y luego me fui hacia atrás. No tenía problema en dejar mi sitio llegado el momento, porque estoy muy agradecida de haber vivido esa experiencia. El equipo de Bad Bunny fue increíble y muy simpático, y la gente elegida también fue fenomenal».
Para rematar el vídeo la chica aclara que si bien «no entiende los empujones» sí «lo siente por ella». «No sé si quizá estaba frustrada por no poder estar delante y ser grabada, porque entiendo que es influencer», contradiciendo así totalmente la versión de la ilicitana, que ya había subido un vídeo con un casi recién estrenado acento al más puro estilo «hemos estado trabajando en ello»; salvando, eso sí, el verbo.














