La agenda del Gobierno estalló por los aires el pasado martes a primera hora de la mañana con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras se producían los registros policiales enfrente de la sede federal del PSOE en la madrileña calle Ferraz, en la oficina que el partido proporciona a sus expresidentes, y en la empresa de sus hijas, se reunía el Consejo de Ministros. Los asuntos con los que el Gobierno marca el paso de la jornada, y en ocasiones de la semana, quedaron enterrados. En los distintos ministerios, sus carpetas y planes que esperaban un empujón habitual en la recta final de curso político se trastocaron por completo.
Tras la orden de defender la inocencia y honorabilidad de Zapatero ante el golpe y, todavía en ‘shock’, se apretó el botón de pausa a la espera de nuevas indicaciones. Este lunes se prevé el acceso al sumario de la causa que instruye el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama en el marco del caso Plus Ultra. El Ejecutivo está pendiente también de la declaración del expresidente Zapatero ante el juez el próximo 2 de junio para definir sus próximos pasos. Hasta entonces, se traslada un claro mensaje de apoyo, como expresó el propio Pedro Sánchez desde la tribuna del Congreso.
La posición dependerá de cómo evolucione la investigación y si aparecen pruebas concluyentes de unos delitos de tráfico de influencias, organización criminal o blanqueo que por ahora niegan. Se gana así tiempo, esperando luz verde para retomar calendarios. En caso de que haya pruebas, consideran en el Gobierno, deberían estar en el sumario. “Tranquilidad y sosiego”, se insiste para mantener el equilibrio en medio del terremoto.
En Moncloa no ven ninguna prueba en el auto que apuntale las acusaciones contra el expresidente, pero son conscientes de que la investigación es todavía “embrionaria”. En privado, algunos miembros del Gobierno contienen la respiración desde la convicción de que si el auto no tiene la contundencia del que implicó al exsecretario de Organización, Santos Cerdán, provocando su inmediata dimisión hace ahora menos de un año, tampoco se trata de “un Peinado”, en referencia al caso que cerca a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Por ello, la decisión es ir paso a paso, ante la incapacidad de marcar los tiempos para ir adaptándose.
Las dudas comienzan a dejarse sentir y el proceso será largo, como coinciden en señalar diferentes fuentes socialistas. El próximo hito, y el más importante para el Gobierno, la estrategia de defensa de Zapatero ante el juez. Con los planes trastocados y un discurso a la defensiva, el Ejecutivo camina entre cierta neblina cuando no completamente a ciegas. De hecho, el propio día en el que se conoció la imputación se tuvo que improvisar un primer argumentario al no poder contactarse con el entorno de Zapatero. No fue hasta media mañana en que se confirmó su intención de dirigirse a los medios a través de un video, en el que negó todas las acusaciones.
Pese a trastocarse los planes, con los departamentos pendientes de una ratificación o modificación, en Moncloa niegan que en lo sustancial el golpe de Zapatero vaya a cambiar su hoja de ruta. “No hay nada que afecte al Gobierno ni a su estabilidad ni a la legislatura”, aseguran. Tanto es así que hasta retan al PP a presentar una moción de censura, convencidos de que carece de los apoyos necesarios. Las líneas rojas de sus socios están claras y consideran que no se han traspasado.
Moción de censura y debate en el PSOE
Ni en lo referente a financiación ilegal ni tráfico de influencias, que podría poner contra las cuerdas al Gobierno al aprobarse en Consejo de Ministros el rescate a la aerolínea Plus Ultra. Un “procedimiento administrativo” a una compañía que, según defienden, “cumplía todos los requisitos”. “La adjudicación de los préstamos se basa en un marco reglado, donde no cabe la discrecionalidad, ni la arbitrariedad y ni la discriminación”, añaden. Finalmente, apuntan a que la resolución favorable del expediente por parte del Consejo Gestor, que luego ratificó el Consejo de Ministros, se tomó en base a media docena de informes técnicos.
Si Moncloa blinda su “estabilidad” ante el ‘shock’ por la imputación de una figura totémica para el socialismo, está por determinar como esta influye orgánicamente en el partido. A cinco semanas de que se celebre un comité federal, máximo órgano de decisión entre congresos, previsiblemente para dar luz verde a las candidaturas municipales y autonómicas. Este nuevo golpe judicial da fuerza a los alcaldables y líderes territoriales que prefieren unas generales antes de las municipales y autonómicas del próximo mes de mayo para que no les afecte el desgaste del Gobierno.
Frente a esta reivindicación, abanderada desde hace meses por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, tanto en público como en privado se replica de forma tajante que no habrá adelanto de las generales. Si en algo si insiste es en que se agotará la legislatura.
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