El pasado día 30 de mayo, la Ciudad de las Tres Culturas, la Imperial Toledo, vivía a lo largo de la mañana uno de los acontecimientos más importantes de su calendario religioso y cultural: el 100 aniversario de la Coronación de Nuestra Señora la Virgen del Sagrario, patrona de la ciudad y su archidiócesis y alcaldesa de Toledo. Esta advocación mariana es la más arraigada en el corazón de los toledanos, sin duda una de las imágenes más queridas y veneradas en la ciudad.
Toledo entero se echó a la calle para acompañar en procesión, entre pétalos de flores y aplausos incontenidos, a la Virgen del Sagrario cuya coronación canónica celebraban en una procesión multitudinaria que estuvo presidida por el Excelentísimo y Reverendísimo Señor Don Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo. Ese mismo día por la tarde, en Zamora, la Real, Muy Antigua e Ilustre Cofradía de Caballeros y Damas Cubicularios de San Ildefonso y san Atilano, con la solemnidad que acreditan, celebraban su Capítulo anual que se desarrolló en la Iglesia Arciprestal, con una misa en rito mozárabe, oficiada por el doctor en Teología y experto en Liturgias Orientales y Rito Hispano-Mozárabe, Monseñor Salvador Aguilera.
Al comienzo del acto que con tanto mimo organiza Antonio Dávila Rueda, Gobernador de esta noble Corporación, don Francisco Cerro era investido Capellán Honorario, para orgullo de Damas y Caballeros y del Obispo de Zamora, don Fernando Valera que presidió el acto. Impagable el esfuerzo realizado por el arzobispo de Toledo, para asistir a la solemnidad de un día histórico en Toledo y estar por la tarde en Zamora, más de tres horas en coche, en un día marcado por un calor sofocante, para recibir el merecido honor de ser el ilustre capellán de una Corporación que custodia no solo los restos, también la memoria y la historia del ilustre arzobispo de Toledo y Padre de la Iglesia, San Ildefonso.
Cuánto he valorado el esfuerzo de don Francisco, su cariño por Zamora y los zamoranos y su pasión por Ildefonso, patrono de ambas ciudades. Sin más pretensión que manifestar la infinita gratitud de la pequeña gran familia de Cubicularios, he escrito estas líneas de reconocimiento al esfuerzo de Monseñor Francisco, que refleja el profundo vínculo histórico entre ambas diócesis, motivado por la leyenda de la traslación de las reliquias de San Ildefonso y el prestigio de la Corporación
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