Después del robo en París, la banda de ladrones de la serie de Netflix ‘Berlín’ tiene un nuevo objetivo para su segunda y última temporada, que acaba de llegar a la plataforma: los poderosos duques de Málaga, interpretados por José Luis García Pérez y Marta Nieto.
—Sus personajes forman un matrimonio bastante particular.
Marta: Son unos duques excéntricos que, aunque ostentan el título de Málaga, viven en Sevilla. Lo tienen todo. Son personajes casi hiperbólicos: materialmente no les falta nada, pero aun así siempre quieren más.
José Luis: Son personas acostumbradas a tener lo que quieren, cuando quieren y como quieren. Pero eso mismo los ha anestesiado un poco. Ya no saben muy bien qué hacer para sentir algo distinto, y por eso se llevan al límite constantemente.
—Aunque son un matrimonio, hay algunos secretos entre ellos.
Marta: Más que secretos, lo que hay son tensiones. Hay amor y también una especie de código de honor entre ellos, una fidelidad muy marcada. Lo que ocurre es que todo empieza a tambalearse cuando Berlín entra en juego. Ahí aparecen deseos ocultos que hacen que la relación empiece a resquebrajarse, y eso es lo interesante.
José Luis: Secretos entre ellos no tantos. Lo que sí hay son secretos que los demás no conocen. Y como actores hemos jugado mucho con eso.
—Berlín no traga al duque de Málaga. ¿Cree que eso le pasa porque, en el fondo, se parecen más de lo que se imaginan?
José Luis: Creo que se gustan y no se aguantan al mismo tiempo. Esta temporada Berlín se encuentra con su némesis, con la horma de su zapato, y eso es muy divertido de interpretar, buscarle las vueltas al otro.
—¿Se han inspirado en alguien real para construir a estos duques?
José Luis: No, no tengo el placer de conocer a nadie así (ríe).
Marta: Más que inspirarnos en alguien concreto, nos hemos puesto en la situación: ¿qué pasa cuando lo tienes todo? Eso construye personajes muy específicos y concretos.
José Luis: El fondo sí lo conocemos: gente que lo tiene todo y que necesita ir cada vez más lejos para sentir algo nuevo, porque lo demás ya lo han vivido.
Marta: Están un poco anestesiados.
—La fiesta que organizan al principio de la serie recuerda a los excesos de la celebración de la película ‘Baylon’.
José Luis: Claro. Cuando lo tienes todo, necesitas emociones cada vez más fuertes. Van más allá para sentir algo.
Marta: Y ahí la moral se vuelve más flexible. Cuando lo único que buscas es sentirte vivo, los límites se amplían y empiezas a cruzar líneas, a hacer cosas que van en contra de la moral e incluso la bondad. Ahí es donde la cosa se pone interesante. Porque tienen sus valores, pero no con el resto. Eso los convierte en un espejo de Berlín y de los propios delincuentes de la serie. Porque, al final, ellos también lo son.
Marta Nieto, en ‘Berlín’ / FELIPE HERNÁNDEZ / NETFLIX
—La temporada se desarrolla en Sevilla. ¿Qué aporta la ciudad a la serie?
José Luis: Sevilla es un personaje protagonista más. Aporta su luz, su color, su acento, su pasión, su ritmo… incluso su olor.
Marta: Sevilla es casi otra obra de arte dentro de la historia. Esta temporada gira en torno al arte, y Sevilla en sí misma lo es. La cultura sevillana viaja con la serie al mundo entero.
—¿Habían seguido ‘Berlín’ o ‘La casa de papel’ antes de unirse a este proyecto?
José Luis: Yo vi la primera temporada de ‘Berlín’ ya preparando este proyecto.
Marta: Yo también, y la disfruté mucho. Pero esta segunda la he disfrutado aún más. Tiene más pasión, más acción, más humor y más amor.
—Una de las frases de Berlín es que el mundo lo mueven el dinero y el amor. ¿Están de acuerdo?
José Luis: Probablemente el mundo lo mueve el dinero, pero a los seres humanos nos mueve el amor. Y eso es clave en esta temporada.

José Luis García Pérez, en ‘Berlín’ / FELIPE HERNÁNDEZ / NETFLIX
—¿Por qué funcionan tan bien las series de robos?
José Luis: Es un género en sí mismo. Como el bélico o la comedia romántica. En este robo no hay sangre, hay inteligencia contra inteligencia, y un punto de Robin Hood. De ahí podría venir la cosa, porque a todos nos gustaría estar un poquito cerca de esas oportunidades. Pero yo hice otra serie de robos, ‘Guante blanco’, y solo duró una temporada.
Marta: Además, vivimos en una sociedad llena de normas. La ficción nos permite imaginarnos cruzando esas líneas. Y en esta serie empatizas con los delincuentes porque son vulnerables, simpáticos… Esta entrega acaba brillante, bonita y bondadosa, y ahí hay un gancho que apela al niño que llevamos dentro, que quiere hacer cosas pero sus padres no le dejan.
—¿Hay alguna secuencia que recuerden especialmente por su dificultad?
José Luis: Hemos rodado escenas a caballo, incluso rejoneando.
Marta: Yo también monté a caballo como consorte, frente a un toro muy bueno, pero enorme. Fue divertido, pero no aparece.
—¿Es cierto que Álex Pina y Esther Martínez Lobato, los creadores de la serie, suelen hacer muchos cambios durante el rodaje?
José Luis: No es que haya cambios constantes, es que el proceso es muy orgánico. Tienen clarísima la estructura general, pero los guiones se van desarrollando conforme avanzamos. Empiezas con un único guion y no tienes los demás hasta que van rodando.
Marta: Y hay libertad. Se pueden ajustar escenas, volver a rodar cosas si hace falta. Están muy pendientes de cómo evoluciona todo, y por eso hay margen para llevar la serie por donde ellos quieren. Tienen un talento increíble para crear ese universo y que todos queramos verlo y estar en él.
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