Entidades sociales, económicas y de consumidores reclamaron en A Coruña una mayor eficacia en el servicio de transporte para el ocio nocturno. Los días 19 y 20 de mayo se celebró en A Coruña la II Conferencia Nacional del Ocio y los Espectáculos, en la que los ponentes plantearon un sistema de convivencia de los taxis y VTC. «Es un sinsentido, esta gente [conductores de VTC] llega y entra como un elefante en una cacharrería, saltándose todas las normas y luego pide que cohabitemos», opina el representante en A Coruña de la asociación Unión Galega de Taxi (Ugataxi), Juan Carlos Sambad. «Una persona que pide coexistencia tiene que respetar la legislación», concuerda el portavoz de la asociación de taxistas de Culleredo, Ricardo Fariña.
Los mandatarios de las asociaciones de taxis de A Coruña lo tienen claro: no es posible una convivencia entre ambos servicios de transporte cuando existe una regla que se está incumpliendo. «Hay una normativa clara que dice que, en estos momentos, los VTC no pueden realizar servicios interurbanos. Entonces, partiendo de la norma, independientemente de la demanda que haya, yo lo que no puedo hacer es saltarme una ley que me lo prohíbe», afirma el presidente de Radio Taxi de A Coruña, Antonio Vázquez, quien dice que «las normas son para cumplirlas» y que «ya se parte de una ilegalidad», por lo que «todo lo que venga a posteriori no se sustenta», añade.
Ocio concentrado
La oferta insuficiente de taxis para los picos de demanda en el ocio nocturno se explica por una sencilla razón: «El ocio nocturno en la ciudad antes estaba muy diversificado», apunta Sambad, quien señala las zonas de Matogrande, el Orzán, la plaza de España e, incluso, Santa Cristina, con horarios variables. «El caso es que hoy se centraliza todo en la zona de la Pelícano, en los pubs de El Puerto Centro de Ocio», comenta. Eso genera una gran afluencia de usuarios en una hora y lugar concretos, «pero un déficit de servicio no se cubre con una ilegalidad», señala el presidente de Tele Taxi en A Coruña, Ricardo Villamisar.
«Lo que me parece curioso es que las protestas se den en base a que tienen que esperar. Para colgar tu chaqueta en el pub igual tienes que esperar 40 minutos, o para que te sirvan una copa. Es decir, una espera media de 40 minutos para coger un taxi no me parece una barbaridad cuando salen 4.000 personas. Lo que no es normal es que tengan un taxi a los diez minutos, o a los cinco», dice Sambad, quien se queja de la falta de acción por parte de las autoridades locales. «Si el Ayuntamiento tramitase las denuncias por los incumplimientos de los VTC, en seis meses dejaba de estar intervenido por la Xunta de Galicia», declara.
A mano alzada
El procedimiento de los VTC en estos picos de demanda es tan efectivo como ilegal: a mano alzada. «Operan a mano alzada en lugares próximos a centros de máxima afluencia, como puede ser Marineda City o centros de ocio como Pelícano, lo cual está totalmente prohibido. Pasan por una parada de taxi, están esperando y aprovechan para coger servicio», indica Villamisar. «De entrada, están incumpliendo la precontratación, y si el servicio es a otro punto del mismo núcleo urbano, ya están incumpliendo otro apartado de la ley», añade. «Es una provocación continua», dice Fariña. Para que exista una coexistencia real entre taxis y VTC, Villamisar considera fundamental «modificar la ley, o hacer una ordenanza específica».
La solución radica, para Villamisar, en «una coordinación entre el transporte público colectivo y el taxi». Vázquez se muestra dispuesto a dialogar y «convivir», pero acatando las competencias de cada uno. «Porque si no, esto se convierte en una selva. Al final hay unas normas, unas leyes, que todos tenemos que respetar», añade.

















