Se llama Benita, como la madre que la parió hace 62 años y medio en Madrid. Alcanzó la fama en tiempos como polemista y vidente en la tele, y ahora es un icono para la comunidad LGTBIQ+, especialmente desde su documental, en el que narra su transición. De personalidad arrolladora y conciliadora («yo respeto a todo el mundo, tengo amigas de derechas fantásticas»), y más del dharma que del karma, esta semana fue la encargada de dar el pistoletazo de salida al Orgullo en la Región.
Benita, bienvenida a Murcia.
Si he estado cinco años, si no me equivoco, presentando la Gala Drag del Carnaval de Águilas. Todo lo que es la Región de Murcia en sí, para mí, es una maravilla. Estar y vivirlo. Y esto (desplegar la bandera arcoíris en el balcón de la Delegación del Gobierno) sobre todo, porque no lo he hecho nunca. Ya a estas alturas de la vida, donde todo lo que tenía que hacer hace ya 20 que lo hice, que haya algo que no haya hecho me parece maravilloso.
¿Cómo vive usted el mes del Orgullo? ¿Más como una reivindicación o como una celebración?
Lo vivo con pena también, porque la necesidad de hacerlo ya es una pena, por la circunstancia que hay… Es decir, no es algo que se haga como celebración; para mí es una total reivindicación, porque es necesario. Entonces, es una pena.
Hablamos poco del dharma, que dice que todo el amor que das te va a venir devuelto y va a ser recibido
¿Cree que dejará algún día de ser necesario, que se acabará el odio?
Pues yo creo que sí. Ahora que están con el avance de que van a hacer tres viajes a la Luna, y uno de ellos ya será para instalar gente allí, si en eso instalan a toda la gente de la derecha, de la extrema derecha, pues es posible, es posible. Pero bueno, de todo hay en todas las viñas, también tengo que decirlo.
Benita Castejón, durante un momento de la entrevista con La Opinión en Murcia. / Juan Carlos Caval
Usted personalmente, ¿ha notado, por parte de integrantes del colectivo, también rechazo? ¿Incluso transfobia?
Mira, se ha demostrado en Estados Unidos que los inmigrantes han sido los enemigos de los inmigrantes: ahí es donde existe el mayor racismo. La homofobia existe: hay gente (del colectivo) que participa en partidos que rechazan su propia situación y su propia condición, y las propias leyes que les favorecen, de las que luego se aprovechan. Entonces, yo, la verdad es que al ser un personaje conocido, tengo tanta gente querida que parece que lo tapa todo, pero también hay mucho odio, mucha transfobia, y dentro del propio colectivo, sí.
Yo he prejuzgado mucho, hasta que me he dado cuenta del horror que era si lo hacían conmigo
No tiene sentido, ¿no?
No, no tiene sentido, pero ocurre porque, generalmente, siempre estamos mirando mucho a los demás, pensando: «Pues esto no tendría que haber sido así, esto no lo tendría que haber dicho así, aquí no tendría que haber ido, aquí no…». Juzgamos. Esa es la palabra, juzgamos, y en ese juzgar es donde empieza todo el rechazo a los demás.
¿Qué podemos hacer para dejar de juzgar a los demás?
Pues yo creo que debemos empezar a hacer el trabajo individual cada persona consigo misma. Yo he prejuzgado mucho, hasta que me he dado cuenta del horror que era cuando lo hacían conmigo, y me decían: «Yo creía que eras tonta». Eso es prejuzgar y yo también lo he hecho, yo también he hecho eso.
Solamente tengo un poco de normalidad cuando voy con mi Toni a Jerez, y paso un día o dos allí, cuidada y sintiéndome feliz
¿Que debemos de hacer más autocrítica, quiere decir?
El empezar con una misma, el empezar a verse la condición de una misma, y no tanto la de los demás: porque, si tú partes de esa base, vas a respetar la libertad de los demás. Yo puedo perder, pues no sé, el móvil, el bolso, las gafas, el abanico, pero lo que no puedo perder es la libertad. Eso no lo puedo perder, porque ha costado mucho.
Hablemos de política. ¿Va a haber elecciones anticipadas?
No. Y sigo diciendo que ganará la izquierda. No sé en qué momento, cómo pasará, pero es así. De todas formas, aunque esté feo te voy a decir la palabra, si quieres no lo pongas, pero te voy a decir que estamos en un país donde, después de ser putas, queremos ser santas; entonces lo que hoy en día es una cosa, mañana es la otra, y ya está.
¿Cómo es su día normal?
Yo no tengo días normales, porque viajo muchísimo, voy a un sitio, el día siguiente a otro, el día siguiente a otro y el hueco que tengo es para seguir atendiendo mi consultorio, que es mi negocio. Tengo la radio, tengo el programa de corazón de Televisión Española… es decir, un día mío normal no existe. Solamente tengo un poco de normalidad cuando voy con mi Toni (su representante) a Jerez, y paso un día o dos allí, cuidada y sintiéndome feliz. Esa es mi felicidad.
¿Qué mensaje daría a los murcianos con motivo del Orgullo?
A ver, les diría que se manifiesten, pero claro, si son contrarios cómo se van a manifestar… Les diría que, vean lo que vean enfrente, que lo vean con respeto. Y que también desde el otro lado se actúe con respeto, es bidireccional.
¿Hay que respetar también a los que no respetan?
Yo respeto a todo el mundo. Ahora, las leyes que hacen, no. Yo tengo amigas de derechas fantásticas y con respeto sería todo de otra manera. Es que, con respeto habría leyes que proponen los fascistas que no existirían. Existen porque hay falta de respeto a los demás.
¿Y con amor?
Sí, sí, con amor. Yo siempre digo que el amor es el único sentimiento que repartes y crece. Hablamos mucho del karma, pero no nos tenemos que olvidar del dharma, que es justamente el efecto contrario: todo aquel amor que das te va a venir devuelto y va a ser recibido. Fíjate qué pena, que la palabra tan bonita que habla de lo positivo no la conoce la gente. Pues el dharma.
Qué bonito.
Y yo soy ‘testiga’ (sic) de ello, pues yo recibo mucho amor y mis amigos, mi Toni sobre todo, me dice: «Es que tú das mucho amor, ¿cómo no vas a recibir?» Pero no está una preparada para eso, no estamos preparados para recibir lo bueno. Nos vamos preparando para el ‘que no’, estamos preparados para la parte negativa nada más. Salimos a la calle con un escudo.
¿Cómo podemos cambiar eso?
Yo recomendaría a la gente que, al despertar, mire por la ventana. Yo me despierto y veo la vida, veo las nubes, veo el sol, veo todo eso que estaba negro por la noche, las flores, los pájaros… Lo que decía Rocío Jurado, que en Gloria esté, que era el mayor espectáculo del mundo, que era el milagro del amanecer, porque cada día es un milagro. ¿No te parece un milagro despertarte, que se despierte el mundo, que todo sea un milagro? Entonces yo veo eso y digo: «Qué suerte, que no solamente es que veo un milagro, sino que yo formo parte de ello, y es maravilloso»

Benita Castejón, durante un momento de la entrevista con La Opinión en Murcia. / Juan Carlos Caval
















