Jornada 40 en LaLiga Hypermotion con la visita del Real Sporting de Gijón al Ibercaja Estadio para enfrentarse a todo un histórico como el Real Zaragoza, que apura las pocas opciones que le quedan para evitar su salida del fútbol profesional por primera vez en su rica y larga historia deportiva. Si hay que poner un ejemplo en la categoría de un equipo donde no se puede llevar peor una gestión deportiva, ese es el club maño. Han sido un auténtico desastre en estas cuatro últimas temporadas, dentro y fuera del terreno de juego. Una masa social brutal junto a una historia llena de grandes momentos y títulos nacionales e internacionales. Uno de los límites salariales más importantes de la categoría, que le permite atacar operaciones deportivas muy alejadas para muchos equipos de Segunda División.
Pero ni la historia ni el dinero dan poder si no hay una buena gestión en el área deportiva y económica de un club. Quien no construye no recibe, y quien solo vive de la pelota que entra o sale acaba fracasando. Una presión social y mediática, para mi punto de vista, totalmente exagerada, que hace que muchos jugadores sean incapaces de dar su mejor versión en los malos momentos. No todo el mundo puede jugar en un club que te exige ganar siempre y que, si fallas, tiene una crítica feroz de su entorno.
Vivir en estos entornos tan exigentes te obliga a estar siempre en alerta y no relajarte, pero hay gente que no puede manejarse en estos parámetros y reduce considerablemente sus prestaciones. El entorno aragonés debe olvidarse de ser vencedor de Recopas y Copas del Rey, debe olvidarse de que ya no visitan su estadio los grandes de nuestro fútbol y que ahora te visitan equipos como el Mirandés o la Cultural, y encima te pintan la cara.
Llevar más de una década en la categoría de plata te convierte en un equipo más de Segunda División, pero hay un entorno que parece no querer reconocerlo y eso, unido a una pésima gestión deportiva, va a llevar al club con sus huesos fuera del fútbol profesional.
Tres directores deportivos en un año con perfiles totalmente opuestos como Cordero, Indias y Arantegui, sin tener nunca claro el camino deportivo que debía llevar la sociedad independientemente de los resultados. Un montón de cambios de técnicos en cada temporada no han conseguido dar con la tecla, ya no para que el equipo mire hacia arriba, sino para que no tenga que pelear por evitar el descenso.
Técnicos de prestigio como Víctor Fernández, junto a entrenadores más contrastados como Ramírez o Escribá, o técnicos más nobles como Sellés, Gabi o Navarro, han sido incapaces de encontrar soluciones. El Real Zaragoza es un ejemplo a evitar sobre cómo se debe configurar una plantilla en el fútbol profesional y os damos alguna pista. Las salidas de sus atacantes Azón y Liso les han hecho mucho daño, sobre todo por el bajo nivel y rendimiento de sus sustitutos. Incorporaciones con muy poco sentido, jugadores sin rendimientos contrastados en sus anteriores equipos, junto a una mezcla diabólica de jóvenes sin excesivo nivel y veteranos muy alejados de sus mejores rendimientos, van a dar con los huesos de un histórico fuera del fútbol profesional.
La llegada de David Navarro con la bandera del zaragocismo y un mensaje de unión, esfuerzo e identidad de club duró cuatro partidos porque, donde no hay, es difícil sacar. Es un equipo que, junto a sus carencias futbolísticas, reúne una enorme falta de carácter competitivo en la mayoría de sus jugadores. Si encima de que tienes poco fútbol tienes poco carácter, estás muerto en esta categoría tan igualada. El equipo con menos victorias de toda la categoría, pero hay un dato demoledor: es el equipo menos realizador, con un bagaje de menos goles a favor que partidos jugados. Enormes problemas ofensivos para marcar diferencias.
Navarro lo ha intentado todo con continuas modificaciones de jugadores y modelos de juego. No le ha quedado sistema por introducir ni jugador al que darle una oportunidad. Jugadores importantes en defensa como Ínsua, Radovanovic, Saidu o Yamiq han estado muy lejos de su nivel, tanto individual como colectivo, de anteriores temporadas. En el medio campo, jugadores con nivel de sobra para la categoría como Serrano, Raúl Guti, Keidi o Moya nunca han podido dar al equipo el nivel defensivo y ofensivo que se esperaba de ellos, ni manejar correctamente al equipo desde la sala de máquinas.
En ataque, la mejor noticia fue el rendimiento de Rober González junto a la aparición del joven Pinilla, dos de los pocos jugadores que merece la pena ver jugar y que han dado un salto de calidad al ataque maño. Jugadores desaparecidos en su rendimiento como Moyano, Valery, Paulino o Soberón, futbolistas contrastados en la categoría pero muy lejos de ofrecer las prestaciones debidas. No es fácil jugar como referencia ofensiva en este equipo, y sobre todo para Dani Gómez y Kodro, que son jugadores con poco desequilibrio individual y que necesitan del juego colectivo del equipo para hacer daño dentro del área, y ahí los maños tienen muchísimas limitaciones.
Igual que hemos puesto de ejemplo estructuras deportivas y económicas como las de equipos como Burgos y Ceuta, modelos a seguir para tener éxito, equipos que manejan presupuestos ajustados pero cuyas direcciones deportivas tienen un enorme conocimiento de la categoría y del mercado de futbolistas. No debemos perder de vista que ni la historia ni el dinero lo hacen todo, y ver cómo todo un histórico de nuestro fútbol, después de varias temporadas sin una gestión deportiva seria y profesional, puede acabar muy mal, nos tiene que hacer reflexionar y huir de este tipo de comportamientos y de vaivenes deportivos de todo tipo. La importancia de una estructura deportiva seria es la base del éxito para convertir a un club con posibilidades en un club con éxitos deportivos. La poca vida que le queda al Real Zaragoza se la están dando equipos como Cádiz, Huesca, Mirandés o Cultural, que no le ganan absolutamente a nadie… pero la travesía está llegando al final y, si no me equivoco mucho, habrá por desgracia naufragio maño… Cosas de fútbol, amigos.












