Lo que comenzó como una investigación por un altercado callejero ha terminado con la detención formal del futbolista Maikel Mesa y sus dos acompañantes por un presunto delito de robo con violencia. Tras ser citados en las dependencias de la Policía Nacional para prestar declaración sobre el incidente del pasado domingo, los agentes procedieron a su arresto inmediato al quedar acreditado que, además de la agresión física, le arrebataron el teléfono móvil a la víctima, que resultó ser un juez en ejercicio.
En lugar de ser conducidos a los calabozos, los tres implicados han sido trasladados de forma directa y bajo custodia policial a los juzgados de San Cristóbal de La Laguna para comparecer en un juicio rápido que determinará las primeras medidas penales contra el deportista profesional y su entorno.
El origen de la detención: insultos por la calvicie del magistrado
El polémico asunto, que ha derivado en el arresto del futbolista blanquiazul, comenzó en la zona de la Plaza de La Concepción. El denunciante, que se identificó como juez, caminaba por las proximidades de uno de los locales del entorno cuando el jugador de fútbol y sus acompañantes comenzaron a burlarse de él llamándolo «calvo». Al recriminarles su actitud ofensiva, la situación escaló de forma violenta: los hombres presuntamente lo llevaron contra una pared y lo arrinconaron, propinándole un cabezazo y un puñetazo.
Tras la agresión física, los dos varones y una mujer que formaba parte del grupo se dirigieron hacia un aparcamiento público situado en la calle Manuel de Ossuna (paralela a Herradores). La víctima los siguió a cierta distancia mientras alertaba a las fuerzas de seguridad y, una vez en el párking, trató de impedir que abandonaran el lugar poniéndose delante del coche en el que se iban a marchar. Fue en ese instante cuando uno de ellos se bajó del turismo, le quitó el teléfono móvil al magistrado y se lo llevó.
El cerco policial y la confesión sobre el teléfono móvil
Hasta el lugar de los hechos acudieron agentes del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) de la Policía Nacional y de la Policía Local de La Laguna. Tras comprobar que las heridas no eran graves en un primer momento, los funcionarios aconsejaron al perjudicado solicitar un parte de lesiones e interponer la denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional, trámites que cumplimentó poco después.
La clave de la identificación estuvo en las imágenes de los agresores y las matrículas de los coches captadas por la Policía Local. Al detectar que uno de los presuntos autores era Maikel Mesa, las patrullas acudieron a la vivienda de su madre en un barrio de La Laguna. Fue su propia progenitora quien llamó al futbolista para avisarle de que los agentes lo buscaban por la agresión, lo que motivó que el deportista se personara en las dependencias de la Policía Local.
En el domicilio del jugador, los funcionarios comprobaron que presentaba lesiones en los nudillos compatibles con una agresión. Al ser preguntado por el teléfono móvil del juez, Mesa afirmó que lo habían tirado a la rotonda del Padre Anchieta —un enclave de grandes dimensiones actualmente en obras—, lugar hasta donde se desplazaron los policías locales para recuperar con éxito el terminal de la víctima.
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