El rector de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Julián Garde, ha sido elegido este martes nuevo presidente de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) para los próximos tres años, en sustitución de Eva Alcón, y asumirá el cargo en un momento clave para el sistema universitario español, con la financiación pública, la igualdad de oportunidades y el avance de la universidad privada como grandes asuntos de fondo.
El nombramiento tiene una lectura que va más allá del relevo interno en la CRUE. Garde ha insistido en distintas ocasiones en una idea que ahora adquiere dimensión estatal: la universidad pública no solo forma profesionales e investigadores, sino que actúa como ascensor social para quienes no parten de una posición privilegiada. Desde la Universidad de Castilla-La Mancha, una institución decisiva en la vertebración educativa y territorial de la comunidad autónoma, ha defendido que el acceso a los estudios superiores no puede depender del origen familiar, del nivel de renta o del lugar de nacimiento.
La llegada de Garde a la presidencia de la CRUE se produce en un contexto especialmente significativo. La red privada ha crecido con fuerza en los últimos años y se aproxima en número a la pública, con 49 centros privados frente a 50 universidades públicas. En ese escenario, el rector de la UCLM toma las riendas de la principal organización universitaria española con un discurso claramente vinculado a la defensa de lo público, de la financiación estable y de la universidad como garantía de cohesión social.
No es un matiz menor. Castilla-La Mancha, junto a Asturias, es una de las dos comunidades autónomas sin universidades privadas. La UCLM ha ejercido durante décadas una función que va mucho más allá de la docencia: ha permitido que miles de jóvenes pudieran estudiar sin abandonar necesariamente su territorio, ha generado investigación, ha fijado talento y ha contribuido a reducir desigualdades entre provincias y zonas rurales. Esa experiencia marca también el perfil del nuevo presidente de la CRUE.
Garde ha situado ya una prioridad sobre la mesa: cumplir el mandato de la Ley Orgánica del Sistema Universitario para avanzar hacia el 1% del PIB en financiación de la universidad pública antes de 2030. Tras su elección, ha señalado que la CRUE quiere promover a nivel estatal ese objetivo y ha reclamado no solo más financiación, sino también un calendario que permita saber cómo va a evolucionar ese incremento de recursos. La reivindicación apunta directamente a uno de los grandes problemas del sistema: la falta de estabilidad presupuestaria para planificar plantillas, investigación, infraestructuras y nuevas titulaciones.
Igualdad de oportunidades frente a la universidad como negocio
El nuevo presidente de la CRUE ha defendido siempre una visión de la universidad alejada de la lógica mercantil. Frente a quienes entienden la educación superior como un espacio de negocio o como una oferta dirigida principalmente a quienes pueden pagarla, Garde ha reivindicado la universidad pública como una puerta de entrada al conocimiento para todos, con independencia de su procedencia social. Esa idea cobra especial relevancia en un momento en el que algunos gobiernos autonómicos han facilitado la expansión de universidades privadas mientras las públicas siguen reclamando recursos suficientes para sostener su actividad.
El rector de la Universidad de Castilla-La Mancha representa, en este sentido, un modelo universitario pegado al territorio. La UCLM ha sido durante cuatro décadas una institución esencial para una comunidad autónoma extensa, con una importante dispersión geográfica y con municipios donde la igualdad de oportunidades no puede separarse de la existencia de servicios públicos próximos. En Castilla-La Mancha, la universidad pública ha sido una infraestructura social tan determinante como las sanitarias, educativas o de comunicación.
Garde, catedrático de Veterinaria, se licenció en la Universidad Complutense de Madrid en 1989 y se doctoró en 1993. Su primera actividad investigadora la desarrolló en el departamento de Reproducción Animal del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria. Desde octubre de 1993 está vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha, donde comenzó como profesor ayudante. En 2020 fue nombrado rector y en 2024 fue reelegido para un segundo mandato.
Una CRUE con financiación, ciencia e igualdad en la agenda
Hasta ahora, Garde presidía la sectorial de Investigación de la CRUE, una responsabilidad desde la que ya había mantenido un papel destacado en la defensa de la ciencia universitaria. Su elección como presidente se ha producido sin candidatura alternativa, siguiendo la práctica habitual de consenso dentro de la organización. La nueva etapa estará marcada por el debate sobre la financiación, el fortalecimiento de la comunidad universitaria, la ciencia abierta, la transformación digital, la inteligencia artificial y la cohesión social y territorial.
Garde asume así la presidencia de la CRUE con el reto de representar a universidades muy distintas entre sí, públicas y privadas, grandes y pequeñas, presenciales y a distancia. Pero su perfil deja claro el eje político y académico de esta nueva etapa: reforzar la universidad pública, garantizar una financiación suficiente y defender que estudiar no sea un privilegio condicionado por el origen, sino un derecho real al alcance de todos.















