La polémica muerte del joven Henry Nowak a manos de Vickrum Digwa, un hombre sij, ha abierto una nueva brecha política en el Reino Unido. El primer ministro, Keir Starmer, ha acusado este jueves al magnate estadounidense Elon Musk de tratar de provocar divisiones en el país reforzando las tesis de la ultraderecha, que acusa a la policía de utilizar una doble vara de medir y de favorecer a las minorías étnicas frente a la población blanca. El intercambio de acusaciones se mantiene, a pesar de los llamamientos a la calma por parte de los familiares de la víctima.
Musk ha atribuido los errores de la policía —que restó credibilidad a Nowak cuando dijo que Digwa le había apuñalado— a las llamadas políticas de diversidad, igualdad e inclusión (DEI, en sus siglas en inglés) impulsadas en los últimos años y ha apoyado a los que argumentan que, si la víctima hubiese sido negra, los agentes habrían actuado de otra manera. También ha compartido imágenes de las protestas que tuvieron lugar en Southampton la noche del martes, alentadas por agitadores de extrema derecha, y que acabaron con dos personas detenidas y 11 policías heridos.
“Tenemos que dejar claro quiénes somos como país, porque Musk ha vuelto a entrometerse en nuestra política en los últimos días, intentando avivar la división”, ha asegurado Starmer este jueves. “Eso no es lo que somos en el Reino Unido. Somos gente razonable y tolerante, y en casos como el de Henry Nowak reaccionamos con calma, tal y como ha hecho su familia”.
Investigación en marcha
El primer ministro ha recordado que la Oficina Independiente de Conducta Policial (IOPC, en sus siglas en inglés) está llevando a cabo una investigación para aclarar la actuación de los agentes, al mismo tiempo que el Consejo Nacional de Jefes de la Policía (NPCC) ha abierto la puerta a revisar sus directrices para evitar que se repitan casos como este. Digwa acusó a Nowak de haberle atacado con motivaciones racistas, pero un tribunal determinó que las acusaciones eran falsas y le condenó este lunes a al menos 21 años de cárcel por el asesinato del joven, blanco y de 18 años.
No es la primera vez que Starmer acusa a Musk de interferir en la política británica. El primer ministro ya criticó al magnate estadounidense en el verano de 2024, cuando una ola de violencia xenófoba estalló en varias ciudades del país tras el asesinato de tres niñas en Southport. Starmer también cargó contra el dueño de X por el uso de su herramienta de inteligencia artificial, Grok, para realizar ‘deepfakes’ sexuales de mujeres y de niñas.
Críticas de la comunidad negra
La presión de Musk y de representantes de la ultraderecha en el Reino Unido, incluido el populista Nigel Farage, han puesto sobre la mesa la posibilidad de que se revisen los protocolos de actuación de los agentes. Algo contra lo que se han posicionado representantes y miembros de la comunidad negra en las fuerzas de seguridad, que alertan de los riesgos de tomar decisiones impulsivas basadas únicamente en este caso. “Existe el peligro de que la actuación policial retroceda […] a los años sesenta y setenta, debido a los ataques de la extrema derecha, que han ido en aumento en los últimos años y que se están generalizando”, ha alertado Andy George, presidente de la Asociación Nacional de Policías Negros.
Varios informes independientes han alertado en los últimos años del racismo estructural en la policía británica. Uno de ellos, publicado en 2023, evidenció fallos de gestión en la tramitación de quejas por discriminación en el seno de la Policía Metropolitana de Londres y un uso desproporcionado de los poderes policiales contra las minorías étnicas. Según datos del Gobierno, las personas racializadas tienen casi cuatro veces más posibilidades de ser registradas por los agentes que las personas blancas, incluso aunque no haya motivos para hacerlo.
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