Las pymes han empezado a revisar cómo cobran. En un contexto de aumento de costes bancarios y dependencia de grandes proveedores financieros, cada vez más pequeños comercios exploran nuevas alternativas de pago, desde sistemas instantáneos como Bizum Pay hasta soluciones basadas en criptomonedas y blockchain.
El movimiento todavía está lejos de una revolución silenciosa en las tiendas españolas, pero sí refleja un cambio de mentalidad en muchos pequeños negocios. El debate ya no gira únicamente alrededor de aceptar o no criptomonedas, sino sobre cómo reducir costes, cobrar antes y depender menos de un único proveedor financiero.
Según datos internos de la empresa española de activos digitales Bitnovo, el volumen de pagos con criptomonedas procesado por su plataforma aumentó un 30,4% entre 2024 y 2025. La compañía sostiene que parte de las pymes empieza a contemplar estos sistemas como una opción complementaria a los métodos tradicionales de cobro.
El contexto ayuda a entender por qué. Los ingresos netos por comisiones y honorarios de las entidades financieras españolas pasaron de unos 11.000 millones de euros en 2020 a algo más de 18.000 millones en 2025, según las series estadísticas del Banco de España. Además, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competeneica (CNMC) advirtió el pasado año de posibles riesgos de empeoramiento de condiciones para pymes y autónomos en determinados mercados de banca minorista y medios de pago durante el análisis de la opa de BBVA sobre Banco Sabadell.
“Cuando un comercio revisa cuánto le cuesta cobrar, cuánto tarda en recibir el dinero y qué dependencia tiene de sus proveedores financieros, también empieza a preguntarse qué otras pasarelas de pago existen”, explican desde Bitnovo.
Más allá de las criptomonedas, el mercado de pagos atraviesa un momento de transformación acelerada. La expansión del pago contactless, la consolidación de Bizum y el reciente despliegue de Bizum Pay en comercios físicos reflejan cómo bancos, fintech y nuevos actores compiten por controlar la próxima generación de pagos digitales.
El comercio quiere menos fragmentación y más control
Para Toni Forcano, director de Innovación y Prodcuto (CIPO) de Sipay, el verdadero cambio no está únicamente en las comisiones, sino en el cansancio de muchos negocios con el modelo tradicional.
Las comisiones son la puerta de entrada a la conversación, pero casi nunca son el motivo real. Lo que aparece debajo es dependencia, opacidad y falta de control
Desde Sipay sostienen que muchas pymes ya no buscan simplemente “un TPV”, sino soluciones integradas que conecten pagos, ecommerce, fidelización, tax free (libre de impuestos) y contabilidad desde una misma plataforma. Especialmente en sectores como la hostelería, el retail turístico o el comercio urbano, donde cada vez es más habitual atender a clientes internacionales acostumbrados a otros métodos de pago digitales.
El fenómeno también coincide con una mayor familiaridad de los consumidores con los activos digitales. Según la encuesta SPACE 2024 del Banco Central Europeo, recogida por el Banco de España, el 9% de los españoles ya posee criptoactivos, más del doble que en 2022.
A ello se suma la entrada en aplicación del reglamento europeo MiCA, que desde finales de 2024 establece un marco regulatorio común para el mercado cripto en la Unión Europea y aporta mayor seguridad jurídica a empresas y proveedores del sector.
Poco uso real en tiendas
Pese al creciente interés, el uso cotidiano de criptomonedas en comercios físicos sigue siendo muy reducido.
“El consumidor que paga en cripto en un punto de venta físico en España es prácticamente residual”, reconoce Forcano (Sipay). “Cuando alguien con cripto entra a un restaurante, paga con tarjeta o con Bizum, como todo el mundo”.
Según Sipay, los negocios que más preguntan por estos sistemas suelen pertenecer a sectores premium, turismo internacional o comercio de lujo, donde aceptar pagos cripto funciona más como elemento de imagen o diferenciación que como una necesidad operativa real.
Donde sí empiezan a aparecer casos de uso más sólidos es en operaciones internacionales entre empresas y pagos transfronterizos mediante stablecoins (criptomonedas estables), especialmente en mercados donde las transferencias bancarias siguen siendo lentas o costosas.
En paralelo, la industria de pagos avanza hacia modelos cada vez más invisibles para el usuario. “El cliente no quiere pensar en redes, wallets o blockchain”, señala Forcano. “Quiere que funcione, que sea rápido y seguro”.
Por eso, mientras el debate público sigue centrándose en si algún día se pagará el café con Bitcoin, muchas empresas del sector creen que el verdadero cambio llegará por debajo: infraestructuras blockchain para liquidaciones instantáneas, menos intermediarios y sistemas de pago más rápidos y baratos para comercios y empresas.
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