Madrid y Barcelona serán los principales focos de incumplimiento de los nuevos límites europeos de calidad del aire cuando entren en vigor en 2030. Así lo refleja un estudio elaborado por la consultora Salix Analytics para Faconauto, que concluye que la práctica totalidad del territorio español cumplirá los objetivos fijados por Bruselas sin necesidad de adoptar medidas extraordinarias.
Según el informe, el 94% de las estaciones de medición de dióxido de nitrógeno (NO₂) ya estarán dentro de los nuevos límites previstos para 2030. En el caso de las partículas finas PM2,5, el porcentaje de cumplimiento alcanza el 96%, mientras que para las partículas PM10 el cumplimiento sería total.
El problema no es el coche nuevo, sino el viejo
El estudio pone el foco sobre uno de los principales retos de la movilidad en España: la elevada antigüedad del parque automovilístico. Actualmente, los vehículos españoles tienen una edad media de 14,6 años y la renovación apenas alcanza el 4% anual.
Según los autores del informe, electrificar las matriculaciones no será suficiente si los vehículos más antiguos continúan circulando. De hecho, estiman que incluso si todas las ventas fueran eléctricas a partir de hoy, en 2035 la mitad del parque seguiría estando formado por coches actuales de combustión.
Por ello, la investigación concluye que la medida más eficaz para mejorar la calidad del aire es acelerar la retirada de los vehículos más antiguos y sustituirlos por modelos modernos, ya sean eléctricos, híbridos enchufables o de combustión adaptados a las normativas Euro 6d y Euro 7.
Las diferencias entre tecnologías son menores de lo esperado
Otro de los aspectos destacados del estudio es que las diferencias en emisiones urbanas entre las tecnologías actuales son mucho más reducidas de lo que suele reflejar el debate público.
Las diferencias en emisiones urbanas entre las tecnologías actuales son mucho más reducidas de lo que suele reflejar el debate público / Citroën
Según el informe, los motores Euro 6d emiten cantidades tan bajas de NO₂ que, en términos de calidad del aire urbano, la diferencia respecto a un vehículo eléctrico resulta prácticamente marginal. Por ello, los expertos consideran que las políticas de renovación deberían centrarse en sustituir vehículos antiguos independientemente de la tecnología elegida por el conductor.
Además, recuerdan que una parte cada vez mayor de las partículas contaminantes procede del desgaste de neumáticos, frenos y calzada, emisiones que también generan los vehículos eléctricos y que estarán reguladas por la futura normativa Euro 7.
Dos ciudades, dos problemas distintos
Madrid y Barcelona afrontan retos diferentes. En la capital, el principal problema sigue siendo el dióxido de nitrógeno asociado al tráfico, especialmente en el centro urbano. Aun así, el estudio prevé una mejora progresiva que permitirá que más del 90% de las estaciones cumplan los nuevos límites en 2035.
Barcelona presenta una situación más compleja. Además del tráfico, la ciudad registra niveles elevados de partículas PM2,5 vinculados a fuentes residenciales como calderas, sistemas de calefacción y estufas de leña o pellets. De hecho, el informe señala que estas emisiones ya superan en España a las procedentes del transporte por carretera.
Los expertos calculan que una reducción del 10% de las emisiones procedentes de calefacciones podría disminuir a la mitad los incumplimientos previstos para 2030 en la capital catalana.
Un plan pendiente desde marzo
La principal conclusión del estudio es clara: la renovación acelerada del parque automovilístico es la herramienta más eficaz para cumplir los objetivos europeos de calidad del aire.
Sin embargo, Faconauto recuerda que el Plan Nacional de Renovación del Parque contemplado en la Ley de Movilidad Sostenible debería haberse aprobado antes del 5 de marzo de 2026. A día de hoy, sigue pendiente de puesta en marcha, pese a que los expertos lo consideran clave para que Madrid y Barcelona lleguen a tiempo a los objetivos fijados por Bruselas.















