Poco importaba el resultado para el City. De hecho, a efectos clasificatorios, no significaba nada. Era una tarde de despedidas, cargada de emoción y lágrimas por todo lo vivido y por aquello que ya no volverán a compartir en el futuro. Era el adiós de Pep Guardiola tras diez años al frente del conjunto ‘skyblue’ lleno de éxitos y alegrías.
Una década histórica bajo la dirección de Guardiola, en la que el club conquistó seis títulos de la Premier League, una Champions League, la primera de su historia hasta la fecha, tres Copas de Inglaterra, cinco Copas de la Liga, dos Community Shield, una Supercopa de Europa, un Mundial de Clubes y una Copa Mundial de Clubes de la FIFA.
Recibimiento a la altura
Y todo estuvo preparado para brindar la mejor despedida a Guardiola. Un espectacular tifo recibió al técnico catalán, que durante diez temporadas en Manchester ha llevado al club a alcanzar cotas inimaginables años atrás. Pep saltó al terreno de juego en medio de una enorme ovación y fue aclamado por todos los aficionados presentes en el estadio. También saludó a su compatriota Unai Emery, entrenador del Aston Villa y reciente campeón de la Europa League, con quien se fundió en un largo abrazo antes de entregarle un obsequio como recuerdo de sus enfrentamientos ante el conjunto de Birmingham.
«10 años con Pep», «Cambió el juego», «Hizo historia» y «City forever» (por siempre), rezó el gigantesco tifo que ocupó gran parte de uno de los laterales del estadio. Una tribuna, la norte, fue inaugurada en este último partido del curso, con siete mil localidades más, y fue nombrada como «Pep Guardiola Stand».
Era la despedida también para los jugadores Bernardo Silva y John Stones, que anunciaron su adiós del City en las últimas semanas. Salieron al campo al margen del resto de jugadores, con sus respectivos hijos en brazos. El portugués especialmente emocionado. Ambos vieron también dos tifos colgados en la grada de agradecimiento por los servicios prestados en el equipo ‘skyblue’.
Victoria intrascendente
En el plano deportivo, la primera parte fue un monólogo del Manchester City, que dispuso de múltiples ocasiones para adelantarse en el marcador. Y, después de tanto insistir, terminó encontrando el premio. Pasado el ecuador de la primera mitad, Semenyo fue el más listo tras un saque de esquina y logró batir a Bizot. El conjunto de Guardiola no amplió la ventaja antes del descanso, aunque siguió generando ocasiones con claridad hasta el intermedio.
Tras el paso por vestuarios, el guion del encuentro cambió por completo. El Aston Villa salió con una actitud mucho más valiente y encontró rápidamente el gol por medio de Watkins, de nuevo tras un servicio desde la esquina. Creció el conjunto visitante y también el delantero inglés, que pocos minutos después se inventó un auténtico golazo para adelantar al Aston Villa en el Etihad Stadium. Y ya no se movió más el marcador (1-2).
Emoción en el Etihad
Pero, una vez más, lo más interesante no estaba en lo deportivo. Bernardo Silva abandonó el terreno de juego entre lágrimas en una escena cargada de emoción. La que parece ser la despedida de una leyenda viva del club dejó imágenes para el recuerdo: los jugadores del Aston Villa, los futbolistas no convocados y sus propios compañeros formaron un pasillo de honor mientras el portugués se retiraba del césped. Ni siquiera Pep Guardiola pudo contener las lágrimas ante el adiós de uno de los grandes símbolos de su equipo.













