La gestión del agua en España ya no puede limitarse a captar, tratar y verter. Aunque la situación de los embalses ha mejorado respecto a los episodios más críticos de 2023 y 2024, el país sigue afrontando un reto estructural marcado por la irregularidad de las lluvias, la presión sobre los recursos hídricos y los efectos del cambio climático.
En este contexto, las ecofactorías de Veolia plantean un cambio de modelo: transformar las plantas depuradoras tradicionales en infraestructuras circulares capaces de regenerar agua, producir energía renovable y convertir residuos en nuevos recursos. Una evolución que permite avanzar hacia una gestión más eficiente, sostenible y resiliente del ciclo del agua.
El agua, un recurso cada vez más estratégico
España sigue enfrentándose a un desafío de fondo en materia de disponibilidad y gestión del agua. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la reserva hídrica española se situaba el 19 de mayo de 2026 en el 84,2% de su capacidad, con 47.178 hm³ de agua embalsada. La mejora es significativa, pero no elimina la vulnerabilidad estructural del sistema.
El último informe mensual disponible sobre sequía y escasez también refleja esa mejora coyuntural: a finales de febrero de 2026, el 2,2% del territorio se encontraba en unidades territoriales de escasez en escenario de emergencia y el 2,4% en escenario de alerta. Los principales focos se concentraban en zonas del Guadiana, el Júcar y las Cuencas Mediterráneas Andaluzas.
En un país donde el agua es cada vez más estratégica, las ecofactorías representan una evolución necesaria del modelo tradicional de depuración. Su valor no está solo en tratar aguas residuales, sino en demostrar que esas aguas, junto con la energía y los residuos asociados al proceso, pueden convertirse en recursos útiles.
Estos datos muestran una realidad con dos caras. Por un lado, las lluvias recientes han aliviado la presión sobre muchas cuencas. Por otro, la gestión del agua sigue siendo uno de los grandes retos ambientales, económicos y sociales del país. La frecuencia de los episodios de sequía, la demanda agrícola, urbana e industrial y la necesidad de adaptarse al cambio climático obligan a buscar soluciones que permitan aprovechar mejor cada gota. Ahí es donde la economía circular deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta práctica.
De depuradoras a ecofactorías
Las ecofactorías son instalaciones que van más allá del tratamiento convencional de aguas residuales. Su objetivo no es solo depurar el agua antes de devolverla al medio natural, sino recuperar valor de todo el proceso. Este modelo permite regenerar agua para nuevos usos, producir energía renovable a partir de los propios procesos de tratamiento y valorizar residuos que pueden convertirse, por ejemplo, en fertilizantes o materias primas útiles. La depuradora deja así de ser una infraestructura finalista y pasa a funcionar como un centro de recuperación de recursos.
En la práctica, una ecofactoría trabaja sobre cuatro grandes ejes: agua, energía, residuos y entorno. Regenera agua para reducir la presión sobre fuentes convencionales, avanza hacia la autosuficiencia energética y transforma subproductos del tratamiento en recursos aprovechables. El resultado es una instalación más eficiente, con menor impacto ambiental y mejor integrada en su entorno.
Bio Sur de Granada: agua reutilizada y energía positiva
Uno de los ejemplos más destacados es la ecofactoría Bio Sur de Granada. Esta instalación ha logrado reutilizar el 100% del agua depurada, manteniendo al mismo tiempo el caudal ecológico del río Genil. Además, ha alcanzado un balance energético positivo, al generar más energía de la que consume. Este tipo de resultados ilustra el potencial del modelo. El agua tratada puede volver a utilizarse en aplicaciones agrícolas, urbanas o ambientales, mientras que los residuos generados durante el proceso pueden valorizarse y la energía producida contribuye a reducir la dependencia de fuentes externas.
En lugar de consumir recursos para depurar agua, la planta se convierte en una infraestructura capaz de devolver recursos al sistema.
Ecofactoría Bio Sur de Granada
Baix Llobregat: una referencia en regeneración
Otro caso relevante es la ecofactoría del Baix Llobregat, una instalación pionera a nivel internacional en regeneración y reutilización del agua. Su actividad permite depurar aguas residuales y reintroducirlas en el sistema hídrico, contribuyendo a reforzar la disponibilidad de agua en un territorio especialmente sensible a la presión urbana, agrícola e industrial.
La regeneración de agua es una pieza clave para territorios con alta demanda y recursos limitados. Permite reducir la dependencia de fuentes convencionales, proteger masas de agua naturales y aumentar la resiliencia frente a periodos de sequía. En zonas densamente pobladas o sometidas a estrés hídrico, este tipo de infraestructuras puede marcar la diferencia entre una gestión reactiva de la escasez y una planificación más anticipada y circular.
Ecofactoría Baix Llobregat
Las dos plantas de Sabadell forman un sistema complementario que convierte el saneamiento en una palanca de sostenibilidad, reutilización y transición energética.
Sabadell Riu Sec está centrada en la regeneración y reutilización del agua.
Gracias a su sistema avanzado de membranas MBR y a una desinfección posterior, produce agua regenerada de alta calidad. Esta agua ya se distribuye mediante una red dual en el polígono de Sant Pau de Riu Sec, donde supone el 55% del consumo, y se utiliza para usos industriales y descarga de sanitarios. Además, el modelo se ampliará a otras zonas de la ciudad, como Can Gambús, y se reforzará con el futuro Plan Director del Agua Regenerada.
Ecofactoría Sabadell Riu Sec
Sabadell Riu Ripoll destaca por su apuesta por la autoproducción energética y la reducción de la huella de carbono.
Además de contar, junto con Riu Sec, con parques solares fotovoltaicos que generan 1.350 MWh al año, incorpora procesos de codigestión y cogeneración para producir biogás a partir de residuos propios y externos. Con ello genera energía eléctrica y calor, y alcanza hasta un 75% de autoabastecimiento con energía verde autoproducida.
En conjunto, ambas instalaciones representan un modelo de ecofactoría: depuran agua, regeneran recursos, reducen emisiones, producen energía renovable y favorecen la biodiversidad mediante zonas verdes, flora autóctona y refugios para fauna.
Ecofactoría Sabadell Riu Ripoll
Más eficiencia energética, menos impacto ambiental
La autosuficiencia energética es otro de los pilares del modelo de ecofactoría. Las plantas están diseñadas para optimizar sus consumos y aprovechar el potencial energético de los propios procesos de tratamiento.
En el caso de Bio Sur de Granada, la instalación ha llegado a generar el 135% de su consumo energético, lo que le permite cubrir sus necesidades y contribuir con excedentes a la red. Este avance es especialmente relevante en un contexto en el que las infraestructuras del agua deben reducir su huella ambiental y adaptarse a mayores exigencias de eficiencia. La transformación energética de las plantas depuradoras no solo reduce emisiones, sino que también mejora su sostenibilidad económica. Una instalación capaz de generar parte o toda la energía que consume es menos vulnerable a la volatilidad de los precios energéticos y más eficiente a largo plazo.
Una respuesta alineada con los nuevos retos europeos
La evolución hacia modelos como las ecofactorías también responde a un contexto regulatorio cada vez más exigente. La revisión de la directiva europea sobre tratamiento de aguas residuales urbanas eleva los requisitos en materia de calidad del vertido, eficiencia energética y reducción del impacto ambiental. Esto obliga a las infraestructuras del ciclo del agua a modernizarse. La digitalización, la sensorización en tiempo real y el uso de tecnologías avanzadas permiten optimizar los procesos, anticipar incidencias y mejorar la toma de decisiones.
La mejora reciente de las reservas hídricas no debe ocultar el reto de fondo: España necesita infraestructuras capaces de adaptarse a sequías más frecuentes, demandas crecientes y mayores exigencias ambientales. En ese contexto, el modelo de ecofactoría ofrece una respuesta concreta: más reutilización, más eficiencia energética, menos residuos y una gestión del agua alineada con los principios de la economía circular.
La innovación, por tanto, no es un elemento accesorio. Es la condición que permite que estas plantas sean más eficientes, más sostenibles y más preparadas para responder a escenarios climáticos más inciertos.
Impacto ambiental y social
Las ecofactorías no solo aportan beneficios ambientales. También pueden generar un impacto positivo en las comunidades en las que se integran. Al fomentar la reutilización del agua, la producción de energía renovable y la valorización de residuos, estas instalaciones contribuyen a reducir la presión sobre los recursos naturales. Pero, además, pueden convertirse en espacios de sensibilización, diálogo y colaboración con el entorno local. La gestión del agua es cada vez más una cuestión compartida. Administraciones, empresas, agricultores, ciudadanía e industria necesitan soluciones que combinen eficiencia técnica, sostenibilidad ambiental y aceptación social. Las ecofactorías se sitúan precisamente en ese punto de encuentro.
Hacia una nueva generación de infraestructuras del agua
La visión a largo plazo pasa por integrar las infraestructuras del ciclo del agua en modelos urbanos más circulares. En ese escenario, depuradoras, plantas potabilizadoras y sistemas de reutilización dejan de funcionar como piezas aisladas y se convierten en nodos conectados dentro de una ecociudad.
El objetivo es optimizar el tratamiento, reducir costes, minimizar impactos y aprovechar mejor los recursos disponibles. Una ciudad que regenera agua, produce energía a partir de sus residuos y reduce su dependencia de recursos externos es también una ciudad más preparada para afrontar el cambio climático.
Las ecofactorías de Veolia muestran cómo esa transición puede materializarse en instalaciones concretas, con resultados medibles y replicables. No se trata solo de depurar mejor, sino de cambiar la lógica del sistema: pasar de gestionar residuos a recuperar recursos.
Ecofactorías: cuatro claves del modelo
Agua regenerada
Las ecofactorías permiten reutilizar el agua depurada para nuevos usos agrícolas, urbanos o ambientales, reduciendo la presión sobre los recursos convencionales.
Energía renovable
El aprovechamiento energético de los procesos de tratamiento favorece instalaciones cada vez más autosuficientes e incluso capaces de generar excedentes.
Residuos convertidos en recursos
Los subproductos del tratamiento pueden valorizarse y reincorporarse al sistema, impulsando una gestión circular de los materiales.
Preservación del entorno
La naturalización de las instalaciones y el fomento de la biodiversidad local permiten integrar mejor estas infraestructuras en su entorno, favoreciendo la presencia de flora autóctona, refugios para fauna y espacios verdes de valor ecológico.












