La consejera de Finsa Tona Martínez ha sido elegida nueva presidenta de la Asociación Gallega de la Empresa Familiar, un nombramiento que abre una nueva etapa en la entidad y que la convierte en la primera mujer en ocupar este cargo. La elección se produjo este lunes durante la XXVI Asamblea General de Socios, celebrada en Santiago.
Martínez sustituye en la presidencia a José Bernardo Silveira, que estuvo al frente de la organización durante los últimos tres años. Su llegada supone también un relevo simbólico en un ámbito empresarial históricamente muy vinculado a las sagas familiares y donde el papel de las mujeres, aunque decisivo, no siempre tuvo visibilidad pública.
La nueva presidenta es licenciada en Derecho, máster en Derecho de la Unión Europea y especialista en Derecho Tributario. Además de ser consejera de Finsa, una de las grandes compañías familiares gallegas del sector de la transformación industrial de la madera, ocupa actualmente la secretaría del consejo de administración de Fincorporativa.
Durante su intervención, Martínez puso el foco en el esfuerzo que hay detrás de cada empresa familiar y en la dificultad de trasladar a la sociedad todo lo que implican estos proyectos. Habló de historias construidas sobre la valentía, el riesgo, el trabajo y la dedicación, y defendió la necesidad de fomentar el emprendimiento entre jóvenes y mujeres.
Tona Martínez, durante su intervención / Xoán Álvarez
También quiso reconocer el papel de quienes iniciaron estos negocios y de las generaciones posteriores que garantizaron su continuidad, pero reservó una mención especial para muchas mujeres que sostuvieron durante décadas estas compañías desde un segundo plano. “Sin cuya labor, tan poco reconocida, no existiría la empresa familiar”, señaló durante su discurso.
El peso de la empresa familiar
La asamblea sirvió también para reivindicar el papel económico y social de este tipo de compañías en Galicia. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, clausuró el acto destacando que más del 90% de las empresas gallegas son de base familiar, representan el 86% del PIB autonómico y generan alrededor de 600.000 puestos de trabajo.
Rueda defendió que estas empresas representan valores muy ligados a la identidad gallega, como la confianza, la prudencia, la estabilidad, la cultura del esfuerzo y la responsabilidad. Además, subrayó su capacidad para crecer sin perder el vínculo con el territorio y aseguró que la Xunta seguirá actuando como aliada de este tejido empresarial.
En esa línea, el presidente gallego apostó por reforzar la colaboración entre las administraciones y el sector privado para afrontar retos como el absentismo laboral, la cobertura de vacantes, la falta de relevo generacional o la necesidad de una formación más flexible. También defendió la importancia de atraer y retener talento en la comunidad.
La jornada contó además con la presencia del presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet; de la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana; y del conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González Vázquez. Escotet destacó la capacidad de adaptación de las empresas familiares y aseguró que seguirán trabajando “con seriedad e ilusión” pese a la incertidumbre económica.
Durante la asamblea se presentó además la memoria de actividades de 2025, en la que figuran iniciativas como la renovación de convenios con las universidades gallegas para impulsar las cátedras de empresa familiar o la continuidad del programa educativo Empresa familiar en las aulas, en el que ya han participado cerca de 5.000 jóvenes.
La inteligencia artificial y la digitalización también tuvieron espacio en la jornada a través de un debate con representantes de Inditex, Abanca, Grupo Revi y Subgen AI, en una muestra de cómo las empresas familiares gallegas buscan combinar tradición e innovación para afrontar los próximos años.













