Wall Street avanza ligeramente impulsado por la moderación en los precios del petróleo y tras las caídas registradas este pasado martes.
En estos momentos, el petróleo cotiza con descensos del 2% que llevan al Brent a perder los 110 dólares y al WTI a acercarse peligrosamente a los 100 dólares después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara nuevamente que la guerra con Irán terminará «muy rápidamente».
Paralelamente, el Senado de Estados Unidos ha votado a favor de un proyecto de ley que obligue a Trump a retirarse de la guerra con Irán. Tras siete votaciones fallidas desde finales de febrero, el senador republicano Bill Cassidy, que fue derrotado en las primarias por un rival apoyado por Trump, cambió de bando y aportó un voto crucial para que el proyecto avanzara por 50 votos a favor y 47 en contra.
La norma se someterá a votación para su aprobación definitiva, pero no está claro cuándo será. No obstante, la ausencia de algunos senadores republicanos en la votación, así como el presumible voto en contra del vicepresidente JD Vance, podrían ser suficiente para que no salga adelante.
Cabe recordar que Trump anunció a comienzos de semana que ordenó cancelar un «ataque programado» contra Irán tras las peticiones de Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, Trump advirtió también de que ha ordenado a los líderes militares estadounidenses que estén preparados para lanzar «un asalto completo y a gran escala contra Irán de inmediato» si no se alcanza un acuerdo aceptable.
Con todo, Citi sigue pensando que el Brent alcanzará los 120 dólares por barril en el corto plazo, afirmando que los mercados petroleros están subestimando el riesgo de una interrupción prolongada del suministro y riesgos más amplios. En este sentido, algunos petroleros han logrado recientemente atravesar el estrecho de Ormuz, aunque el número sigue siendo muy inferior a los aproximadamente 130 barcos que normalmente transitaban a diario antes de la guerra, ya que tanto EEUU como Irán mantienen su bloqueo en esta vía marítima.
Por su parte, la OTAN afirmó que podría ayudar a asegurar las rutas de transporte marítimo alrededor del estrecho de Ormuz si las interrupciones persisten hasta principios de julio.
«En resumen, las incertidumbres geopolíticas continúan (…) y alimentan las expectativas de inflación global y empuja al alza los rendimientos globales, ante la creciente apuesta de que los bancos centrales podrían tener que combatir las presiones de precios pese al deterioro de las perspectivas económicas. La OCDE revisó a la baja su previsión económica, incorporando el conflicto prolongado en Oriente Medio y sus repercusiones globales», apunta Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank.
En este contexto, el rendimiento del bono estadounidense a 30 años ha vuelto a niveles no vistos desde antes de la crisis de 2008, mientras que el rendimiento del bono a 10 años se acerca al 4,70%. En Japón, el rendimiento del bono a 10 años se disparó hacia el 2,80% —niveles no vistos desde antes del año 2000— y se ha consolidado cerca de ese nivel esta mañana.
Según Ozkardeskaya, la brecha entre los rendimientos de EEUU y Japón se está acercando a «una zona incómoda», lo que aumenta el riesgo de una desinversión del ‘carry trade’ que podría provocar otra sacudida en los mercados globales de riesgo. «Creo que un movimiento hacia el rango del 2,9-3% en el rendimiento del bono japonés a 10 años podría desencadenar una reversión más amplia del ‘carry trade’, presionando a la baja al USD/JPY junto con las acciones globales», añade.
NVIDIA EN EL FOCO
En el plano empresarial, Nvidia emerge como la principal protagonista de la jornada ante la inminente publicación de sus resultados en el primer trimestre del año.
El fabricante de semiconductores no solo es la empresa que más se ha beneficiado del auge de la inteligencia artificial (IA) desde finales de 2022, sino que numerosos expertos consideran sus cuentas una suerte de «termómetro» de este mercado. Así, unos resultados mejores de lo esperado pueden acelerar las subidas bursátiles en las tecnológicas estadounidenses.
No obstante, las expectativas son «extremadamente altas». «Se espera que la empresa reporte alrededor de 79.000 millones de dólares en ingresos, aproximadamente un 15% más que el trimestre anterior y casi un 80% más que el mismo trimestre del año pasado«, señala Ozkardeskaya, «También se espera que los márgenes se mantengan excepcionalmente altos, alrededor del 75%, confirmando que Nvidia sigue teniendo un enorme poder de fijación de precios a pesar del gran aumento de producción del chip Blackwell y el incremento de la competencia».
La semana pasada, las acciones de Nvidia subieron con fuerza tras conocerse que el Gobierno de Estados Unidos ha autorizado la venta de chips H200 a 10 empresas chinas. Cualquier novedad sobre la exportación de componentes al gigante asiático será bien recibida, aunque también se esperan noticias sobre la demanda de los nuevos chips y de Vera, su última unidad central de procesamiento (CPU).
Con todo, Ozkardeskaya cree que estos resultados «ya no tienen el mismo peso existencial» que tenían al inicio de este ciclo bursátil. Entonces, los mercados «estaban obsesionados» con el entrenamiento de modelos de IA, por ello las unidades de procesamiento gráfico (GPU) que fabrica Nvidia se volvieron esenciales porque son extremadamente eficientes para realizar miles de cálculos simultáneamente. «Imagina intentar ir del punto A al B probando simultáneamente millones de posibles rutas a través de C, D, F, X, Y o Z. Las GPU están diseñadas para ese tipo de procesamiento paralelo. Las CPU, en cambio, están diseñadas para cálculos secuenciales», apunta esta experta.
«Así, una vez que los modelos se entrenan con GPU, el foco se desplaza cada vez más hacia la inferencia —la ejecución del modelo ya entrenado— donde también pueden desempeñar un papel importante las unidades de procesamiento tensorial (TPU) y las CPU, mientras que los chips de memoria son necesarios para almacenar y procesar información de forma eficiente«, añade Ozkardeskaya.
Por eso, explica, las GPU «dicen más sobre la potencia bruta y la evolución» de los modelos de IA, mientras que las CPU y los chips de memoria «reflejan cada vez más la adopción y escalado de la IA en el mundo real». «Esta creciente importancia de la infraestructura de CPU y memoria también explica por qué los fabricantes tradicionales de chips han ganado protagonismo en la narrativa de la IA y por qué Nvidia está desarrollando sus propias tecnologías de CPU dentro de su plataforma de nueva generación Vera Rubin», agrega.
Y es que la competencia para ejecutar modelos de forma eficiente y a menor coste es «feroz». Además de fabricantes tradicionales como AMD e Intel, algunos de los los mayores clientes de Nvidia —grandes tecnológicas como Amazon, Google y Meta— están desarrollando sus propios chips internos para construir alternativas más eficientes energética y económicamente frente a los productos premium de Nvidia.
«Las expectativas son tan altas que incluso un buen resultado podría no generar los rallies eufóricos vistos durante el inicio del ‘boom’ de la IA. Y por eso incluso unos resultados excelentes de Nvidia podrían no evitar una toma de beneficios que, a estos niveles de valoración, podría considerarse saludable«, sentencia Ozkardeskaya.
MACRO Y OTROS MERCADOS
En el plano macroeconómico, atentos a la publicación de las actas de la reunión de la Reserva Federal (Fed) en abril, que servirán para saber hasta qué punto la inflación persistentemente por encima del objetivo se está ponderando frente a los riesgos para el crecimiento. Cabe señalar que el mercado ya no ve tan claro que el organismo recorte los tipos de interés este año pese a la llegada de Kevin Warsh a la presidencia del banco central.
En otros mercados, el euro cotiza plano frente al dólar ($1,16). El oro pierde un 0,24% (4.500 dólares) y la plata sube un 1,2% (76 dólares). El bitcoin avanza hasta los 77.200 dólares.














