gritos, abucheos y pitadas en el primer festival sin España

Se ha echado en falta a España. Imagine Eurovisión sin Rosa López, Sergio Dalma y Pastora Soler. Que, de repente, Chanel no hubiera hecho historia con 459 puntos. O aún peor: no haber bailado a Beth. Qué pena hubiera sido perderse a Karina y Raphael cantando al amor. Y lo más doloroso: entregar las dos únicas victorias que lograron Massiel y Salomé. Es difícil olvidar la actuación interruptus de Azúcar Moreno. O los zero points de Remedios Amaya. Hubo quien aprendió inglés con Ruth Lorenzo. Y quien se torció el tobillo con Barei. Volamos con El Sueño de Morfeo. Y suspiramos con Mocedades. Sin embargo, hoy España no está. Y se ha notado. Decidió apartarse del festival tras 65 años inagotables por la presencia de Israel. Un país que lo ha utilizado para blanquear el genocidio que lleva ejecutando en Gaza desde 2023. Por primera vez, ojo, en Eurovisión no se ha hablado de canciones, sino de quién podría salvarlo. El mérito, en una Viena bloqueada por los acontecimientos, con 516 votos, es de Bulgaria.

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