El activista mallorquín Toni Riera, integrante de la Global Sumud Flotilla interceptada por Israel cuando se dirigía a Gaza con ayuda humanitaria, ha regresado este sábado por la tarde a Palma y ha denunciado públicamente haber sufrido agresiones, malos tratos y condiciones «inhumanas» en su detención junto al resto de participantes de la expedición.
Riera ha aterrizado sobre las seis de la tarde en el aeropuerto de Son Sant Joan, donde ha sido recibido por familiares, activistas y compañeros de la flotilla. Entre ellos estaban Reyes Rigo, la integrante mallorquina de la primera flotilla que partió hacia Gaza y que también fue detenida, y su mujer, Xisca Puig, portavoz de la Global Sumud Flotilla en Baleares. Según la organización, en la expedición viajaban además otros cinco activistas baleares.
A su llegada, Riera ha relatado ante los medios de comunicación el trato recibido durante el asalto israelí a las embarcaciones cuando navegaban en aguas internacionales rumbo a Gaza. «Hemos sufrido agresiones y malos tratos. Nos han pegado a todos», ha denunciado el mallorquín, que ha asegurado que los soldados israelíes emplearon «torturas psicológicas» desde el primer momento.
El activista ha afirmado que durante la operación los militares abordaron el barco «con golpes, empujones y de mala manera», obligando a los participantes a permanecer agachados en la proa con la cabeza en el suelo. «Nos tuvieron horas sentados, con los ojos tapados, rodeados de soldados armados y soportando ruido, calor y olor a gasóleo», ha relatado.
Según ha explicado, posteriormente fueron trasladados a un «barco prisión» con contenedores donde, ha asegurado, unas 200 personas permanecieron hacinadas «sin camas ni condiciones higiénicas mínimas». «Los baños eran casetas de plástico donde se acumulaban los excrementos y la orina. Había gente que tenía que pasar la noche de pie porque no cabían todos», ha señalado.
Riera ha denunciado también agresiones físicas contra varios participantes de la flotilla. «Ha habido costillas rotas, tobillos reventados, pelotas de goma en los ojos y violaciones», ha asegurado, en línea con las denuncias que ha realizado la organización humanitaria. El mallorquín ha afirmado que él mismo recibió golpes, aunque no ha sufrido fracturas.
El activista ha cargado duramente contra el Gobierno israelí, al que ha acusado de actuar con «total impunidad». «Nos secuestran en aguas internacionales y no pasa nada. Saben que pueden hacer lo que quieran», ha criticado. También ha reclamado a la Unión Europea y a los gobiernos occidentales que rompan relaciones con Israel y presionen para abrir un corredor humanitario hacia Gaza.
Riera ha defendido que la flotilla tenía un carácter pacífico y aseguró que las embarcaciones únicamente transportaban ayuda humanitaria. «No encontraron armas ni nada parecido. Solo llevábamos material para hospitales y ayuda humanitaria», ha sostenido.
Pese a no haber logrado llegar a Gaza, el mallorquín ha considerado que la expedición ha servido para visibilizar internacionalmente la situación en la Franja de Gaza. «La flotilla está dejando en evidencia al Estado israelí y mostrando lo que ocurre allí», ha afirmado.
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