¿Cómo ha influido la situación cultural y social actual de Ucrania en su proceso creativo?
La situación en Ucrania ha influido profundamente en mi manera de percibir la fragilidad, el silencio y el valor de la presencia humana más simple. Creo que mi trabajo se volvió más introspectivo después de dejar mi país. Hay una cierta calma en mis cerámicas, pero también una tensión bajo la superficie: un diálogo entre estabilidad y vulnerabilidad. Crear con las manos se convirtió en una forma de procesar emociones que son difíciles de expresar directamente.
¿Cómo fue dejar su país y establecerse en Mallorca?
Fue algo doloroso y transformador al mismo tiempo. Dejar Ucrania significó perder una sensación familiar de pertenencia, pero Mallorca me dio otro tipo de arraigo a través de la naturaleza, la luz y un ritmo de vida más lento. La isla tiene una atmósfera muy táctil —piedra, mar, tierra, viento— y esa presencia física conecta naturalmente con la cerámica. Con el tiempo dejé de ver la mudanza solo como un desplazamiento y empecé a vivirla como una nueva capa de identidad.
¿Qué temas o emociones busca expresar en sus piezas cerámicas?
Me interesa el equilibrio, la claridad y una sensación de presencia silenciosa. Mi trabajo es minimalista y contenido, pero busco crear piezas que transmitan profundidad emocional a través de la proporción, la textura y la precisión. Me atraen las formas que parecen calmadas y naturales, aunque detrás exista un proceso muy controlado y meticuloso.
¿Qué técnicas o materiales considera esenciales en su estilo y cómo ha evolucionado su proceso creativo con el tiempo?
Trabajo exclusivamente con técnicas de modelado manual, aunque muchas personas piensan que mis piezas están hechas en torno, por la precisión y simetría de las formas. Alcanzar este nivel de refinamiento completamente a mano es una parte esencial de mi práctica. No utilizo esmaltes. Prefiero el color natural de la arcilla y su cualidad táctil; la superficie debe sentirse honesta y viva, no cubierta ni artificial. Me interesa mucho cómo la luz interactúa con la materia prima y cómo las texturas sutiles pueden generar profundidad sin necesidad de decoración. Una de mis técnicas de cocción favoritas es la cocción con serrín, donde el propio cuerpo de la arcilla cambia de color a través de reacciones químicas entre el fuego, el humo y las resinas de la madera. Este proceso crea tonos metálicos profundos y matices grafito directamente dentro del material, no sobre su superficie. Es un proceso impredecible y muy elemental. Esto se convirtió en una línea separada de trabajo titulada Renacida de las Cenizas, inspirada en la transformación, la resiliencia y la idea de que algo frágil puede surgir más fuerte después de atravesar el fuego.
Imagen de algunas de las piezas creadas por Yulia Antoniuk / Yulia Antoniuk
¿Ha experimentado con materiales poco convencionales?
He experimentado más con tratamientos de superficie y técnicas de cocción que con materiales radicalmente poco convencionales. Me interesa cómo pequeñas variaciones de textura, minerales, humo y temperatura pueden transformar completamente la percepción de una forma. Incluso una sola cocción en horno de gas puede crear degradados de color inesperados debido a la interacción entre la llama y las diferentes temperaturas. Me fascina cómo el material registra estos procesos y desarrolla su propio lenguaje visual a través del fuego. Estos experimentos me enseñaron que el material nunca es estático: reacciona, se transforma y conserva cada etapa del proceso. Incluso cambios mínimos pueden crear una presencia emocional completamente distinta en la pieza final.
¿Vivir en Mallorca ha influido en su estilo o técnica de alguna manera?
Absolutamente. Mallorca es, de hecho, el lugar donde cambié completamente de profesión y empecé a trabajar con arcilla por primera vez. La transición fue sorprendentemente natural gracias a mi experiencia previa en diseño de interiores y decoración de espacios. La isla influyó profundamente en mi sensibilidad hacia el color, la luz y los materiales naturales. Mallorca tiene una belleza silenciosa y atemporal: paisajes rocosos, una luz mediterránea suave, juegos de sombras, olivos antiguos y piedra marcada por el tiempo y el viento. Toda esta atmósfera entró de manera natural en mi trabajo a través de las texturas, la paleta y una conexión más profunda con la materialidad. Al mismo tiempo, mi lenguaje visual sigue siendo más arquitectónico y contenido, mientras que la tradición cerámica mallorquina está profundamente ligada a formas orgánicas, a la calidez mediterránea y a la presencia expresiva de lo artesanal. Sinceramente, nunca me he percibido completamente como una artista tradicional; me siento más cercana a una arquitecta que trabaja con arcilla, enfocándome en la proporción, la estructura, el equilibrio y la relación entre el objeto y el espacio.
¿Cómo es su proceso creativo diario y cómo encuentra inspiración en su entorno actual?
Mi proceso es bastante intuitivo y está muy conectado con la observación. Normalmente comienzo con bocetos o formas simples, pero la inspiración suele venir de momentos cotidianos: la arquitectura, las sombras, la costa, los muros antiguos o incluso la manera en que las superficies naturales se erosionan y transforman con el tiempo. También creo que mi experiencia en diseño de interiores influye en la manera en que trabajo la proporción, el equilibrio y la presencia espacial.

A Antoniuk le interesan las formas orgánicas complejas inspiradas en la naturaleza / Yulia Antoniuk
¿Cómo ha evolucionado su estilo desde sus primeras obras hasta las piezas actuales?
Mis primeras obras estaban más cerca de las formas clásicas de vasijas y tenían un carácter más exploratorio. Con el tiempo, mi lenguaje visual se volvió más refinado, minimalista y arquitectónico. Hoy me interesan cada vez más las formas orgánicas complejas inspiradas en la naturaleza. Al mismo tiempo, la precisión, la proporción y la contención siguen siendo el centro de mi práctica. Intento eliminar todo lo innecesario y permitir que la propia forma sostenga la presencia de la pieza.
¿Qué mensaje o emoción busca transmitir a través de sus piezas?
Me gustaría que las personas sintieran una sensación de calma y conexión al encontrarse con mi trabajo. No necesariamente entenderlo de manera intelectual, sino experimentar un momento de pausa. Creo que en el mundo actual rara vez nos permitimos el silencio, y me gustaría que mis objetos pudieran crear ese espacio.
Respecto a su próxima exposición en Palma, ¿cuál es el concepto central y qué espera que experimente el público al ver su obra?
La exposición, Morphogenesis: Traces of Time and Matter, nació de mi observación de los procesos de formación de las formas en la naturaleza: cómo el agua moldea lentamente la piedra, cómo las conchas se desarrollan siguiendo los principios de la proporción áurea y cómo las estructuras orgánicas evolucionan a través del tiempo y el entorno. A través de esta colección reflexiono sobre la relación entre material, proceso y transformación. Las superficies y las formas se convierten en huellas de estas interacciones: registros silenciosos del tiempo, el crecimiento y las fuerzas naturales. Espero que los visitantes experimenten la obra de manera lenta e intuitiva, sintiendo calma, presencia y una conexión con los ritmos naturales que dan forma tanto a la materia como a nosotros mismos.
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