No hay paz para Kiko Rivera ni cuando él la firma con su madre, Isabel Pantoja. Después de contar que, tras años de distanciamiento con su progenitora, y tras las duras acusaciones hechas en diferentes medios de comunicación hacia ella, había llegado el perdón, parece que poco les ha durado la felicidad. Y eso que el reencuentro público entre ellos aún no es un hecho.
Ha sido el testimonio de la guardesa de Cantora, Almudena Mateos, en ‘De viernes’, el que ha empañado esta balsa de aceite en la que se había convertido la vida del DJ en los últimos tiempos. Enamorado e inseparable de Lola García, feliz con la reconciliación con su madre, la empleada de la finca explicaba cómo había sido su encontronazo con Kiko y Lola el día que aparecieron por sorpresa en Cantora para hacer la mudanza. La empleada, que había salido a hacer la compra, se encontró con el hijo de la Pantoja, su novia y varias personas con grúas en la casa que ella debía vigilar. Cuando le pidió explicaciones sobre lo que estaba pasando, preocupada por si aquello podía tener repercisiones en su trabajo, Kiko Rivera se mostró ofendido y le dijo que esa era «su casa».
La tensa conversación entre ambos termina con una llamada de Kiko a su tío Agustín para que le explique a la trabajadora de Cantona que está en su derecho de llevarse las cosas que ha ido a buscar. «Me he tirado cinco horas en el coche, me he gastado un dinero y no tengo por qué aguantar eso», le exponía Rivera a su tío al teléfono. Tratando de mediar, el hermano de Isabel Pantoja le explicó a Almudena que podía llevarse las cosas. Para hacerlo, Kiko y el personal que acudió con él a Cantora tuvieron que romper las puertas de los garajes y causar algunos destrozos en la hacienda.
Se llevaron calesas, un coche antiguo y también la lavadora con la que Almudena lavaba su ropa, tal como ella misma explicó en De Viernes. La trabajadora no pasa por su mejor momento laboral con los Pantoja ya que lleva meses sin cobrar por su trabajo. Esta situación y el encontronazo con Kiko la llevaron a contarlo todo en televisión.
Las imágenes de Kiko Rivera y su novia, visiblemente nerviosos ante la oposició de Almudena a que se llevaran nada, está dando para muchas horas de televisión. Pero Kiko prefiere callarse.
El hijo de Isabel Pantoja y su novia reaparecieron tras este testimonio en Talavera de la reina donde el DJ tenía firmada una actuación y allí, horas antes de actuar, se dejaron ver. Ambos prefirieron guardar silencio, pero la bailaora esbozó una sonrisa para confirmar que está bien y agradeció el apoyo de la prensa, tras las críticas recibidas en los últimos días.












