El primer turno de las elecciones presidenciales en Colombia no ha sido apto para cardíacos. Contra todos los pronósticos, el ultraderechista Abelardo de la Espriella resultó el candidato más votado: casi el 44% de las adhesiones que las encuestadoras había pronosticado para Iván Cepeda, el abanderado del Pacto Histórico y aspirante a profundizar el camino abierto para la izquierda en 2022 por Gustavo Petro. Cepeda logró el 40,9% de los sufragios, una cifra en un punto contemplada por los sondeos. Lo que no estaba en los cálculos siquiera del más agudo de los analistas es el modo en que De la Espriella absorbió casi la totalidad de los respaldos que esperaba tener Paloma Valencia, la candidata de la derecha tradicional que peleaba su entrada al Palacio Nariño en nombre del expresidente Álvaro Uribe. El segundo turno entre De la Espriella y Cepeda obliga a realizar nuevas previsiones, tanto a los candidatos como a los analistas. La balanza parece haberse inclinado en favor del promotor de la mano dura y el ajuste económico. En principio, De la Espriella está en condiciones de quedarse con todos los votos de Valencia, lo que le permitiría sumar más del 50%. Cepeda, en cambio, en principio solo podría reunir los respaldos de los abanderados del centro, Sergio Fajardo y Claudia López, quienes en total alcanzaron cerca de los seis puntos.
A pesar de que la administración de Petro había llegado a esta contienda con una mejor ponderación social, ese cambio no ha alcanzado para detener una avalancha política capaz de alterar el rumbo iniciado en 2022 por el exguerrillero. La polarización ha sido de tal envergadura que no solo barrió con las aspiraciones del electorado moderado sino que terminó favoreciendo a las posiciones más duras de un outsider de la política.
«Haré todo lo que esté a mi alcance para defender la libertad y evitar que el comunismo termine de destruir el país», dijo la senadora de derechas María Fernanda Cabal. Se espera que todo el espectro conservador tenga la misma predisposición a acompañar al hombre que reúne rasgos de Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele. Es millonario, como el presidente de Estados Unidos. Considera, como el argentino, que el imperio del mercado no debe ser misericordioso con quienes nada tiene.El salvadoreño es una fuente de inspiración para su política de seguridad en un país marcado por la violencia de bandas armadas de distinto signo.
Unas 400.000 personas han votado en blanco, el 1,7% del padrón electoral, mientras que otras 240.000 han preferido anular la papeleta.
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