Fang Ling, más conocida como Fali en redes sociales, se ha convertido en un fenómeno viral gracias a los vídeos que publica en su cuenta de TikTok @bazar.san.cibrao. En uno de sus últimos clips, esta empresaria de origen chino afincada en Galicia desmonta la percepción de que gestionar un bazar es una tarea sencilla. Su testimonio revela la dura realidad y el esfuerzo físico que se esconden detrás del mostrador de estos populares comercios.
Trabajar aquí no es tan fácil, por ejemplo, cuando llega un palé, necesito fuerza para descargarlo»
Bazar chino en Alcoy
La jornada de Fali comienza con un café mientras revisa las novedades, pero pronto la rutina da paso al trabajo duro. «Trabajar un bazar no es tan fácil», confiesa. La comerciante explica el proceso que sigue cuando llega nueva mercancía: «cuando llega un palé, primero necesito fuerza para descargarlo y luego colocarlo por orden y marcar el precio». Esta labor física es solo una parte de un día a día muy ajetreado, como ella misma resume: «de verdad, nosotros estamos muy ocupados».
De verdad, nosotros está muy ocupado»

Bazar chino en Sant Joan Despi, España
¿Quién es Fali, la ‘chinesa moi galega’?
Detrás de la cuenta de TikTok se encuentra Fang Ling Zhou, a quien todos conocen como Fali. Llegó a Ourense hace más de una década desde Madrid por motivos familiares y se ha integrado plenamente en la cultura local, hasta el punto de ser definida como «unha chinesa moi galega». Fali es la responsable del Bazar San Cibrao, un gran almacén ubicado en el Polígono Industrial de San Cibrao das Viñas (Ourense).
El motor económico de los bazares
El negocio de Fali forma parte de un tejido comercial muy extendido. En España existen aproximadamente 18.000 bazares gestionados por la comunidad china, de un total de unos 30.000 comercios de este tipo. La facturación mensual varía según el tamaño y la ubicación: los bazares pequeños pueden ingresar entre 8.000 y 10.000 €, mientras que las grandes superficies en polígonos industriales superan los 80.000 € mensuales, llegando a cifras que sobrepasan el millón de euros anuales en casos de éxito.
Uno de los mitos más extendidos es que los ciudadanos chinos gozan de ventajas fiscales, pero la realidad es que operan bajo el mismo marco fiscal que cualquier emprendedor español. Su alta competitividad se basa en otros pilares, como las redes de financiación interna familiar, las economías de escala con proveedores asiáticos y, como demuestra Fali, las extensas jornadas de trabajo. Este modelo de apoyo comunitario es clave, donde es habitual que se ayuden entre compatriotas para iniciar un negocio.
Requisitos para abrir un bazar en España
Abrir un comercio de este tipo exige cumplir los mismos trámites administrativos, fiscales y urbanísticos que cualquier otra tienda. El primer paso es la constitución legal y fiscal, ya sea dándose de alta como Autónomo o creando una Sociedad Limitada. Además, es obligatorio registrarse en Hacienda y en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social.
En cuanto al local, se necesita un proyecto de actividad redactado por un técnico y solicitar la licencia de apertura en el ayuntamiento, que a menudo se agiliza con una Declaración Responsable. También se deben cumplir estrictas normativas de seguridad, como tener una instalación eléctrica homologada y medidas contra incendios. Estos aspectos, aunque menos visibles, forman parte de la compleja gestión diaria de un negocio que va más allá de la simple compra y venta de productos, y que se entrelaza con las costumbres y tradiciones de la comunidad china en España.
Finalmente, la importación de productos también está regulada. Se requiere el Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI) para comprar a mayoristas de la Unión Europea y el número EORI para importar contenedores directamente desde China u otros países, lo que implica gestionar los correspondientes trámites aduaneros.











