A dos escaños de los 55 que abren la puerta de la mayoría absoluta. Ahí se queda el plan de Juanma Moreno de revalidar San Telmo en solitario. Repetirá gobierno, pero sin encadenar dos mayorías consecutivas.
Moreno se suma así al resto de barones del Partido Popular en este nuevo ciclo electoral, incapaces de gobernar sin el concurso de Vox.
Eso sí, vuelve a imponerse con holgura como fuerza dominante en la comunidad: cosecha 1.721.734 votos (134.343 más que en 2022) y amplía su mapa en 32 municipios
Con María Jesús Montero a la cabeza, el PSOE encaja un nuevo varapalo y firma su peor resultado histórico en Andalucía: 28 diputados, dos menos que en los anteriores comicios, pese a sumar 941.345 votos, 54.846 más que entonces.
PP y PSOE retroceden mientras sus flancos mejoran respecto a 2022
La gran sorpresa de la noche la firma Adelante Andalucía, que pasa de dos a ocho escaños y casi triplica su apoyo, de 168.448 a 398.726 votos.
En menor medida, Vox también capitaliza el retroceso del PP y sube ligeramente hasta los 15 escaños (suma uno) y 572.893 papeletas (77.444 más).
En porcentaje, el dibujo es aún más nítido. PP y PSOE pierden peso relativo, del 43,11% al 41,49% los populares y del 24,09% al 22,81% los socialistas, pese a haber sumado más votos que en 2022.
Adelante Andalucía irrumpe con un 9,58% y Vox roza el 14%.
La fotografía parlamentaria es coherente con esa pérdida de peso. El Partido Popular cae de 58 a 53 diputados (pierde cinco), el PSOE de 30 a 28 (resta dos) y Adelante Andalucía cuadruplica su grupo, de dos a ocho. Vox suma uno y se queda en 15.
La explicación de que los dos grandes hayan retrocedido sumando votos está en la participación: se dispara del 58,33% al 64,31%, casi 470.000 andaluces más en las urnas.
Con un censo activo creciendo más rápido que sus apoyos, ambos partidos se diluyen en porcentaje y la ley D’Hondt redirige los escaños hacia el resto de candidaturas.
Juanma Moreno vuelve a ser cabeza de cartel en el 76% de los municipios
El mapa azul cubre Andalucía con intensidades desiguales, pero la fotografía del PP es la de un partido casi sin grietas territoriales.
Su transversalidad queda retratada en una sola cifra: gana en 598 de los 785 municipios andaluces, el 76% del territorio. Málaga (44,04%) es su mejor provincia y Cádiz (38,96%) la peor, pero apenas cinco puntos separan a una de otra, prueba de que el voto popular se distribuye de forma homogénea.
Manda con holgura en las capitales del interior: Granada (48,47%), Córdoba (45,86%) y Jaén (45,83%). Obtiene además sus picos rurales en Tolox (60%), Mojácar (56%) y Alhaurín el Grande (54%).
Solo se le resiste con dureza un puñado de antiguas plazas jornaleras del interior andaluz, donde Marinaleda, Martín de la Jara o Alcalá del Valle lo dejan por debajo del 15%.
Los socialistas aguantan en la Andalucía agraria del interior, con Jaén (27,29%) y Huelva (25,16%) como sus mejores enclaves, y se hunden en las zonas más turísticas de la costa, Málaga (19,96%) y Cádiz (20%). Sus refugios siguen siendo pequeños núcleos rurales con tradición jornalera, como Cañada Rosal o Aznalcóllar, donde rebasan el 47%.
Vox repite su mejor marca en el mar de plástico almeriense
De nuevo, el gran fenómeno geográfico lo marca Vox en Almería: el 23,21% del voto, más de ocho puntos por encima de su segunda mejor marca provincial. La explicación reside en el Poniente almeriense, el “mar de plástico”: en Balanegra, Vícar, La Mojonera, Adra o El Ejido (comarca de agricultura intensiva de invernadero y fuerte presencia migrante), el partido de Abascal supera el 31% en todos los casos.
A la izquierda del PSOE, el mapa se parte en dos. Adelante Andalucía es un fenómeno gaditano: acaricia 14% provincial y alcanza sus mejores registros en Puerto Real (25,66%), Cádiz capital (23,97%) o Jerez (16,19%), donde queda como segunda o tercera fuerza. Por Andalucía, más dispersa, destaca en Córdoba (8,79%) y firma su mejor resultado en Marinaleda, donde sí gana, con un 57,33%.
Mirando la foto en clave de variación respecto a 2022, el PP sube en 557 de los 785 municipios y concentra su crecimiento bruto en grandes ciudades: Sevilla (+16.790 votos), Granada (+7.914), Córdoba (+7.820), Jaén (+4.217) y Dos Hermanas (+3.803).
Pero la comparación porcentual respecto a los comicios de hace cuatro años muestra otra realidad: el partido cede cuota en seis de las ocho provincias, salvándose solo Jaén y Granada. La caída más estruendosa la sufre en La Línea de la Concepción, donde pierde 17,66 puntos (del 44,88% al 27,22%).
También pierde con fuerza en Rociana del Condado (Huelva), Las Cabezas de San Juan y La Puebla de Cazalla (Sevilla) o Adra (Almería). En sentido contrario, refuerza su dominio en Tomares (+5,62 pp), Níjar (+4,74) y Jaén capital (+4,32).
Pese a su tropiezo global, los de María Jesús Montero al frente también suman votos en bruto: crecen en 454 municipios y se anotan su mayor avance en Málaga (+4.752), Granada (+3.170), Almería (+3.137), Córdoba (+2.841) y Jaén (+2.397), todas capitales de provincia. El dato más doloroso lo deja Sevilla, donde retroceden en 2.480 votos.
El mapa pinta un panorama mucho peor: el partido cede en las ocho provincias, con sus peores caídas en Sevilla (−3,13 pp de media) y Huelva (−3,09). La hemorragia más visible se da en la antigua corona metropolitana norte de Sevilla: Brenes (−7,31 pp), Guillena (−6,82), Tocina (−6,62) y La Rinconada (−6,60).
Solo Jaén ofrece resistencia, con subidas en Torreperogil (+4,82 pp), Linares (+3,16) y la propia capital (+2,83).
En cuanto a Adelante Andalucía, su crecimiento es uniforme y profundo: sube en 739 municipios en bruto y en 742 en cuota relativa.
En cinco de las ocho provincias gana más de tres puntos, con epicentro en Sevilla (+6,04 pp de media) y Cádiz (+5,92). Donde el trasvase desde Por Andalucía resulta más evidente es en el campo gaditano: en Trebujena suma 13,9 puntos mientras la coalición pierde 6,77 en el mismo pueblo.
Patrón calcado en Medina Sidonia (+10,39 pp) y Bornos (+10,30), también en Cádiz, o, ya en Sevilla, Las Cabezas de San Juan (+9,81). El antiguo voto de la izquierda alternativa rural ha migrado en bloque al proyecto de Teresa Rodríguez y José Ignacio García.
Por otra parte, Vox crece en 533 municipios y suma su mayor empujón bruto en Málaga capital (+7.166), Almería (+4.685), Algeciras (+2.977), Córdoba (+2.692) y Huelva (+2.574).
En porcentaje, gana terreno en Almería (+1,79 pp), Huelva (+1,14) y Málaga (+0,89), y se estanca en el resto. Sus mayores subidas relativas se dan en Adra (+7,63 pp), donde consolida su fortaleza del Poniente, y en la costa onubense: Palos de la Frontera (+6,53) y Lepe (+5,76).
Tropieza, en cambio, en zonas residenciales acomodadas donde el PP recupera terreno, como Tomares (−3,77 pp) o Espartinas.
Por Andalucía sufre el efecto inverso al de Adelante: pierde 21.000 votos en bruto y retrocede en seis de las ocho provincias en porcentaje, con sus mayores caídas medias en Cádiz (−1,47 pp) y Málaga (−1,15).
Las hemorragias individuales se concentran en pueblos gaditanos como Trebujena (−6,77 pp), Puerto Serrano (−4,06) o Bornos (−3,72), justo donde Adelante despega. Solo levanta cabeza en Aracena (Huelva, +10,60 pp) y algún municipio aislado de la campiña sevillana.
La noche del 17 de mayo deja, así, una Andalucía con Moreno atado a Vox, un PSOE encogido y una izquierda alternativa que cambia de cara.










