La Fundació Marilles ha reclamado a la flota pesquera balear, especialmente a la de arrastre, que ponga fin a la muerte de tiburones de boca dulce capturados accidentalmente durante las faenas de pesca. La entidad considera que las actuaciones de una minoría de pescadores están perjudicando la reputación de un sector que, según destaca, ha realizado importantes esfuerzos en sostenibilidad y conservación marina en los últimos años.
La fundación ha reaccionado tras la aparición este pasado martes de dos ejemplares de boca dulce (Hexanchus griseus) varados en Cala Nova con heridas compatibles con cortes realizados a bordo de una embarcación. Marilles asegura que este tipo de lesiones, localizadas habitualmente en la nuca o en la espina dorsal, ya se detectaron en otros casos registrados en Balears, como los de Can Pere Antoni en 2025, Puerto Portals en 2019 o el Molinar en 2016.
La organización recuerda que el de boca dulce es un tiburón común en las aguas baleares que habita a grandes profundidades y se alimenta principalmente de animales muertos. Aunque su captura es accidental, especialmente en la pesca de arrastre en fondos de talud, lamenta que todavía haya embarcaciones que opten por matar al animal en lugar de liberarlo.
Desde Marilles advierten de que estas prácticas desacreditan los esfuerzos realizados por gran parte de la flota balear para mejorar la gestión pesquera, reducir los días de pesca y apoyar medidas de conservación como las reservas marinas. También consideran que dañan la imagen del producto pesquero local y de proximidad.
La fundación sostiene que el sector tiene ahora la oportunidad de evitar que los ejemplares hallados este 19 de mayo de 2026 sean “los últimos ejecutados a bordo de una embarcación balear”. En este sentido, reclama que todos los barcos de arrastre dispongan de protocolos para liberar animales capturados vivos y que se registren todas las capturas accidentales de tiburones y rayas.
Asimismo, pide a las administraciones públicas que faciliten la implantación de sistemas preventivos para evitar estas capturas y mejorar la liberación de los ejemplares. Entre las medidas planteadas figura el uso de una red de gran espesor desarrollada por la propia flota balear para impedir la entrada de grandes animales en el copo de la red, una solución que todavía está pendiente de autorización administrativa.
Marilles también ha querido defender a la flota de arrastre balear frente a las restricciones impuestas por el Ministerio y el impacto que generan los descartes de atún de la flota de cerco durante los meses de verano. La entidad asegura que ha respaldado al sector en numerosas ocasiones, pero considera que no puede guardar silencio ante una práctica que “dura desde hace demasiados años”.
La fundación recuerda además que más de la mitad de las especies de tiburones y rayas del Mediterráneo están amenazadas. En Balears se han documentado 54 especies de condrictios, de las cuales 31 se encuentran amenazadas y 10 se consideran desaparecidas localmente. Según subraya la organización, la presencia de tiburones es fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos.
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