Al final de la segunda semana y a la espera de lo que nos puede deparar la tercera y decisiva —verdadero plato fuerte de este Giro de Italia—, Jonas Vingegaard ejerce su condición de gran favorito para afrontar, con total firmeza y seguridad, la consecución del tercer diamante en su corona de grandes vueltas.
Hasta la fecha solo siete pueden presumir de tener en su palmarés las tres grandes vueltas. El primero fue el elegante Jacques Anquetil, más tarde llegaron los Filipo Gimondi, el eterno y asegurado Merckx, el voraz Hinault, el único español, Alberto Contador, el tiburón Vicenzo Nibali y míster watio Chris Froome. Son los magníficos ciclistas que le precederían en la distinción de ganadores de la Triple Corona de grandes vueltas. Un recuento que, de momento, no incluye a Tadej Pogacar, algo que, en ese duelo psicológico y real que sostienen ambos, es un apunte a tener en cuenta.
Vingegaard ha recuperado el nivel que tenía antes del 2024, cuando sufrió una caída múltiple en la Vuelta al País Vasco que le mermó considerablemente su potencial de ganador. La maglia rosa ha gestionado con inteligencia sus fuerzas y ha demostrado con racionalidad su poderío. No ha dilapidado energías, dosificando su superioridad, incluso guardándose a sabiendas de que el gran objetivo de la temporada está a cuarenta y pocos días.
Otro cantar ha sido lo presenciado con Enric Mas. “Sin suerte” puede resumir lo vivido por el mallorquín. Se le recrimina que vendiera la piel del oso antes de cazarlo, sin embargo, una vez superó el bajón de verse descabalgado para la general, se redimió entrando y protagonizando diferentes escapadas, estando casi en trance de ganar en Chiavari, después de una pugna a dos con Jonathan Narvaez.
De Enric queda esperar y confiar que lo vuelva a intentar en esta tercera semana. Con la llegada de los Dolomitas, apunten las etapas más largas como las oportunidades para que el ciclista de Movistar Team vuelva a intentar un triunfo de etapa, algo que se le resiste desde el 2019, cuando irrumpió en el escenario profesional como promesa y gran esperanza del ciclismo español.
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