Las claves
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La transformación económica de Cuba tras un potencial cambio político implicará «sacrificios» y requerirá un ‘plan Marshall’ de recuperación, según apuntaron economistas este martes en un foro de debate sobre el futuro de la isla.
El presidente de la Unión Liberal Cubana, Elías Amor, citó los países comunistas del este de Europa para asegurar que tenían los mismos problemas económicos y de escasez que afronta Cuba, pero fueron capaces de cambiar el sistema.
Así, dejaron atrás un modelo «inútil» y «fracasado» como el impuesto en la isla caribeña en los años sesenta, dijo en el III Foro Diario de Cuba: Para la Cuba de mañana, celebrado en Madrid.
Según este economista, «no hay otra» receta que la libertad para elegir derechos como la propiedad privada, el mecanismo del mercado como instrumento de asignación de recursos, capacidad para predecir el impacto de las decisiones económicas y un estado «pequeño y eficiente».
Esto permitirá, afirmó, generar recursos necesarios para que pueda existir sanidad y educación públicas pero también privadas, con medios que ayuden a estudiar en la universidad a quien carezca de recursos.
«Es decir, mecanismos de equilibrio social» para el «ajuste de estas desigualdades que, lógicamente van a aparecer». Las de ahora, no obstante, «son mucho más terribles», subrayó Amor.
En cualquier caso, advirtió de que el paso del modelo «marxista, leninista, comunista…», como cada cual quiera llamarlo, al de economía de mercado «va a traer sacrificios para la población».
Lo relacionó con recortes presupuestarios y la privatización de la gran mayoría de las 2.300 empresas estatales, según adelantó. Esto exigirá readaptarse laboralmente, pero también habrá oportunidades de nuevos empleos.
Al final, sin embargo, todo esto llevará a una situación «mucho mejor», quiso tranquilizar Amor. Confió en el «milagro cubano» para aumentar significativamente la productividad y, por tanto, atraer capital.
«Queremos un modelo económico próspero con un sistema político estable, predecible, que le dé a Cuba credibilidad», sintetizó.
«Sin capacidad para salir de la crisis»
Cuba padece una serie de problemas «estructurales» caracterizada por una «altísima vulnerabilidad externa», según el codirector del laboratorio de ideas Cuba X Cuba Mauricio de Miranda.
«La industria se ha destruido (…), la agricultura no satisface las necesidades de la población», describió. «Cuba no tiene capacidad de ahorro suficiente ni posibilidades de inversión doméstica para impulsar el crecimiento económico».
Además, «se ve afectada por severos problemas demográficos como el envejecimiento y migración masiva de jóvenes, y el deterioro de los sistemas de salud y educación».
En período 2019-2024, el promedio anual del PIB «ha sido negativo», en un contexto de ingresos de la población «considerablemente bajos».
«La economía cubana -concluyó- no tiene la capacidad de salir por sí sola de la crisis en la que está la política económica a lo largo de sesenta años».
Por ello, necesita «importar ahorro del mundo, recibir recursos», también tecnología, sin seguir «mendigando«, matizó en referencia a la desaparecida URSS y Venezuela.
«Cuba necesita un plan Marshall«, aseguró De Miranda en referencia al programa estadounidense para la recuperación económica de Europa occidental después de la II Guerra Mundial.
El motivo es su «incapacidad para generar ahorro» y porque «todos los sectores de la economía se han desplomado» en medio de una situación «gravísima» de crisis social y humanitaria.
Esos recursos pueden llegar de los Gobiernos de países desarrollados en forma de donación, créditos u otra manera, según apuntó, pero también de los cubanos del extranjero porque Cuba está «tan pobre como Haití».
Personalmente, se mostró partidario de una «economía social de mercado«, si bien se deben liberalizar los mercados laborales, de capitales cambiarios, eliminar toda restricción al emprendimiento y atraer recursos de inversión, apuntó.
Pero lo primero es alcanzar la «democratización de la sociedad».
Recobrar la confianza internacional
Y es «imprescindible», según De Miranda, el reingreso de Cuba en los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Sobre este asunto, Mileydi Guilarte (Fomento Strategies) advirtió de que recuperar la confianza financiera internacional «exigirá mucho más que declaraciones políticas», sino «reformas concretas, señales claras y compromisos verificables».
«La lógica es simple sin confianza no hay financiamiento. Sin financiamiento no hay reconstrucción», resumió.
El abogado Ernesto Gutiérrez Tamargo constató que Cuba tiene una crisis económica «sistémica enormemente importante» porque adolece fundamentalmente de un «estado de derecho«.
Por ello, dedujo que no hay manera posible de estructurar una transformación empresarial, económica y social sin un cambio que garantice fundamentalmente una estabilidad y seguridad jurídica democrática.













