El bloque de la investidura se abre a tramitar la iniciativa presentada por ERC, Junts, Podemos, BNG y Compromís para reformar el reglamento del Congreso y rebajar los requisitos necesarios para tener grupo parlamentario propio en la Cámara Baja de cara al próximo ciclo electoral. El ‘sí’ del Gobierno y sus aliados a la propuesta busca evitar que PP y Vox, tras unos futuros comicios en los que puedan lograr una mayoría absoluta, impidan las habituales maniobras que permiten a algunos partidos tener grupo propio pese a no cumplir estrictamente las exigencias del reglamento. Justo populares y ultras se han opuesto a la iniciativa, asegurando que se trata de un nuevo «chantaje» a Pedro Sánchez que nada tiene que ver con el «pluralismo» político.
Al comienzo de cada legislatura se produce un encaje de bolillos para conformar los grupos parlamentarios. Actualmente, el reglamento de la Cámara Baja recoge que es necesario tener al menos 15 diputados, aunque establece una gran excepción: tener cinco escaños y haber logrado el 15% de los votos en todas las circunscripciones en las que se presenta el partido o el 5% de los votos a nivel nacional. En 2023, ERC y Junts tenían los diputados, pero no los porcentajes de voto, por lo que fue necesario que PSOE y Sumar les prestaran algunos escaños de manera provisional para cumplir los requisitos.
No obstante, PP y Vox, al igual que han hecho este martes, denunciaron esta estratagema. Así, para intentar evitar que la conformación de sus grupos quede en manos de populares y ultras, los aliados del Ejecutivo han planteado rebajar a un 10% los votos mínimos que se deben cosechar en las circunscripciones en las que se han presentado o un 3% de los emitidos a nivel nacional. De esta forma, republicanos y posconvergentes no tendrían problemas, ya que ambos suelen superar el 10% en las provincias catalanas.
Los argumentos
«Cada voto debe valer lo mismo y la ciudadanía debe ver representada su voz en igualdad de condiciones en esta Cámara», ha defendido la diputada de ERC Inés Granollers, que ha criticado que exigir un 15% de las papeletas es un «requisito desproporcionado» que deja la capacidad de representación de miles de ciudadanos en manos de una «interpretación política de la Mesa del Congreso». La diputada de Compromís Águeda Micó también ha defendido que hay una «realidad multipartidista y plurinacional que tiene que estar representada».
En la misma línea, el parlamentario de Podemos Javier Sánchez ha dicho que se trata de una reforma «necesaria y razonable» y que no tiene nada de «capricho». «Más allá de hablar de pluralismo habría que practicarlo un poco más», ha pedido también el diputado del BNG Nestor Rego. La iniciativa ha contado con el visto bueno del PSOE. Joaquín Martínez ha sostenido que la intención es «corregir una rigidez» del reglamento «que hoy genera situaciones difícilmente compatibles con el pluralismo político».
El rechazo
Como era previsible, a la vista de las quejas de 2023, PP y Vox se han opuesto de manera contundente. El vicepresidente segundo del Congreso y diputado popular José Antonio Bermúdez de Castro ha denunciado que es «una reforma de conveniencia que lo único que pretende es adaptar las reglas de juego de esta institución a sus intereses partidistas y blindarse para las siguientes elecciones». Además, lo ha tildado de «nuevo chantaje» a Sánchez de sus socios.
Y quizá dando la razón a los socios del Gobierno, el diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro ha criticado que la reforma solo del reglamento supone admitir que estos partidos saldrán mal parados del próximo ciclo electoral y que si hay una mayoría de populares y ultras impedirán «que se sigan produciendo todas las mangarrufias» para que estas formaciones logren grupo parlamentario propio.
La importancia de este cambio
Tener grupo parlamentario propio es de gran importancia, ya que supone una serie de ventajas políticas, como tener representación en todas las comisiones, tener un portavoz que asista a las Juntas, tener mayor tiempo de intervención en los debates, tener cupo semanal en la sesión de Control o mayores posibilidades para llevar al pleno iniciativas legislativas. Dentro del grupo mixto, todo esto hay que repartirlo entre todos los participantes.
Además, según el artículo 28 del reglamento del Congreso, los grupos también perciben una subvención fija que este año era de 364.160,64 euros y una variable en función del número de diputados de 1.746,16 euros mensuales por parlamentario. Por último, solo teniendo grupo propio se puede acceder al cobro de las subvenciones por envío gratuito de propaganda electoral durante la campaña.
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