La Audiencia Provincial de Palma ha condenado a 34 años de prisión a un hombre por utilizar como esclava sexual a una niña que trajo de Nigeria a Mallorca. La sentencia a la que ha tenido acceso este diario detalla cómo durante un lustro, cuando la menor tenía entre 12 y 17 años, violó a la víctima «con una frecuencia prácticamente diaria«. El procesado, que consiguió cortar todos los vínculos familiares de la víctima, le hizo firmar un contrato en el que se comprometía a mantener relaciones con él y a no abandonarle, todo como condición para traer a España también a sus dos hermanas menores, que seguían en África. También la utilizó para obtener imágenes sexuales de otras menores y la sometió a un estricto control, accediendo a las conversaciones privadas de sus redes sociales e instalando cámaras de vigilancia en el domicilio. El fallo destaca los «efectos demoledores y profundamente graves» que el acusado provocó en la víctima, a la que deberá indemnizar con 300.000 euros por los daños psicológicos y morales.
Los magistrados declaran al procesado autor de cuatro delitos de trata de seres humanos con fines de servidumbre, agresión sexual con penetración a menor de 16 años, elaboración de pornografía infantil y contra la intimidad. La sentencia relata que el acusado viajó con una amiga a Nigeria a principios de 2015. Allí conoció a la hermana de su amiga, que era madre soltera y tenía tres hijas de 3, 5 y 7 años a su cargo. La familia atravesaba una «grave situación de penuria», señala el fallo judicial, que el hombre aprovechó. Desde ese momento, inició un plan para convertir a la niña mayor «en su esclava doméstica y sexual». Le prometió sacarla de la pobreza y traerla a Europa, diciéndole que sería su «Dios humano» y mostrándole fotos y vídeos de la vida en Mallorca. La niña quedó «absolutamente embelesada» y desarrolló un fuerte sentimiento de dependencia emocional hacia el acusado.
Su «salvador»
Como parte de su plan, el hombre propuso a la madre de la niña un matrimonio de conveniencia para que ambas pudieran instalarse con él en la isla. La mujer aceptó «en la firme creencia de que, de esta manera, lograría dar a sus hijas un futuro mejor». Los trámites burocráticos se demoraron varios años, durante los que el acusado realizó visitas anuales a Nigeria. Ya entonces comenzó a someter a la niña a tocamientos y a mostrarle imágenes pornográficas, consiguiendo que normalizara estas situaciones y las viera como un acto necesario para escapar de la pobreza en su país y «un acto de agradecimiento a su salvador». En ese periodo, le dio a la menor un móvil con el que logró que le fuera enviando imágenes sexuales suyas mientras él estaba en Mallorca.
El matrimonio de conveniencia se celebró finalmente en 2019 y el hombre preparó la llegada de la mujer y la niña a la isla. Hizo firmar a la pequeña, que tenía entonces 12 años, un documento en el que se comprometía a «mantener relaciones sexuales diarias» con él y a realizar todas las tareas domésticas de la casa. Logró convencerla así de que si accedía a sus pretensiones lograría que sus otras dos hermanas pudieran migrar también a Mallorca.
En cuanto llegaron a la isla, el acusado anunció a la mujer que la niña viviría con él en su casa de Algaida y que ella debía buscarse un piso en Son Gotleu. «De esta manera, logró desvincular y desarraigar por completo a la menor de todos sus vínculos familiares y sociales», refleja la sentencia. La niña residió con el acusado durante cuatro años y tres meses, durante los cuales la violó prácticamente a diario, le obligó a enviarle fotografías sexuales tanto suyas como de otras menores e instaló cámaras de vigilancia en el domicilio para mantener bajo control continuo.
La menor acabó contándole a su madre lo que estaba ocurriendo en marzo de 2024 y ambas presentaron una denuncia. La Guardia Civil arrestó al acusado, que desde entonces permanece en prisión. La FIscalía reclamaba para el procesado, representado por la abogada Carolina Coll, penas que sumaban 40 años de cárcel. El fallo no es firme y puede ser recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears.
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