Este domingo, durante la procesión del Corpus Christi, las calles de Pamplona verán por primera vez a los nuevos gigantes de la Catedral, recuperando así una tradición documentada desde 1602 y que fue prohibida en 1780. Las figuras son obra del artista e investigador Jorge Urdánoz, quien ha dedicado catorce años a este proyecto para devolver a la ciudad parte de su patrimonio histórico.
Un proyecto de 14 años
La creación de los dos primeros gigantes, que representan a los reyes de Occidente, ha sido posible gracias a una colaboración público-privada entre la Fundación Occidents y el Ministerio de Industria y Turismo. Jorge Urdánoz explica que el proyecto ha requerido un largo proceso de investigación y documentación. “Yo llevo trabajando en este proyecto en torno a 14 años, y es una labor muy importante de, primero, investigación, documentación, luego, pues de preparación de bocetos, de coger ideas”, detalla el autor.
El diseño se ha realizado de manera integral, concibiendo las seis figuras que componían la comparsa original, aunque de momento solo se hayan construido dos. Urdánoz invirtió alrededor de 3.000 horas en el modelado por ordenador de las figuras y sus joyas, cargadas de simbolismo, y otras 1.000 horas en el taller junto a los artistas Héctor Calleja y Miquelera para su confección material.
Ver que se materializa un sueño tan grande
Recuperando la historia
La tradición de los gigantes en la procesión del Corpus de Pamplona se remonta al menos a 1602. Sin embargo, en 1780, el rey Carlos III prohibió la presencia de gigantes y otros elementos festivos en los cortejos religiosos. Por este motivo, y tras 246 años, las nuevas figuras no formarán parte del interior del cortejo, sino que lo precederán, “por delante de la Cruz parroquial que abre el cortejo”, aclara Urdánoz.
Aunque ya se han fabricado dos gigantes, los bocetos de los otros cuatro están terminados y sus siluetas pueden verse en el Museo de la Catedral, donde las figuras están expuestas. La voluntad inicial de la Catedral y la fundación fue construir los seis. “Ahora vamos a ver cómo van saliendo. Hay que verlos, hay que disfrutarlos, la gente tiene también que identificarlos, reconocerlos como algo propio y que esto vaya avanzando”, afirma Urdánoz.
Hay que verlos, hay que disfrutarlos, la gente tiene también que identificarlos, reconocerlos como algo propio y que esto vaya avanzando
Música y baile del Renacimiento
La música que acompañará a los gigantes también es una recuperación histórica. Se escucharán piezas del Renacimiento, incluyendo una novedad: una obra del compositor pamplonés Miguel de Echarre Navarro (1563-1627), cuya música de archivo de la Catedral ha sido arreglada para un conjunto de ministriles y “sacarla a la calle”. Según Urdánoz, es “una cosa maravillosa recuperar este patrimonio y ponerlo en valor”.
El baile también será diferente al de otras comparsas. Las coreografías se han rescatado de tratados de danza renacentista y el ritmo principal es una pavana, un baile de corte del siglo XVI. “El tiempo musical, la sonoridad, todo es muy distinto”, señala Urdánoz, lo que le confiere una identidad propia y acorde a los actos religiosos.
En cuanto a sus dimensiones, son figuras corpulentas, de tamaño similar a los gigantes del Ayuntamiento de Pamplona, que a su vez se basaron en los antiguos de la Catedral. Sin embargo, su peso es considerable: la reina pesa en torno a 65 kilos y el rey, unos 85 kilos, algo más que los de la comparsa municipal. Un equipo de 16 personas, que llevan ensayando desde enero, se encargará de portarlos.
Urdánoz explica que el manejo no depende tanto de la fuerza como del equilibrio, debido a que el centro de gravedad está muy alto. “El tema de ensayar con ellos para andar es justamente el entender bien cómo responde el gigante cuando lo mueves, cuando lo giras, pues ver cómo responde el peso, cómo se desplaza y tú poder equilibrarlo”, concluye el artista, quien espera que el domingo sea un día “superespecial y superbonito” al “ver que se materializa un sueño tan grande”.















