El informe «El gasto en salud en España: análisis y recomendaciones», del Foro Económico de Galicia sobre el gasto sanitario público, evidencia las diferencias entre comunidades autónomas: mientras el País Vasco, la que más invierte, destina 2.332 euros por habitante, Andalucía es la que menos, con 1.658 euros, una brecha de 674 euros que equivale a un 40,7 por ciento más de gasto per cápita en la comunidad vasca. Madrid es la segunda con menor gasto por ciudadano, con 1.779 euros y la Comunidad Valenciana es la tercera por la cola, con 1.867 euros.
Según los autores del documento, presentado este miércoles en el Congreso de los Diputados, esta desigualdad responde a las diferencias en las necesidades de gasto por habitante -como el envejecimiento, la escala poblacional o la dispersión-, a los recursos del sistema de financiación autonómica y a las preferencias políticas e institucionales.
El documento indica que la reforma del sistema de financiación autonómica permitiría corregir situaciones de infrafinanciación estructural
Así, el gasto de comunidades autónomas queda encabezado por el País Vasco (2.332 euros), seguido de Asturias (2.322 euros), Extremadura (2.246 euros), Cantabria (2.242 euros), Castilla y León (2.218 euros), Aragón (2.190 euros), Navarra (2.156 euros), Murcia (2.155 euros), Galicia (2.071 euros), Cataluña (2.061 euros), Canarias (2.036 euros), Castilla-La Mancha (1.957 euros), Baleares (1.956 euros), La Rioja (1.878 euros), Comunidad Valenciana (1.867 euros), Madrid (1.779 euros) y Andalucía (1.658 euros), que cierra la lista.
Las visitas a Urgencias crecen un 18 % según destaca el informe sobre el gasto sanitario público / Alex Domínguez
«Vemos diferencias notables y sustanciales. Esto nos lleva a la necesidad de la reforma de la financiación autonómica, es algo que necesitamos para corregir algunas desigualdades que no son razonables y que no nos deberían parecer bien», ha señalado el autor del documento Santiago Lago.
En esta línea, el documento indica que la reforma del sistema de financiación autonómica permitiría corregir situaciones de infrafinanciación estructural en algunas comunidades, y mejorar la suficiencia global para afrontar tensiones persistentes al alza.
No obstante, Lago ha señalado que la solución no pasa por financiación condicionada ni por compartimentos estancos para la sanidad, sino por ampliar la autonomía tributaria y reforzar la corresponsabilidad autonómica.
La vecina región de Murcia destina a gasto sanitario 2.155 euros, 288 por habitante más que la Comunidad
Similar a los países de la OCDE
El trabajo también señala que el gasto sanitario total en España alcanzó el 9,2 por ciento del PIB en 2024, una décima por debajo de la media de la OCDE (9,3%), lo que además sitúa a España en el segundo cuartil de la Unión Europea.
Asimismo, el gasto sanitario público representa el 15 por ciento del gasto público total, en línea con la media de la OCDE, y ha aumentado un punto porcentual desde 2013. No obstante, las proyecciones indican que crecerá menos en España que en la mayoría de los países de la UE-27 entre 2024 y 2045.
En perspectiva de largo plazo, el gasto sanitario público ha multiplicado por más de tres su participación en el PIB desde 1970 con el 2 por ciento al 6,7 por ciento en 2024. «El esfuerzo sanitario ha sido increíble», ha indicado la autora Beatriz González.
El gasto hospitalario absorbe el 62 por ciento del total en 2024, frente al 28,8 por ciento de la Atención Primaria
En términos reales, entre 2002 y 2024 creció un 84 por ciento. Sin embargo, se aprecian dinámicas contractivas en tres periodos (1985-87, 1994-2002 y 2010-2013), seguidas siempre de recuperaciones intensas.
El hospitalario absorbe el 62 por ciento del total en 2024, frente al 28,8 por ciento de la Atención Primaria. La ratio hospital/primaria ha pasado de 3,5 en 2002 a 4,3 en 2024. Ajustando por inflación, el gasto hospitalario creció un 86 por ciento, el de Atención Primaria un 52 por ciento y el de medicamentos de prescripción apenas un 4 por ciento.
Hay que corregir algunas desigualdades que no son razonables y que no nos deberían parecer bien
Más visitas a urgencias
En la década de 2014-2024, el gasto sanitario público creció un 56 por ciento mientras la población solo aumentó un 4,7 por ciento, señala el informe. Los recursos humanos crecieron más que la actividad asistencial: ingresos hospitalarios e intervenciones quirúrgicas se estancan o caen, mientras las urgencias hospitalarias crecen un 18,7 por ciento. España es el segundo país de la OCDE en frecuentación de urgencias (69 por 100 habitantes), más del doble de la media, con tasas bajas de consultas presenciales y hospitalizaciones en perspectiva internacional.
«Esto es una señal que nos hace pensar que puede haber un problema de pérdida de productividad en el sistema y de desvío hacia una atención que es más cara y no tan efectiva como si realmente las personas consultaran donde deben, que es en Atención Primaria», ha apuntado González.
Mónica García: «Hay comunidades que no aprovechan las entregas a cuenta»
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha destacado en la presentación del informe el valor del gasto en salud. «Cada euro que se invierte en salud tiene que ir destinado, sí o sí, a proteger la salud de la población y no a engrosar las cuentas de resultados de una empresa privada». Tras ello, ha recordado que las comunidades autónomas han recibido las mayores entregas a cuenta de su historia. Sin embargo, ha reprochado que no todas las regiones han destinado esas cantidades al refuerzo de la sanidad. «Hay comunidades que han aprovechado esas entregas a cuenta para reforzar su sistema de salud y otras que no», ha señalado. Asimismo, ha añadido que, mientras las entregas a cuenta han aumentado un 54 % en algunos territorios, el presupuesto sanitario solo se ha incrementado un 32 %.
Medicamentos
El nivel de precios de la sanidad ajustado por paridad de poder adquisitivo es de 67 en España frente a una media de 100 en la OCDE, lo que explica en parte la relativa moderación del gasto sanitario.
Por otra parte, los precios de los medicamentos presentan enorme variabilidad internacional y cierta opacidad en España, indica el documento: el precio «notificado» difiere del precio realmente pagado, según acuerdos bilaterales confidenciales.
Puede haber un problema de pérdida de productividad en el sistema y de desvío hacia una atención (la hospitalaria) que es más cara
Según los autores, este sistema adelanta el acceso a la innovación, pero genera problemas de transparencia y puede inducir comportamientos estratégicos por parte de la industria.
Por último, el estudio indica que existen tres grandes propulsores del gasto sanitario público, cada uno de los cuales define un reto: el envejecimiento poblacional, la farmacia hospitalaria y la innovación tecnológica y la organización asistencial.
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