Un vistazo al escrutinio de las elecciones andaluzas permite hallar lo que parecerían paradojas. Tres ejemplos. Tanto el PP como el PSOE subieron en número de papeletas pese a bajar en escaños y en porcentaje de voto. Juanma Moreno perdió más diputados que María Jesús Montero, pero de ellos se benefició más la izquierda andalucista de Adelante que la ultraderecha de Vox. Y al PP se le esfumaron cinco asientos y la mayoría absoluta pese a recabar más votos y ganar en más municipios que en 2022. Hay dos factores que lo explican todo: el aumento de la participación y la batalla por los ‘restos’ que dan y quitan el último escaño en cada provincia.
Veamos algunas claves del resultado electoral andaluz.
El PP ganó las elecciones con 1.735.819 votos, el 41,60%. Se dejó un punto y medio respecto a las últimas elecciones pese a cosechar 146.547 papeletas más en las urnas. En el caso del PSOE, obtuvo el peor resultado de su historia pese a que los 947.713 votos reunidos, el 22,71%, representan solo 1,3 puntos menos y 59.388 sufragios más. Lo que sucedió es que votaron 489.877 andaluces más que en 2022: la participación creció 8,7 puntos hasta situarse en el 64,84%. Es el mejor dato de movilización de los últimos 14 años. Jaén y Córdoba fueron las provincias más participativas, y Almería y Granada, donde más creció porcentualmente.
A diferencia de lo sucedido en 2022, los ‘restos’, la diferencia de votos por la que un partido se lleva el último escaño de cada circunscripción, o por la que otro partido se queda a las puertas de llevárselo, no beneficiaron tanto al PP en esta ocasión. Moreno se adjudicó el último diputado en Málaga, Almería y Córdoba, mientras que en el resto la batalla ha sido entre otros partidos y por márgenes más amplios que en las elecciones anteriores. La diferencia más estrecha se ha dado en Jaén, donde Vox se ha quedado a 239 papeletas de quitarle un escaño al PSOE.
El PP cedió un escaño en cinco provincias: Cádiz, Córdoba, Huelva, Málaga y Sevilla. En todas ellas, excepto en Huelva, Moreno logró el último escaño en 2022, y lo hizo por apenas un millar de votos de diferencia en todas salvo en Málaga. Esta vez no ha tenido tanta suerte porque la subida de la participación nutrió de nuevos votantes, sobre todo, al bloque de la izquierda, con Adelante Andalucía como principal beneficiario. Eso provocó ha hecho que la mayoría de ‘restos’ se jugasen entre opciones políticas distintas al PP.
El mapa de municipios andaluz, de hecho, se pintó de azul en más localidades que hace cuatro años. Moreno ganó en 597 de los 784 municipios de Andalucía, lo que supone 30 victorias más. El PSOE venció en 176 poblaciones, 29 menos que en 2022. Por Andalucía fue la opción preferida en 11 localidades, dos más. El PP volvió a ser primera fuerza en todas las provincias, con el PSOE en la segunda plaza salvo en Almería, donde Vox le superó. Lo mismo ocurrió en las ocho capitales de provincia: los populares fueron de nuevo el partido más votado y los socialistas se mantuvieron segundos en siete (en este caso la excepción fue Cádiz) y Vox se llevó la medalla de bronce en seis porque Adelante Andalucía le rebasó en Sevilla y Cádiz.
En cuanto a Vox, además de hacerse con la llave de la gobernabilidad, su principal hito fue quitarle la segunda posición al PSOE en la provincia de Almería, que se consolida como su principal granero de voto. Solo venció en un pequeño núcleo de esa circunscripción (Rioja), pero desbancó al PSOE de la segunda posición en más de 40 municipios de toda Andalucía, entre ellos algunos con un alto porcentaje de inmigrantes, como Algeciras, El Ejido y Roquetas de Mar. Pero los ultras también fueron segundos en poblaciones como Mijas, Almuñécar, Níjar, Lucena, Lepe, Cartaya, Palos de la Frontera, Lucena del Puerto. La lista se completa, sobre todo, con poblaciones almerienses.
Pese a su escalada a nivel autonómico, Adelante Andalucía no consiguió ser el partido más votado en ningún municipio, aunque sí fue la primera fuerza en 44 secciones censales de lugares como Sevilla, Cádiz o Puerto Real. En estas tres localidades acabaron como segunda fuerza. Además, los andalucistas arrebataron a Vox el tercer puesto en las provincias de Sevilla y Cádiz. El conjunto de la izquierda subió casi 271.000 votos, de los que Adelante atrajo a 232.772.
Los mejores resultados de Adelante se dieron en la provincia gaditana donde nacieron y, en concreto, en la Bahía de Cádiz y la Campiña de Jerez, donde fue la tercera fuerza. Y esa misma posición consiguió, tras crecer con fuerza, en muchas poblaciones del área metropolitana de Sevilla, donde viven dos de cada diez andaluces.
PP, Vox y Se Acabó la Fiesta sumaron el 57,9% de las papeletas, dos puntos menos que en 2022, cuando Ciudadanos obtuvo 121.567 apoyos y el bloque de la derecha se aupó hasta el 60%. Hay que tener en cuenta el gran giro conservador ya se dio hace cuatro años, lo que no impidió que el pasado domingo cosechasen el segundo mejor resultado histórico. El conjunto de la derecha sumó casi 330.000 papeletas nuevas, pero las 105.761 del partido de Alvise Pérez no dieron rédito alguno.
De hecho, la presencia de SALF volvió a perjudicar a Vox, como pasó en Castilla y León. Si la mitad de los votos que logró Alvise hubieran ido a Vox, la formación de Santiago Abascal hubiera podido sumar dos escaños más: uno en Málaga a costa del PP (se quedó a 1.110 votos) y otro en Jaén en detrimento del PSOE (le faltaron 239 sufragios).
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