“No sé si quizá estaba frustrada»

Que los criterios para elegir a las integrantes de la Casita la han transformado de homenaje puertorriqueño a símbolo del machismo, el elitismo y el postureo, ya lo contamos recientemente. El modus operandi para elegir a las chicas agraciadas con tal privilegio olió a la peor de las nostalgias mientras el mundo parecía, o al menos era la impresión, avanzar en una dirección más esperanzadora.

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