Una UD de playoff y mucho sufrimiento. Esperen por la jubilación de Jonathan Viera. Luis García pasa a la siguiente fase y catapulta a los amarillos a la disputa de la promoción contra el Málaga (1-2). Con los tantos de Kirian Rodríguez (7′) y Marvin Park (18′), Riazor era la bombonera del Insular. El Gladiator de la ilusión y una UD que ya tenía el playoff asegurado con la tercera plaza en un inicio portentoso. El Dépor hizo nueve cambios en una política de rotaciones excesiva y salió abaifado. El tanto de Kirian, en una acción en la que participó Fuster y Taisei, llegó de un remate desde el lado derecho del área para burlar la estirada de Germán.
Con el viento a favor, la formación amarilla con su once tipo bailó al Dépor con esas posesiones eternas. De lado a lado. De banda a banda. Así hasta el pitido final. El cuero llegó a Marvin Park, en el filo del área, y el golpeo del extremo a la primera acabó en la escuadra del meta deportivista. Un misil para la esperanza y para soñar con el quinto playoff del siglo que llegó tras minutos de angustia. Una bendita tortura.
La asistencia del 0-2 fue de Fuster y la UD dio un paso atrás. No fue a por el partido. No quiso sentenciar. Se olvidó de los tiempos del partido. Un error capital de Mika Mármol puso un balón franco a Eddahchouri, que cruzó el esférico ante la pasividad de Álex Suárez y Dinko Horkas (28′). Con el devenir de los resultados, el empate ante los gallegos en un Riazor entregado dejaba a los amarillos fuera de la fase de ascenso. Bajo ese marco de máxima tensión, comenzó el segundo tiempo con una arrancada de Pedrola. El remate se marchó desviado. El Dépor, de forma inexplicable, se hizo con el control de la contienda. Ver para creer.
Con la guillotina sobrevolando sobre la cabeza de la UD, Jesé malogró un tiro desde el punto de penalti. En un mano a mano, solo ante Germán, Jesé desperdicia el 1-3 para liquidar esta última jornada. Mano a mano de Stoikchov y un Horkas bendito. Turno para el Poeta que dejó buenas sensaciones. Tiro de Patiño que se estrelló en el lateral de la red y nueva parada de Horkas. Con la presencia de Iker Bravo, Viera y Benedetti, que también acarició la sentencia, la UD se marcó un rondo eterno. Tocar y bailar para desquiciar al destino. La formación gallega puso de su parte.
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