La mochila de la deuda de la Generalitat vuelve a ser una de las partidas más importantes del Consell, ya con magnitudes desmesuradas. Si el presupuesto para 2026 va a destinar casi 8.000 millones en Educación, el servicio de la deuda va a absorber 8.398 millones, incluyendo los intereses.
Para dimensionar realmente el lastre que supone esto para el desarrollo autonómico, basta con comparar con el conjunto del presupuesto de 33.305 millones. La deuda sería la segunda conselleria, por delante de Educación, a la que se dedicarán 7.749 millones, tras un aumento importante.
Solo por los intereses de la deuda, la Generalitat ya va a gastarse 1.167 millones. Es una monstruosidad, un aumento del 176 % en solo tres años, desde los 422 millones en intereses de 2023. En realidad, la subida de los intereses de los últimos años ya hace que supongan más que consellerias como la de Infraestructuras, a la que se dedicarán 1.100 millones. O casi el doble de lo que se destina a Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad (679 millones). En un hipotético ránking, los intereses serían la cuarta conselleria, solo por detrás de Sanidad, Educación y Servicios Sociales.
El 80 % de los 63.934 millones que debe la Generalitat están vinculados a la infrafinanciación. Según la información facilitada por el Consell, en la liquidación del sistema de financiación de 2023 la Generalitat recibió 3.215 euros por habitante, siendo la peor financiada. Pese a todo, el Ejecutivo autonómico vende una rebaja del déficit de 1.400 millones respecto a 2022, último año completo del Botànic, hasta situarse en 2.373 millones el pasado año.
Para este 2026, con todo, la contribución del Gobierno a través del sistema de financiación crece en este 2026. La Generalitat va a disponer de 17.379 millones entre las entregas a cuenta y la liquidación del sistema de financiación, frente a los 15.925 del ejercicio anterior. Son 1.454 millones más. El incremento es importante, un 9 % de aumento en un año. Es un aumento superior al del presupuesto total, que aumenta un 3 %.
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