Las asociaciones y colectivos de víctimas y supervivientes ANIR Asociación Nacional Infancia Robada, AVA Navarra, Lulacris, Justice Initiative España y la Plataforma de Víctimas de Patxi Ezkiaga del colegio La Salle de Donostia se concentrarán el próximo lunes 8 ante la Nunciatura Apostólica de Madrid para expresar su «indignación» por el tratamiento que están recibiendo por parte de la Iglesia española en su gestión de la visita del Papa a España, según adelanta a EL PERIÓDICO Juan Cuatrecasas, portavoz de ANIR.
Según estos colectivos, este miércoles el Arzobispado de Madrid ha contactado con una víctima, que quería reunirse con el Pontífice para entregarle una carta, y le ha explicado que León XIV no prevé reunirse con los supervivientes de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia y si lo hace, sólo se verá con víctimas que se han acogido al plan de reparación PIVA puesto en marcha por la Conferencia Episcopal.
Un plan del que recelan muchas víctimas, por lo que recientemente se ha rubricado un acuerdo entre la Iglesia y el Gobierno a través del cual el Defensor del Pueblo propondrá las indemnizaciones y reparación integral de las víctimas que quieran acogerse.
La falta de un encuentro con las principales asociaciones de víctimas en la agenda oficial del Papa indigna a estos colectivos, que consideran que si el Pontífice, que va a estar cinco días en España, finalmente «no encuentra ni siquiera 20 minutos en su poblada lista de actos, algunos irrelevantes, para reunirse con las víctimas, cometerá un error mayúsculo» que los afectados por el escándalo «no olvidarán ni perdonarán nunca«. «Será una ofensa imperdonable a los más vulnerables», opina Cuatrecasas.
Encuentro «privado»
Por todo ello, han convocado a los medios de comunicación el próximo lunes, antes de que Pontífice abandone Madrid camino de Catalunya, para expresar su malestar por la ausencia de la reunión y por la gestión que están realizando, en este asunto, la jerarquía de la Iglesia española.
Sobre este tema, el argumento de los organizadores de la visita es que si León XIV decide reunirse con las víctimas, como ha hecho en otros países, lo hará de forma «privada» y se informará del encuentro una vez se haya realizado.
A todo ello se suma que el Pontífice prevé visitar Montserrat pese a que el primer denunciante del escándalo de abusos en la Abadía le ha pedido por carta que suspenda su visita al monasterio «por ser la zona cero de la pederastia clerical».
Visita a Monserrat
Miguel Hurtado, que destapó el caso, sostiene que la Abadía de Montserrat, tras reconocer que el monje Andreu Soler fue un «depredador sexual» que violó, al menos, a 12 menores y que ha habido dos agresores más y un total de 15 víctimas, «es la primera institución católica que se declara insumisa moral», dado que a su juicio se niega a implementar el acuerdo entre la Iglesia y el Estado rubricado en abril. El pacto contempla que la reparación sea integral y que si alguna institución se niega a pagar las indemnizaciones económicas que fije el Defensor del Pueblo, la Conferencia Episcopal responderá solidariamente.
El problema es que la jerarquía de la Iglesia no puede llevar a cabo también la reparación simbólica y Hurtado reclama, como parte de esta reparación, que la Abadía erija un monumento en memoria de las víctimas de la pederastia clerical. Montserrat se niega, por lo que Hurtado considera que el acuerdo va a propiciar «una discriminación con víctimas con derecho a reparación económica y actos simbólicos y víctimas, como las de la Abadía, sin reparación simbólica».
«Montserrat es el laboratorio del sector más reaccionario de la Iglesia al promover la impunidad y la insumisión moral, dinamitando el acuerdo de reparación. Lo quiera o no, con su visita, el Papa estará blanqueando estos delitos y su encubrimiento y generando un efecto llamada, incitando a más diócesis y órdenes religiosas a declararse insumisas morales», ha denunciado.
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