La investigación médica se ha convertido en una pieza clave para transformar la práctica clínica y mejorar la atención a los pacientes. En ese contexto destaca el cardiólogo gallego Sergio Raposeiras-Roubín (1983), cuya trayectoria combina la asistencia diaria en el hospital con una intensa actividad científica de alcance internacional. Reconocido como el mejor MIR de España en su promoción, su carrera ha estado marcada por el estudio de patologías cardiovasculares como la fibrilación auricular o el síndrome coronario agudo.
Lejos de una investigación desligada de la realidad hospitalaria, Raposeiras-Roubín explica que sus estudios parten directamente de las dudas que surgen en la consulta. Casos reales de pacientes, muchos de ellos complejos, son el punto de partida para formular preguntas que después se transforman en ensayos clínicos.
Entre sus líneas de trabajo destacan cuestiones como el tratamiento anticoagulante en pacientes de edad avanzada con fibrilación auricular, una arritmia frecuente en personas mayores. Se trata de un trastorno en el que el corazón no late de forma regular, sino de manera rápida y desordenada, lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones como el ictus.
El especialista destaca que su prevalencia crece con la edad, hasta el punto de que en mayores de 80 años puede afectar aproximadamente a uno de cada diez pacientes, lo que convierte su manejo en un reto cada vez más habitual en la práctica clínica.
Raposeiras-Roubín señala que muchos de estos pacientes quedan fuera de los ensayos clínicos por su edad, lo que históricamente ha dificultado contar con evidencia sólida para guiar el tratamiento. Precisamente por ello, parte de su trabajo de investigación se ha centrado en incluir a estos perfiles para responder a dudas reales del día a día clínico
El cardiólogo también ha participado en estudios de gran impacto como el ensayo DAPA-TAVI, publicado en el «New England Journal of Medicine», que analizó nuevas estrategias para reducir ingresos hospitalarios tras la implantación de válvulas cardíacas mediante catéter.
Los resultados de este tipo de investigaciones han mostrado beneficios tanto en la reducción de hospitalizaciones como en la mortalidad, y ya se han incorporado a recomendaciones clínicas a nivel europeo.
El cardiólogo también ha formado parte del estudio REBOOT, que ha contribuido a modificar recomendaciones sobre el uso de betabloqueantes tras un infarto. En paralelo, otros trabajos como BempeDACS han aportado evidencia para optimizar el tratamiento de pacientes con síndrome coronario agudo.
La clave está en trasladar la evidencia científica a la práctica diaria. “Son estudios que nacen de la consulta y vuelven a la consulta”, resume el especialista.
A pesar de los avances, el médico señala las dificultades de compaginar investigación y asistencia. La falta de tiempo, la escasa financiación y la burocracia son, según explica, los principales obstáculos. Muchos proyectos deben desarrollarse fuera del horario laboral, lo que limita el interés de las nuevas generaciones.












