Hay jugadores que representan a un club por los títulos que levantan. Otros lo hacen por el tiempo que permanecen. Y luego está Víctor Claver, que pertenece a una categoría más escasa y es la de esos canteranos que triunfan en casa antes de buscar nuevas aventuras y terminar de nuevo regresando al club de sus amores.
Claver fue durante años la imagen del Valencia Basket. Alto, elegante, versátil y silencioso. Un jugador de una modernidad precoz, capaz de defender todas las posiciones, de abrir el campo, de correr como un alero y de pensar como un escolta. Cuando irrumpió en la Fonteta, todavía adolescente, el baloncesto europeo no estaba del todo preparado para jugadores de su naturaleza. Era considerado el alero del futuro y por ello fue reclutado por la NBA en toda una primera ronda de draft.
Nacido en Valencia el 30 de agosto de 1988, Víctor Claver debutó con el primer equipo taronja en 2006, con apenas 17 años. Desde entonces su carrera se desarrolló como una prolongación natural de su talento: la NBA, la élite europea y la selección española. Pero por encima de todos sus destinos, el Valencia Basket fue siempre su casa, el lugar al que regresó para cerrar el círculo y confirmar que algunos vínculos están por encima de cualquier contrato. En una carrera tan rica, hay un detalle que resume su dimensión continental y es que Claver disputó dos Final Four de la Euroliga con dos clubes distintos, algo reservado a jugadores de verdadero peso en el baloncesto europeo.
Víctor Claver, en su presentación en su segunda etapa en el Valencia Basket / Francisco Calabuig
Dos Final Four con Lokomotiv y Barça
La primera llegó en 2016 con el Lokomotiv Kuban, el equipo dirigido por Georgios Bartzokas. Aquella temporada, el conjunto ruso alcanzó por primera vez en su historia la Final Four tras eliminar al FC Barcelona en un memorable quinto partido en Krasnodar. Claver, en uno de los mejores cursos de su carrera, fue una pieza capital por su capacidad defensiva y su inteligencia táctica. El Lokomotiv cayó en semifinales ante el CSKA Moscú, pero aquella aventura confirmó a Claver como uno de los jugadores más fiables del continente.
Hubo que esperar cinco años más para que llegara su segunda Final Four. Era 2021 y llegó de la mano del FC Barcelona con Sarunas Jasikevicius en el banquillo. El Barça alcanzó la final de Colonia tras una temporada extraordinaria y terminó subcampeón después de caer ante Anadolu Efes. Claver aportó experiencia, defensa y una lectura del juego que siempre tuvo más valor del que reflejan las estadísticas.
Claver nunca necesitó acumular puntos para dejar huella, ya que su influencia consistía también en hacer un trabajo oscuro, menos protagonista y que pudiera hacer mejor a sus compañeros.
El hijo de la Fonteta
Moldeado en base a la cultura del esfuerzo del Valencia Basket, el vínculo de Víctor Claver con la entidad taronja trasciende la lógica deportiva. Formado en la cantera del club, debutó con el primer equipo en 2006 y se convirtió rápidamente en uno de los grandes talentos del baloncesto español. En su primera etapa (2006-2012) conquistó la Eurocup de 2010, el primer gran título continental del club.

Claver y Davies celebran la tercera victoria en Euroliga, ante el Maccabi de Tel Aviv / F. Calabuig
Tras su paso por la NBA para defender los intereses de Portland Trail Blazers y por la élite europea, regresó al Valencia Basket en 2021. No volvió como una figura nostálgica, sino como un jugador maduro y esencial en el vestuario. En total, Claver disputó 255 encuentros de la Liga Endesa con la camiseta taronja, una cifra que lo sitúa entre los jugadores más importantes en la historia del Valencia Basket.















