Las nuevas tecnologías están causando una revolución en la medicina, pero hay un objetivo que, al menos por ahora, sigue sin alcanzarse: medir la glucosa en sangre sin pinchazo, es decir, de forma no invasiva. Pese a ello, proliferan en Internet páginas web fraudulentas que imitan a marcas reconocidas de tecnología sanitaria para engañar a los usuarios con supuestos glucómetros capaces de medir el azúcar en sangre mediante sensores ópticos en contacto con la piel. Estos dispositivos electrónicos —que generalmente de presentan como relojes inteligentes o pulseras de actividad— prometen una monitorización sin agujas, pero carecen de aval científico. No cuentan con la aprobación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ni la Sociedad Española de Diabetes (SED) ni la Federación Española de Diabetes (FEDE).
María José Rego, presidenta de ANEDIA, Asociación de Nenas, Nenos, Xente Nova e Adulta con Diabetes de Galicia, advierte de que los estos dispositivos miden otros parámetros, como la saturación de oxígeno, pero nunca la glucosa en sangre. «Sin pinchazo no hay medición», sentencia.
En este sentido, explica que el único sistema médico aprobado por la AEMPS es la monitorización continua de glucosa (MCG), que mide los niveles de azúcar en el líquido intersticial a través de un pequeño sensor con un filamento muy fino que se inserta bajo la piel. El sensor envía los datos por Bluetooth a una aplicación móvil, que a su vez puede conectarse a un reloj inteligente.
«Hay personas que, al ver la glucosa reflejada en el reloj, creen que es este dispositivo el que la mide, cuando en realidad solo muestra la información enviada por el sensor. Es lo mismo que ocurre con los mensajes de WhatsApp: el reloj solo reproduce los datos que recibe del móvil», afirma.
Para Rego, estos falsos medidores de glucosa No invasivos constituyen un problema grave de salud, «En primer lugar, porque se trata de una estafa: no ofrecen ningún valor real y pueden llevar a tomar decisiones sobre la salud basadas en datos falsos», manifiesta.
En España, los sistemas de monitorización continua de glucosa están financiados y cubiertos por el Sistema Nacional de Salud para pacientes con diabetes tipo 1, tipo 2 insulinodependientes y otros perfiles de riesgo específicos. Quienes no se encuentran dentro de estos grupos tienen dos alternativas: asumir el coste de un sistema de MCG o recurrir al método tradicional de glucemia capilar mediante pinchazos en el dedo.
«Hay muchos pacientes con diabetes, mayoritariamente personas mayores, que no tienen subvencionado un sensor. Además, reciben muy pocas tiras reactivas: normalmente se financia una caja al mes, unas 50 tiras. Sin embargo, para mantener un buen control glucémico se necesitan más datos que una sola medición diaria, por lo que terminan comprando otra caja, cuyo coste ronda los 50 euros. Por eso, algunas personas terminan comprando estos falsos medidores, creyendo que terminarán amortizando el precio», comenta.
«Los glucómetros sin pinchazo son una estafa: no ofrecen ningún valor real y pueden llevar a tomar decisiones sobre la salud basadas en datos falsos»
Los falsos glucómetros no están catalogados como productos sanitarios, sino como dispositivos de actividad física o bienestar, al mismo nivel que unas mallas deportivas o una pulsera de actividad, por lo que la AEMPS no puede impedir su venta. «Pueden venderse como relojes o contadores de pasos, pero no como medidores de glucosa porque no lo son. Sin embargo, aprovechan los resquicios de la legislación y hacen publicidad engañosa», explica Rego.
ANEDIA recibe de forma periódica consultas y quejas de pacientes afectados por estos falsos medidores de glucosa. «Desde las asociaciones, informamos y alertamos sobre este tipo de dispositivos, especialmente a través de las redes sociales, que es donde la mayoría de la gente los ve. Sabemos que el problema existe y que la Agencia del Medicamento tiene un margen de actuación limitado al no tratarse de productos sanitarios», afirma.
Desde esta asociación, aconsejan consultar al médico, farmacéutico o profesional sanitario más cercano antes de adquirir cualquier dispositivo para la diabetes.
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