Juanma Moreno continuará siendo presidente de la Junta de Andalucía en su tercera legislatura consecutiva pero el desgaste de estos ocho años (o más bien el crecimiento de otras formaciones políticas) le ha impedido cumplir sus expectativas de alcanzar una amplía mayoría absoluta. Ha ganado votos, casi 150.000 más, pero lo ha hecho en un escenario de mayor participación por lo que no ha sido suficiente para mantener sus 58 diputados. Se ha dejado cinco en el camino. Y ahora dependerá de Vox que podrá negociar su entrada en el Gobierno autonómico tras las elecciones de este 17 M.
“Aspirábamos a una matrícula de honor y nos hemos quedado en un sobresaliente”, proclamó el presidente andaluz en la comparecencia pública una vez que dio por cerrado el escrutinio. Sin euforia pero trasladando optimismo, el presidente andaluz se rodeó de interventores y candidatos para celebrar un resultado que se ha quedado corto pero que sería “impensable” hace apenas ocho años. 1,7 millones de votos y 53 diputados.
Moreno tenía tres objetivos en estas elecciones. El primero era ganar. Y lo ha conseguido con casi 20 puntos de de diferencia respecto a su primera adversaria, la socialista, María Jesús Montero, que se ha hundido por debajo de sus resultados de 2022. El segundo, era imponerse en las ocho provincias, y en todas las capitales, como ocurrió en 2022, incluyendo así el bastión socialista de Sevilla. Y también lo ha logrado. El mapa autonómico se ha vuelto a teñir de azul.
Pero el tercer objetivo era el más complicado: lograr una mayoría absoluta que le permitiera evitar depender de los pactos como ha ocurrido en Extremadura o Aragón. O al menos con un resultado que le permitiera gobernar en solitario forzando acuerdos puntuales. Y esta meta no parece haberla conseguido. Por un lado, porque no ha llegado a los 55 diputados, la cifra clave. Por otro, porque Vox no ha retrocedido y ha conseguido mantener su peso en el Parlamento andaluz.
«Es verdad que lo dijimos, que iba ser complicado. Por eso, advertimos que la horquilla iba a estar en torno a esos 53, 56, 57, y que iba depender de los restos. Y la Ley D’hont a veces nos favorece y a veces nos perjudica. Por tanto, nos hemos quedado a esos dos escaños», resumió el presidente andaluz.
Arrancan las negociaciones
Ahora, toca negociar. Moreno no se refirió a esta posibilidad tras las elecciones. No mencionó ni a Vox ni al PSOE, pero sí dejó claro un mensaje: “Las urnas nos han trasladado un mensaje claro que quieren que sigamos transformando Andalucía y nos corresponde como fuerza más votada a mucha diferencia formar gobierno”, subrayó.
Como preveían en el equipo de Moreno, el crecimiento de Adelante Andalucía ha sido clave para los resultados. La formación de José Ignacio García ha conseguido multiplicar por cuatro sus escaños y se ha quedado con los restos en varias provincias por los que peleaba el PP. En las provincias que se habían marcado como claves, como Almería, Huelva, Cádiz o Málaga, Moreno no ha conseguido revalidar los resultados de 2022.
El equipo de Moreno llegó a las 20.00 horas a la sede andaluza del PP situada en la calle San Fernando. Allí hace cuatro años, en una noche histórica, fueron cayendo uno tras otro los diputados hasta sumar la histórica cifra de 58. En esta ocasión, no hubo saltos, ni gritos. El escrutinio no cumplió las expectativas marcadas por la tarde y los ánimos se fueron apagando conforme pasaron las horas.
No obstante, Moreno se ha esforzado durante toda la campaña en trasladar que un resultado por encima de los 53 diputados no podría ser un fracaso dadas las dificultades de revalidar la mayoría absoluta. Estaba preparado para el escenario con el que finalmente se ha encontrado. Se comprometió a «escuchar a las urnas».
Por eso, pese a no obtener la mayoría absoluta, el PP trasladó satisfacción por sus resultados. Colgó su pancarta agradeciendo los apoyos a Andalucía e incluso se atrevió a cantar (aunque sin micrófono) la canción que le ha servido de banda sonora durante una campaña en la que se mantuvo casi todo según lo previsto salvo con el resultado final que quedó por debajo de las expectativas. Ahora deberá decidir si intenta gobernar en solitario o si afronta su segundo gobierno de coalición aunque esta vez con una formación con la que no quería compartir gobierno en ningún caso.










