La pedanía murciana de Los Garres ha amanecido este 3 de junio con un panorama desolador tras el incendio declarado en la falda de la Cresta del Gallo. Juan José Garre, vecino de la localidad, describe una estampa donde «está todo negro, todo arrasado». El ambiente está marcado por «un olor a quemado, un olor a humo que se hace un poco insoportable».
Hay un olor a quemado, un olor a humo que se hace un poco insoportable»
vecino de Los Garres
El fuego, que según fuentes oficiales ha calcinado ya 177 hectáreas, sigue activo. Desde primera hora de la mañana, sobre las 6:30, los medios de extinción han reanudado sus labores. El operativo está formado por seis brigadas forestales, dos helicópteros, bomberos del Ayuntamiento de Murcia y del Consorcio, y 170 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplazados desde Valencia.
Noche de pánico y desalojos
La jornada de ayer dejó más de 100 vecinos desalojados de sus viviendas. La mayoría se refugiaron en casas de amigos y familiares, como los tíos y primos del propio Garre. Un transformador de luz calcinado dejó parte de la zona sin suministro eléctrico, aunque muchos pudieron volver a sus casas sobre las nueve de la noche. Además, se ha habilitado el casino del pueblo para la atención social.
La actuación vecinal fue clave
Se vivieron momentos de mucho pánico, ya que «las llamas estuvieron a escaso metro de la vivienda». Según el testimonio del vecino, la carretera principal actuó como cortafuegos natural. Fue crucial la «rápida actuación de todos los vecinos«, que se lanzaron a la calle con cubos de agua y mangueras para impedir que el fuego alcanzara las casas.
Las llamas estuvieron a escaso metro de la vivienda»
vecino de Los Garres
Juan José Garre ha señalado que la virulencia del incendio se vio agravada por la «falta de mantenimiento de toda la zona», que se encontraba «llena de matojos» y en una «situación desoladora».














