La Asociación de Familiares de Víctimas del Franquismo de la Fosa Común 112 de Paterna consiguió un hito que supuso un antes y un después en las exhumaciones de las víctimas del franquismo. Y lo hizo en el año 2021, en la pandemia de la Covid 19. La presidenta de esta asociación explica la indignación que le provocó saber que, con la primera identificación que habían conseguido en esta entidad, la familia afectada debía contratar una funeraria y pedir una serie de permisos a la Conselleria de Sanidad ya que los restos estaban considerados como restos cadavéricos, lo que obligaba a una serie de implicaciones.
«Tras exhumar las fosas los restos se guardaban, en cajas, en el Museo de la Cerámica de Manises mientras se realizaban los estudios antropológicos y genéticos. Sin embargo, una vez identificados los restos, las familias se los debían llevar hasta el cementerio que consideraran pero como si fueran restos cadavéricos y aquello costaba un dineral«, explica la presidenta de la Asociación de Familiares de la Fosa 112 de Paterna, Carmen Gómez.
Dos gestiones y un hito histórico
Por ello, Carmen Gómez realizó dos gestiones: la primera fue una petición a la entonces consellera de Participació, Transparència, Cooperació i Qualitat Democràtica, Rosa Pérez Garijo, «y le dije que eso no podía ser y que debía hablar con Sanidad o con quien considerara porque los restos estaban almacenados e iban de un lado para otro, pero para regresar con sus familias había que pagar un dineral. Era pandemia y la cosa estaba muy complicada. Tuvimos que insistir porque el momento era muy delicado, pero lo conseguimos y fue gracias a Rosa Pérez Garijo. Así que le seguimos dando las gracias porque eran miles de euros. Estamos intentando destacar las figuras de quienes nos ayudaron en su día, como ella, y de quienes nos ayudan ahora, como la vicepresidenta de la Diputación, Natalia Enguix, que es la única que ahora está financiando trabajos desde las instituciones para la memoria histórica en la actualidad».
La segunda gestión fue en una funeraria de Tavernes de la Valldigna, su pueblo. «La familia que había conseguido la identificación tenía prisa porque la hija de la víctima tenía Alzheimer y las hermanas eran mayores. Así que fui a ver cuánto costaba el traslado y los trámites a una funeraria de mi pueblo aunque la víctima identificada era de Cullera. Para mi sorpresa, en esa funeraria tenían un familiar fusilado también por el franquismo y en otra fosa de Paterna así que dijeron que en memoria de su abuelo harían el traslado gratis». Y así lo hicieron.
Los dueños de la funeraria, nietos de otra víctima
Hoy, los hermanos y propietarios de Funeraria Germans Ronda, Juan y Paco, recuerdan ese momento de hace 5 años y contabilizan lo que les costaría a las familias trasladar a sus seres queridos como si se tratara de restos cadavéricos. «Nosotros tenemos a nuestro abuelo, Francisco Altur Llovell, en la Fosa 111. Aún no ha sido identificado, pero seguimos esperando que ese momento llegue. Así que, en su memoria y en su honor, hicimos el traslado gratis. No lo dudamos ni por un momento. Los costes pueden oscilar entre los 3.000 y los 6.000 euros en función de la distancia pero es un servicio caro. Lo tuvimos claro desde el primer minuto y esperamos que algún día nosotros podamos recuperar a nuestro abuelo porque también hemos dado el ADN pero, de momento, aún no hemos tenido suerte y no ha sido identificado. No perdemos la esperanza», concluyen.
Desde entonces, en el año 2021, los restos de víctimas exhumadas por el franquismo son trasladados y tratados como restos arqueológicos. Y fue gracias al trabajo de una asociación, a su presidenta, y a un gobierno que cambió la normativa para que fuera posible. «Al final y en cuestión de la memoria histórica la voluntad política es clave», concluye la mujer que representa a los familiares de las víctimas de la Fosa 112.
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