Nadie prometió que el camino largo hacia la Liga ACB fuese un sendero recto. Y el Leyma Coruña, aunque estuvo a punto de firmar una remontada heroica este viernes, tendrá que gastar este domingo (19.00 horas, TVG) la segunda bala en la recámara ante el Hestia Menorca para certificar su pase a la Final Four que acogería en el Coliseum. Cayeron los naranjas en su primer partido en Bintaufa, en una prórroga a la que llegaron de milagro y en la que no lograron decantar la balanza a su favor. Con apenas 48 horas de margen para recuperar el físico y la mente, los pupilos de Carles Marco tendrán que afinar su juego, su regularidad y sus porcentajes desde el perímetro para que su segunda oportunidad de sentenciar la eliminatoria no se pierda en el limbo.
«Estamos intentando recuperarnos después de un gran esfuerzo para jugar otra vez. Sabemos que será difícil. Tenemos aspectos que mejorar y cosa que hicimos bien y que debemos reforzar», reconoció el técnico del Leyma Coruña desde Menorca. El equipo coruñés cuenta con tener a las mismas piezas disponibles para el cuarto duelo de la eliminatoria, el segundo consecutivo en Bintaufa. No le sobran jugadores ni manos para tratar de elevar la confianza y los porcentajes tras cuatro duelos en apenas unas semanas ante un equipo, el mahonés, que cada vez parece encontrar con más facilidad las alergias del conjunto naranja.
En el duelo de la segunda vuelta de la fase regular aguantaron hasta poco después del descanso. En el primero del play off, hasta los últimos diez minutos. En el segundo, el último en el Coliseum, pusieron al Leyma contra las cuerdas hasta el final. Y en su casa, en el Pavelló Menorca, agotaron todas las vidas del conjunto coruñés. Nadie puede dar por muerto a un Leyma que, sobre la bocina y tras un error catastrófico de Adams Sola, forzó una prórroga que parecía una quimera. Pero tampoco nadie puede negar que el equipo de Carles Marco sufre para doblegar a una defensa, la de los baleares, que no le ha dado más que quebraderos de cabeza en el último mes.
Tareas pendientes
«Hay que hacer las cosas mejor, ganar la batalla del rebote y correr sin perder nuestra identidad. Estuvimos bien los dos primeros cuartos. A partir del descanso, nos paramos un poco, por mérito del Menorca. Hay que estar concentrados, intentar esos tiros y tener la confianza de meterlos», añadió el entrenador de Badalona. Sabe el técnico naranja que no pueden repetirse apagones como los del segundo tiempo. Solo nueve puntos y dos tiros de campo (un triple y un lanzamiento de dos) en diez minutos son pecados capitales que ni siquiera la más férrea de las defensas puede expiar.
Las manos de Joe Cremo, que salió al rescate con tiros cuando la pelota quemaba más que nunca, son un hilo del que tirar. El escolta estadounidense se está convirtiendo en el recurso favorito de los ataques en los segundos tiempos, sobre todo, cuando las cosas no salen. Pero hacen falta más recursos y planes alternativos cuando el aro parece reducirse a un diámetro microscópico.
Menorca quema las naves
Superar esas dudas, que hubo en los tres partidos anteriores en la eliminatoria y que serán inevitables en el cuarto, será vital para oponer resistencia ante un Menorca crecido y confiado tras sumar su primer punto en el play off. Javi Zamora volvió a cargar de minutos a Adams Sola, que rozó la media hora de juego en la pista, pero logró distribuir mejor las cargas de Edgar Vicedo, Fernando Zurbriggen y Spencer Littleson. Los cuatro ases del equipo mahonés volverán a ser la particular pesadilla naranja. Jalen Cone, el verdugo en la prórroga, fue el comodín bajo el brazo y puede volver a serlo en este cuarto enfrentamiento. Fynn Schott Nico Galette y Emmanuel Wembi, que dio guerra en el rebote defensivo en la pintura, volverán a oponerse a los tres interiores senegaleses del equipo coruñés.
Al igual que este viernes, es un partido a vida o muerte para el Hestia Menorca. Una derrota les envía a casa, pero un triunfo les permite soñar con una remontada que solo podrían culminar el próximo viernes en el Coliseum. El Leyma, que solo piensa en día a día, se niega a pensar en su próximo partido en casa. Si vence en Bintaufa, será en las semifinales de la Final Four. Si vuelve a pinchar, será para lanzar una moneda al aire en un todo o nada delante de su afición.











