Quizá el nombre de Rufina Velázquez de Francisco no suene mucho, pero Rufi, como así se la conocía en Zamora, fue una persona que no paró de sumar amistades durante toda su vida. Unos amigos que la echan muchísimo de menos y que se reunieron en la inauguración de la Feria del Libro de Zamora, en la plaza de la Constitución, donde su hijo Guillermo Aladro, arropado por su padre Javier y su hermano Miguel, celebró con todos los presentes la intensa vida de su madre, que abrazaba con cariño, y siempre entre libros, a todos los que la rodeaban.
Pregón de la Feria del libro / Victor Garrido / LZA
Y es que la XL edición de la Feria del Libro de Zamora está dedicada a su figura de una forma contundentemente justa, por todo lo que significó su trabajo durante décadas en la ciudad, a la que llegó con el proyecto de Escuela Abierta, “que decía mucho de cómo entendía ella la vida: la cultura y la educación como algo abierto, compartido y profundamente humano”, describió su hijo.
Una forma diferente de entender la cultura
Rufi se dedicó en cuerpo y alma a desarrollar una cultura en Zamora “que sirviera para vivir mejor, para pensar mejor y, sobre todo, para conectar mejor con uno mismo y con los demás. Consideraba también que los libros son un gran instrumento para que las personas alcanzaran su independencia, especialmente las mujeres, a las que siempre animaba”, valoró.

Pregón de la Feria del libro / Victor Garrido / LZA
Las bibliotecas municipales de la ciudad tienen mucho que agradecer a esta apasionada de los libros. “No gestionaba solo los espacios, sino que los hacía crecer, los defendía, los empujaba y los imaginaba siempre un poco más grandes de lo que eran”, diferenció su hijo, quien subrayó que su madre se embarcó en una lucha constante “por mejorar las condiciones, los medios y el reconocimiento de las bibliotecas”.
Y la insistencia dio sus frutos, consiguiendo poner a disposición de todos una red de medios culturales “que iban más allá de los recursos disponibles: múltiples ediciones de cuentacuentos, la bebeteca, el certamen ‘Los sueños de cada uno’, incontables encuentros con autores, programación cultural, presentaciones, exposiciones, tertulias de prensa o radio y, por supuesto, su querido club de lectura”, enumeró.
La biblioteca del Matadero
Un logro especialmente significativo fue la nueva biblioteca en el antiguo matadero. “Para ella fue algo así como una mezcla de orgullo y de recompensa tardía a un esfuerzo sostenido durante toda una vida, agridulce por el momento en que llegaba”, indicó.

Pregón de la Feria del libro / Victor Garrido / LZA
Los libros fueron también para Rufi una forma de descubrir a personas y forjar amistades. Su empeño hizo que los zamoranos pudieran disfrutar de presentaciones de libros de autores de la talla de Luis García Montero o Rosa Regás, haciendo también profetas en su tierra a escritores como Juan Manuel de Prada, Luis García Jambrina, José Ángel Barrueco, Braulio Llamero, Agustín García Calvo, Luis Ramos o Tomás Sánchez Santiago, sin olvidar a narradores orales como Guti o Charo Jaular. “Con el tiempo, muchas de esas relaciones dejaron de ser profesionales para convertirse en amistades reales, que hemos tenido la suerte de vivir”, agradeció.
Muestras de cariño
De ahí que las muestras de cariño a la familia hayan sido innumerables desde su pérdida el pasado diciembre. “De las más conmovedoras son los mensajes de personas anónimas, personas que dicen que gracias a ella empezaron a leer, que les recomendó un libro en el momento adecuado, que les ayudó a descubrir un autor o que les hizo sentir que la lectura también era para ellos”, puso como ejemplos.

Pregón de la Feria del libro / Victor Garrido / LZA
“Creo que ese es uno de los legados más profundos que alguien puede dejar. Porque los libros no cambian el mundo por sí solos. Lo cambian las personas que consiguen ponerlos en las manos adecuadas”, subrayó Guillermo Aladro. Para este cometido, apuntó, las librerías “son un eslabón fundamental. Por eso me parece especialmente significativo que este pregón se celebre en la Feria del Libro de Zamora, organizada, precisamente, por las librerías de la ciudad”, destacó.
La lectura casi compulsiva de su madre les ha dejado en herencia una nutrida biblioteca, que también disfrutaron con ella. “Tuvimos la suerte de crecer entre cientos de libros al alcance de la mano. Ahora no es solo una colección, es casi una biografía en estanterías. Es emocionante, también, recorrer las dedicatorias llenas de cariño y admiración que le escribían tanto los autores como las personas que le regalaban los libros”, aseguró.

Pregón de la Feria del libro / Victor Garrido / LZA
Por último, animando a la participación en estos días de actividades en la Feria del Libro de Zamora, el pregonero de este año finalizó con una petición a todos los presentes, amigos de Rufi. “Acordaos de sonreír cuando la recordéis, así nos lo pidió ella”.
Suscríbete para seguir leyendo
















