Gelia Macià (Elche, 2009) es una de las grandes promesas de la escalada española y europea. Con solo 18 años, su trayectoria ya impresiona tanto por su precocidad como por su solidez competitiva. Hija de la exescaladora profesional y entrenadora Berta Martín, Gelia creció rodeada de presas y roca, y no tardó en destacar: encadenó su primer 8a con solo 10 años y su primer 8b+ a los 13, convirtiéndose en la escaladora española más joven en lograrlo.
En los últimos años ha brillado tanto en roca como en competición: ha sido campeona del mundo juvenil en 2022 y 2023, y en 2024 se proclamó campeona de Europa sub-19 de boulder con una actuación casi perfecta. En 2025 dió el salto a la categoría absoluta con fuerza, destacando en varias pruebas de la Copa del Mundo y alcanzando puestos de semifinalista y finalista, incluido un notable 8º lugar en Praga.
Este fin de semana, Gelia compite en casa: en el Mundial de Escalada que se celebra en Alcobendas (Madrid), donde se enfrentará a algunas de las mejores escaladoras del mundo. Con una mezcla de madurez, humildad y pasión por el deporte, Gelia representa el futuro —y ya el presente— de la escalada española.
Tras una temporada complicada a nivel de lesiones, Geila vuelve a competir nueve meses después de una dura lesión de hombro que le ha impedido llegar a la competición con el nivel de entrenamiento que le hubiera gustado. La catalana no ha conseguido avanzar a las semifinales femeninas, pero ha logrado su mayor objetivo: volver a disfrutar compitiendo.
Pregunta: Cuéntanos como ha sido volver a competir después de tanto tiempo sin poder hacerlo por la lesión.
R: Para mí es inincreíble volver a estar aquí, poder competir, hace dos meses, es lo único que quería. Nos habíamos llegado a plantear el no competir, en las de bloque especialmente, porque tiene este tipo de movimientos más arriesgados. Hablé incluso con mi madre, que es mi entrenadora, sobre no competir este año, con una posible operación de hombro de por medio. Así que, a día de hoy, poder competir con el hombro bien, sin que me duela, para mí lo es todo, es un regalo.
P: ¿Qué supone más presión para un deportista de alto nivel como tú, competir internacionalmente o hacerlo en tu casa con todo el público apoyándote?
R: Creo que a todos nos pasa, que cuando estás en casa sientes un poco más de presión. Aunque mi resultado de hoy no se ha debido a la presión, ha sido por mi estado físico, porque no estaba al cien por cien. Pero en casa si que siento más presión que fuera, desde luego.
P: ¿Influye mucho en uno saber que estás representando a tu país en este tipo de competiciones?
R: Depende, aquí en Madrid si que influye un poco más. Saber que vas a salir fuera y va a haber gente apoyándote, que es de aquí, que habla tu lengua… pero fuera no me influye mucho. Me gusta representar a mi país, pero no me influye.
P: Hablábamos antes con uno de los atletas checos que nos comentaba que él había empezado a escalar con dos años, en tu caso, ¿a qué edad empezaste a escalar?
R: Pues mira, mi frase mítica es que empecé antes a escalar que a caminar, y así fue. Mis padres son escaladores de toda la vida, especialmente mi madre, que ha competido mucho, y yo iba con ella a los rocódromos, así que mientras ella entrenaba a mí no me quedaba otra.
P: ¿Qué consejos te da tu madre?
R: Mi madre es mi mayor soporte. Ella lo es todo para mí, mi entrenadora, ha hecho de todo por mí, es mi fisio, mi dietista… ella lo es todo para mí. Como consejos no podría decir ninguno, pero sí que siento que sin ella todo esto no hubiera sido posible y la verdad que es mi pilar más grande.
P: ¿Es difícil separar a veces esa relación de madre y de entrenadora?
R: Si, aunque eso es inevitable. Es verdad que hemos ido aprendiendo con los años, porque al principio costaba mucho, muchas peleas… Pero al final uno crece, crecemos juntos, hablamos los errores, las victorias, aprendemos a ganar y a perder juntas y creo que no hay nada más bonito que eso.
P: ¿Con qué sueñas a largo plazo?
R: Desde que la escalada llegó a las Olimpiadas, ese es mi principal objetivo y después de salir de esta lesión espero poder ponerme a tono para poder participar aunque sea.
P: ¿Que harías si consigues participar en ellas? Hay gente que incluso se tatúa los aros olímpicos…
R: La idea del «tattoo» me gusta eh, los «tattoos» me gustan. Creo que sería la opción.
P: Lánzanos una promesa.
R: ¿Una promesa? No sabría que deciros… Me teñiría las puntas del pelo de algún color. Pero solo las puntas que mi pelo es sagrado.
P: ¿Qué consejo le darías a todas esas niñas que están empezando a escalar como tú?
R: Mi consejo principal es que sigan. Que sigan, que progresen, que no se rindan porque la escalada es uno de los deportes más completos que existen en este mundo, trabajas todos los músculos, como siempre digo. Que se centren en disfrutar, especialmente en el bloque, que son retos cortos y es súper divertido. Es un deporte increíble, así que si están empezando mi consejo es que sigan ¡y a por todas!
P: ¿Cómo definirías la experiencia de la World Climbing en Madrid?
R: Es salir a competir, saber que hay gente que te apoya, saber que estás por aquí y te encuentras con gente que conoces de toda la vida… Eso es muy bonito, saber que hay gente que te está viendo crecer y poder competir en casa.













