La asociación de ateos más antigua de España, fundada y reconocida legalmente en 1994, prepara protestas por la actuación de las autoridades españolas con respecto a la visita del papa León XIV a España. «Nuestra protesta no es contra la libertad religiosa, sino contra los privilegios institucionales que sigue teniendo la Iglesia católica en España», afirma Riba. Ateus de Catalunya, junto a otras similares del país, ha constituido la Unión de Ateos y Librepensadores, una federación que existe legalmente en periodo de consolidación.
¿Cómo valoran la próxima visita de León XIV a España?
Nosotros lo vemos en dos aspectos. El primero es que se trata de una persona que vive en el Vaticano, que además es de nacionalidad americana, y que puede venir aquí, subir y bajar y hacer lo que quiera como cualquier ciudadano. No tenemos ningún inconveniente en eso. El problema está en cómo lo reciben las autoridades españolas y el jefe del Estado, porque se supone que él es el jefe del Estado Vaticano. Ahí la cosa cambia. El Vaticano es un Estado que no es democrático, es autocrático, homófobo, discriminador con las mujeres y muy opaco económicamente por no decir negro, negrísimo, en cuanto a financiación. Además de cómplice con los culpables en casos de pederastia. Entonces, nuestra discrepancia no es tanto con que venga este señor, sino con el trato institucional que recibe con dinero público.
¿La crítica principal es entonces hacia la institución?
Nosotros tenemos una premisa muy clara: las personas son respetables, las ideas son criticables, incluidas las religiosas. No entramos tanto en valorar personalmente a León XIV. Lo que criticamos son las ideas y el funcionamiento de la Iglesia católica. Por ejemplo, en los casos de pederastia, históricamente la Iglesia no suele denunciar ante la policía o los jueces, sino que esconde los casos y traslada a los responsables, los cambia de sitio. Eso nos parece gravísimo.
El Vaticano es un Estado autocrático, homófobo, discriminador con las mujeres y muy opaco económicamente
También cuestionan la transparencia económica de la institución eclesiástica
La Iglesia dice que hace mucha labor social y mucha caridad, pero luego no hay transparencia real. Dicen que tienen páginas de transparencia, pero nunca queda claro de dónde sale exactamente el dinero ni a dónde va. Mientras tanto, gastan muchísimo en boato y en mantener estructuras enormes, como los palacios episcopales. El Vaticano es un palacio como el de Buckingham para entendernos. Para nosotros no son un dechado de bondades como quieren aparentar. Además, tienen privilegios fiscales muy importantes: no pagan IBI, ni IVA y tienen actividades económicas que funcionan prácticamente como empresas. Ahora en la campaña de la renta juegan a medias verdades y medias mentiras para que parezca una cosa que no es. El dinero que se da a la Iglesia no es para hacer caridad, no es para solucionar los problemas de Cáritas, que van por otro lado. Ellos dicen que sí, que les dan el dinero para acción social pero no es así.
Dicen que les dan el dinero para acción social pero no es así
La Iglesia sostiene que genera un retorno económico para el país.
Sí, dicen que por cada euro generan más de uno para la sociedad. Pero nosotros les damos primero ese euro. Después ellos se lo gastan y dicen que eso es un retorno. No han generado dinero nuevo. Y además hay muchas cosas que no explican. Manejan dinero negro porque no reconocen que tienen opciones de empresa. Se sabe porque es de público conocimiento pero no enseñan nunca las cuentas completas y cuando eso pasa, uno puede pensar que hay cosas que esconder.
Otra imagen de Albert Riba / Fernando Bustamante
Una de las paradas del papa será Canarias, en un contexto marcado por la inmigración. ¿Cómo interpretan esa visita?
Nosotros creemos que tiene mucho de estrategia política y de imagen. La Iglesia no ha demostrado históricamente ser un gran paladín de la sinceridad en estos temas. Ahora hacen gestos porque les interesa transmitir una determinada imagen pública, pero no creemos que exista una defensa profunda de la libertad de circulación o de los derechos de las personas migrantes. Ir a Canarias seguramente tiene un trasfondo político, un trasfondo de interés, de dinero. Les interesa dar una imagen pero en absoluto es la defensa estricta de la libertad de circulación de las personas en el mundo.
Trump es un personaje muy extremo y tampoco conviene aparecer al lado del “más malo de la película”. Pero eso no significa que la inmigración sea una prioridad para la Iglesia
El actual papa se ha mostrado más crítico con Donald Trump y más cercano a los inmigrantes. ¿Eso cambia algo su percepción?
No demasiado. Trump es un personaje muy extremo y tampoco conviene aparecer al lado del ‘más malo de la película’. Pero eso no significa que la inmigración sea realmente una prioridad para la Iglesia. Cuando hay muertos cada semana en el Mediterráneo, no vemos una reacción contundente y constante. Muchas veces estas posiciones también responden a estrategias de imagen y al contexto político internacional. Pero, insisto, no es algo que preocupe excesivamente a la Iglesia.
¿Ven algo que les preocupe?
Tampoco les preocupa el problema social que existe en España y en otros sitios con la vivienda, los pobres, la delincuencia, etc. No afrontan estas cuestiones en toda su magnitud.
La Iglesia mantiene en España privilegios históricos que no corresponden a una democracia moderna
¿Consideran que la Iglesia sigue teniendo demasiado peso en España?
La Iglesia mantiene privilegios históricos que no corresponden a una democracia moderna. Tiene una presencia muy fuerte en la educación, en actos oficiales y en la financiación pública. Además, disfruta de ventajas fiscales muy importantes mientras otras entidades privadas sí pagan impuestos. Nosotros defendemos una separación mucho más clara entre las instituciones públicas y las confesiones religiosas.
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