Cabe pensar que leer es un acto que nos aísla de la realidad, de los demás, una tarea escapista. La lectura puede ser una forma de desconectar del ajetreo diario y sus tensiones, pero pienso que, en cualquier caso, si lo que leemos es bueno, nos enriquece y esto siempre será positivo en las relaciones con los demás, aunque apenas nos demos cuenta.
Los efectos surgirán en las conversaciones, a la hora de exponer nuestros puntos de vista sobre tantas cuestiones que se plantean en el trabajo, en la familia, con los amigos…; y también en el modo de expresarnos tanto en el lenguaje oral como en el escrito, pues, si se quiere hablar y redactar correctamente, la lectura es indispensable e incluso me atrevo a aconsejar la lectura de poesía. Qué decir de la huella que nos dejaron los libros que padres y maestros nos leían en nuestra infancia.
Hay un medio magnífico para hacer de la lectura algo solidario. Me refiero a las tertulias literarias. Basta con reunir a un grupo de amigos lectores, en un lugar adecuado, quizá una vez al mes. Se trata de elegir un libro sobre temas que interesen a todos (literatura, historia, ensayo…), para leerlo y comentarlo.
Quizá al principio sean pocos los que se reúnan, pero, si la iniciativa va cuajando, no será difícil que el grupo vaya creciendo. El día señalado, unos habrán leído el texto elegido, a otros quizá no les haya dado tiempo, pero no importa. Escuchar las opiniones de los demás resultará enriquecedor y dará pie a un diálogo sosegado y a hablar de temas variados, a raíz de lo que se va diciendo (de otros libros y autores, pero también de temas actuales, culturales, etc.).
Cabe también contar en alguna de las tertulias con la presencia de un autor, de un traductor, de un editor…, al que escuchar y con el que mantener un buen diálogo. Si entre los participantes hay personas de edades diversas, mejor aún, pues ayuda a conocer y a comprender las diferencias generacionales y a enriquecerse con las opiniones y gustos tanto de jóvenes como de mayores.
Es muy probable que esta actividad cuaje y se convierta en un encuentro deseado y esperado por todos los tertulianos y que fomente y refuerce la amistad. Esta es por lo menos mi experiencia desde hace bastantes años.













