Jannik Sinner ya es una leyenda viva del tenis. El italiano se convirtió en el segundo tenista de la historia en conquistar todos los Masters 1000 existentes tras lograr el más especial para él. Roma era el último que le faltaba y, junto a su público, alzó los brazos tras vencer en dos sets a Casper Ruud (6-4) y demostrar una vez más que a día de hoy no tiene rival.
Ruud se presentaba en la final como un oponente complicado, que venía de hacer las cosas muy bien durante la semana. De hecho, había despachado a Darderi en semifinales por un doble 6-1. Si a todo esto se le sumaba las complicaciones que había tenido Sinner contra Medvedev, el aficionado del tenis soñaba con un encuentro igualado, con la posibilidad de que el noruego diera el campanazo.
Un escenario que cogió forma en el inicio del partido. La presencia de Sergio Mattarella, presidente de la República de Italia, encogió un poco a Sinner en un inicio. Se le veía nervioso, dubitativo, ante la posibilidad de hacer historia y la mirada de sus compatriotas. Ruud no dudó ni un instante en aprovecharlo y romperle el saque para adelantarse 2-0.
Sin embargo, Sinner despejó rápidamente todas las dudas. Le devolvió el break en el siguiente juego y su nivel fue incrementando exponencialmente. Cada minuto que pasaba era una mala noticia para el noruego, que veía como el número uno iba creciendo con sus golpeos. Su plenitud física y de juego llegó en el momento crucial para volver a romper el saque y llevarse la primera manga (6-4).
El noruego intentó empezar por delante como en el primer set, pero la versión nerviosa de Sinner ya no existía. El italiano clavó un golpe paralelo de revés al mismo ángulo que levantó a todos de los asientos. Los intercambios siempre caían del lado del italiano, que llegaba a todo. Ruud tenía que arriesgar más y eso le llevaba a cometer un mayor número de errores no forzados.
Novak Djokovic ya no está solo
El transalpino se aferró al break conseguido para seguir sumando juegos con su servicio. Ruud no era capaz de hacer daño al resto. Los servicios de Sinner suponían una ventaja demasiado grande. El noruego tuvo una oportunidad de empatar el set cuando Sinner sacaba para el 5-3, pero no pudo aprovecharla. De nuevo, cayó en la trampa del número uno.
Con este triunfo, Novak Djokovic tiene a Jannik Sinner como un nuevo compañero de récord. Al italiano le faltaban todos los Masters 1000 de arcilla, pero esta temporada ha hecho pleno: Montecarlo, Madrid y Roma. Sin Carlos Alcaraz, el número uno no tiene oposición. Es el mejor a años luz del resto. Y Roland Garros es su siguiente objetivo.














