Fernando Clavijo (La Laguna, 1971) lidió con uno de los episodios más graves de conflicto institucional de la legislatura, solo equiparable a la emergencia migratoria y el drama con los menores inmigrantes no acompañados. Sin embargo, el fondeo del MV Hondius infectado con hantavirus ha evidenciado una quiebra de la lealtad institucional del Estado con Canarias que ha hecho mella en el presidente.
Desde que la Organización Mundial de la Salud y el Gobierno de España cambiaron de opinión el martes 5 de mayo y decidieron que el crucero MV Hondius llegara a Canarias y hasta su comparecencia del 13 de mayo en el Parlamento transcurrieron ocho días bastante intensos. ¿Cómo los vivió y cómo se siente en este momento?
Con mucha preocupación por las muchas dudas que generó la falta de información y con falta de sueño porque no conseguía que se me garantizara la seguridad de la población de Canarias. Ahora estoy un poco mejor pero hasta que el lunes partió el barco rumbo a Países Bajos viví con una gran frustración al ver que se me negaba la información para poder proteger a los canarios como yo creo que se merecían. Eran tantas las incógnitas y las dudas, que me generaron mucha molestia. Pero estoy tranquilo porque con el paso de los días creo que hice lo que debía.
¿Con quién y por qué se sintió frustrado?
Con el Gobierno de España y con los tres ministros implicados [Fernando Grande-Marlaska, Mónica García y Ángel Víctor Torres], que fueron al puerto de Granadilla, y que no explicaron a Canarias sus decisiones unilaterales. Si alguien te explica las cosas, es posible que no compartas las decisiones, pero si las razonan, aunque no se compartan, se cierran filas. Pero nadie me explicó por qué no se hicieron los tests de PCR en Cabo Verde a todos los pasajeros y a la tripulación porque veníamos de dos episodios que habían acabado en fallecimientos. Tampoco me explicaron nunca que si todos los pasajeros estaban bien, no se evacuaran directamente desde Cabo Verde. Nos contestaban que el Derecho Marítimo Internacional lo impedía, pero el Hondius no estaba en aguas internacionales, sino en un puerto de un país soberano, el de Cabo Verde.
¿A las preguntas que trasladaba Canarias al Estado no recibían ninguna respuesta?
A todas nuestras preguntas recibíamos silencio, y eso va generando frustración y más frustración. Eso no lo merecíamos los canarios y las canarias. Merecíamos respuestas y que nos dejaran participar. Y es que cualquier padre de familia o madre de familia lo entiende. Que la gente se imagine que está en su casa y viene una autoridad y te dice que tiene que meter a diez personas en su hogar; que igual están contagiados de virus, pero que no pasa nada porque no tienen síntomas. Lo primero que ese padre o madre dirán es que por qué en su casa y no en otra y luego, pedirán un análisis, un pequeño test, para saber el estado real de salud de esa gente. No dicen que no, pero piden garantías para no poner en peligro su hogar. Pues en este caso, mi hogar, como presidente, es Canarias y lo que pido es hacer las cosas bien, con información, para ser solidario no solo con la gente que viene, sino con la que está dentro de la casa. Creo que es un planteamiento más que razonable del que el Estado hizo caso omiso.
¿A esas omisiones se une que no se informara de un pasajero de Estados Unidos que tuvo que ser evacuado en Granadilla al margen del resto del pasaje, con un protocolo distinto, e ingresado en un hospital de Nebraska porque las autoridades sanitarias estadounidenses lo consideraban como positivo?
Ese episodio fue una ocultación deliberada. Había un pasajero que había dado un positivo débil y no se nos dijo. El Estado se escuda en que el segundo test fue negativo, pero lo cierto es que para las autoridades sanitarias estadounidenses era un positivo, no un asintomático. Tanto es así que lo evacuaron de manera individualizada al margen del resto de pasajeros. ¿Qué miedo tenía el Estado a explicar lo que pasaba con ese pasajero? Pues sencillamente que si admitían las tesis de Estados Unidos el protocolo habría sido distinto. La ministra de Sanidad prefería decir que no pasaba nada y que todos eran asintomáticos, pero cualquier experto te puede decir que eso no significa que no estés contagiado, no es una garantía de estar sano, solo que no has desarrollado la enfermedad, pero sin garantías de que no la tengas.
¿Por qué cree que el Ministerio de Sanidad ocultó ese incidente con el pasajero de Estados Unidos hasta que no desembarcó en Granadilla?
Nosotros nunca entendimos el empecinamiento en no hacer los test pese a que ya veníamos de dos casos en la isla de Ascensión y en Santa Elena. Entonces, con ese peligro de estar contagiados, obligaron a todos los pasajeros a cuatro días más de travesía. ¿Qué necesidad? Solo hay que imaginar que hubiera habido una complicación sanitaria durante la ruta en medio del Atlántico. Hubiera sido mucho peor y el operativo tendría que haber sido otro. ¿Qué hubiera pasado si la pasajera francesa que ahora está en la UCI hubiera enfermado durante el viaje a Canarias? ¿Qué hubiera sucedido si se pone mala justo cuando pone el pie en Canarias? Pues que tendríamos que haberla ingresado en el Hospital de La Candelaria. Por eso no entendíamos nada de la actitud de la ministra García y esa actitud obstruccionista de no informar de nada ni trasladar la documentación sanitaria precisa.
¿Continúa a oscuras el Gobierno de Canarias o ya dispone de toda la información?
Por supuesto, seguimos sin saber por qué no se hicieron los PCR en Cabo Verde, ni tampoco por qué no se pudo hacer la evacuación allí. El Estado decía que esa operación sanitaria no se podía hacer en ese país y aquí nos encontramos con otra falsedad, porque en Canarias no hubo ninguna operación sanitaria ni de salud pública, lo que hubo fue un operativo logístico para trasladar a los pasajeros del barco a los aviones. Y seguimos diciendo que se podía haber hecho en Cabo Verde porque no nos han dado ningún informe ni ningún protocolo que justificara la decisión de hacerlo en Canarias.
El presidente Fernando Clavijo durante la entrevista para explicar la crisis institucional alrededor del fondeo del crucero Hondius. / Andrés Gutiérrez
¿Qué preguntas siguen sin respuesta?
¿Qué dijo Cabo Verde a la OMS? ¿Por qué el martes por la mañana el Ministerio de Sanidad coincidía con nosotros en que el buque no viniera a Canarias y por la noche cambió de opinión? ¿Por qué no se evacuó a todos los pasajeros el domingo? ¿Por qué se permitió que el avión de Países Bajos volara con un gran número de plazas vacías y tuvo que volver el lunes porque no llegaba la aeronave de Australia, algo que ya se sabía desde el mismo domingo? Todo ese retraso obligó a que el lunes tuviera que atracar el crucero, y eso ya se sabía que podía suceder porque desde el viernes avisamos que las condiciones meteorológicas iban a cambiar.
¿El Estado no escuchó ninguna de las indicaciones o recomendaciones que se trasladaron desde Canarias?
Desde el Estado no se hizo caso a nuestros expertos, nuestros técnicos, a quienes despreciaron con prepotencia al tomar decisiones sin consultarnos. Y eso indigna, porque aquí, en Canarias, hay mucha gente que sabe y que leva muchos años elaborando protocolos contra el ‘mosquito tigre’ o el ébola. Tenemos un Instituto de Enfermedades Tropicales, nos relacionamos con las autoridades de Cabo Verde, mantenemos relaciones con ellos y conocemos cómo es ese país. Aquí hay gente muy experta y no somos unos indocumentados, que es lo que el Estado parece que ha creído durante todos estos días. Pero es que la frustración fue constante ante la falta de lealtad. Yo tuve una reunión el viernes con la presidenta del Cabildo de Tenerife, con el alcalde de Granadilla y con el de Santa Cruz, por si había alguna incidencia y el barco debía dirigirse al puerto capitalino. En aquella reunión me hicieron preguntas que no pude responder, porque no tenía ningún dato por parte del Estado. Y eso es un gran problema, porque la presidenta del Cabildo de Tenerife tiene que dar la cara ante los tinerfeños y no puede responder, y lo mismo sucede con el alcalde de Granadilla frente a sus vecinos.
«Se ha difundido una imagen de Canarias como una comunidad indocumentada, que no tenemos idea de nada y a la que hay que salvar»
Otro de los episodios más sorprendentes fue que durante casi dos días estuvo esperando que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, le devolviera por teléfono una llamada telefónica ¿Cree que en Moncloa se hubiera hecho esperar tanto tiempo a los presidentes de Cataluña, Euskadi o Andalucía en una emergencia así?
Yo no habría actuado como él. A mí no se me ocurre, siendo presidente del Gobierno de España, asumir una petición de la OMS de manera unilateral sin hablar con la máxima autoridad de las costas a las que se dirigía el barco, en este caso las canarias. Yo habría llamado y comunicado que había un problema y que me gustaría contar con la colaboración de la Comunidad Autónoma afectada y comenzar a ver cómo hacerlo. Pongo un ejemplo, cuando yo llego de Bruselas el miércoles y me entero de que, porque Marruecos no quiso que un avión con un pasajero enfermo a bordo repostara en su país, la aeronave tuvo que desviarse a Gando, la primera llamada que hice fue a Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, que no pertenece a mi partido. Eso es lo que considero lealtad institucional. No sé por qué ninguno de los tres ministros implicados ni siquiera llamó a Morales. Es otra demostración de prepotencia.
¿Por qué cree que tardó tanto en comunicarse Pedro Sánchez con usted?
Lo desconozco, probablemente no tenía interés en hablar conmigo por que para él España es un Estado federal, salvo la parte de Canarias.
¿A eso se refería cuando habló de que Canarias recibía un trato colonial, que los ministros vinieron llenos de prepotencia y que llegaron diciendo lo que había que hacer como si las autoridades canarias no supieran hacer nada? Hay una expresión muy canaria para calificar esa actitud: comportamiento godo.
[Sonríe] No quiero utilizar esa expresión porque tengo que ser correcto institucionalmente. La gente en la calle, cuando habla conmigo, lo ha calificado así, pero creo que las formas son importantes y cuando concedo una entrevista a un medio de comunicación prefiero ser correcto. Estoy hablando como presidente de Canarias y no como un colega. Dicho esto, sí afirmo que la actitud ha sido muy incorrecta e irrespetuosa. Dejémoslo así.

El presidente Fernando Clavijo en otro momento de la entrevista. / Andrés Gutiérrez
Usted reconoció en el Parlamento de Canarias que, fruto de esa frustración acumulada durante días, cometió errores. ¿Cuáles?
En mis declaraciones del sábado por la noche [en las que ordenó a la Autoridad Portuaria que prohibiera la entrada del crucero en el puerto de Granadilla] salí enfadado y eso sí fue un error. Pero soy humano, y me encontré con un muro por parte del Estado que generó una ansiedad porque no tuve en ningún momento garantías de que Canarias estaba protegida. Reconozco que las formas no fueron las más adecuadas, pero sí el fondo de lo que defendí.
«Que se imagine la gente lo que hubiera hecho en su hogar si llega una autoridad y le obliga a meter a diez posibles contagiados con un virus»
¿Canarias puede no autorizar el fondeo del crucero? ¿Las competencias no son del Estado al ser una responsabilidad de Sanidad Exterior, un departamento que depende del Ministerio de Sanidad?
La autorización para fondear el buque es competencia de la Autoridad Portuaria, y en ella está integrada la Comunidad Autónoma. Lo que dije al presidente de la Autoridad Portuaria es, que ante la ausencia de información esencial, no autorizara el fondeo hasta que nos dieran todos los datos que habíamos solicitado. Si el Estado, y los ministros allí presentes, decidieron no contar para nada con Canarias, lo suyo es que diéramos un paso al lado para que todo el operativo de evacuación lo hicieran ellos. Es más, durante todo el domingo y el lunes no hice ninguna declaración para no interferir en el operativo.
Tras el último Consejo de Gobierno, su portavoz y viceconsejero de Presidencia, Alfonso Cabello, no descartó ir por la vía judicial para recurrir esa decisión del Estado. ¿Va a escalar este asunto hasta llegar a los tribunales?
Solo puedo decir que nuestros Servicios Jurídicos están trabajando en ese análisis, y en función de lo que informen, tomaremos una decisión.
Suscríbete para seguir leyendo













