Rafa Jódar fue un héroe sin premio, todo acabó en pesadilla de madrugada. Vivió una de esas experiencias que duelen en el momento, pero curten para el futuro. Pasadas las dos de la madrugada, el español, 19 años, se despedía de su primera participación en el Masters 1000 ATP de Roma. Sin ningún reproche. Luchó como un jabato, tanto que forzó un tercer set remontando dos bolas de partido en segundo. Contra todos los elementos. También un rival especialista en la tierra batida, compitiendo en casa y beneficiándose de unas condiciones de juego ralentizadas.
Rafa Jódar, 19 años y nº 34 mundial (será top-30 el lunes) perdió ante el italo-argentino Luciano Darderi, 24 años y nº 20, por 7-6 (5), 5-7 y 6-0 en 3h.08′ de una accidentada lucha de gladiadores, que hubiera merecido un mejor horario por la actitud encomiable de ambos. Concluyó demasiado tarde, cuando el el rival de las semifinales del viernes, el noruego Casper Ruud, que eliminó por la tarde al ruso Karen Khachanov por 6-1, 1-6, 6-3, dormía placenteramente en su hotel.
El de Leganés y su oponente, nacido en Argentina pero nacionalizado italiano, se enfrascaron en una pelea eterna, salpicada por varios incidentes, surrealistas, esperpénticos. Todo empezó torcido por el retraso acumulado por la lluvia. A las once de la noche se metieron en un Campo Centrale lleno, pese a la baja temperatura de 12º C y una alta humedad de 85%.
Mover la bola, tocarla bien, casi una hazaña, más en una pista irregular, de botes traicioneros un día más. Un terreno menos favorable para un Jódar más de ataque, de tenis recto y definitivo, ideal para un terrícola campeón este curso de Santiago de Chile, finalista en Buenos Aires y semifinalista en Marrakech. Un Darderi rocoso, de gen argentino y desarrollo transalpino.
Más errores que aciertos bajo el continuo ruido de los helicópteros que supervisaban el Estadio Olímpico de fútbol, adyacente a la instalación de tenis, donde acabó paralelamente la final de Copa que el Inter le ganó a la Lazio. Hubo celebración con fuegos artificiales, también las aficiones contribuyeron con sus festejos a que una nube de humo invadiera la central. «No puedo ver», se quejaba Darderi. Quería seguir Jódar. Hubo que parar 19 minutos ya que el espeso humo alteró el funcionamiento del arbitraje electrónico, que tuvo que se reseteado.
Detenido el tenis con 6-5 y 0-15 Jódar. Se reanudó el juego para llegar al ‘tiebreak’, que dominó Rafa por 5-2. No cerró, se envalentonó un adversario que ya había levantado cuatro bolas de match a Alexander Zverev en la ronda anterior. Once puntos seguidos de Darderi, desatado para llevarse la muerte súbita por 7-5 y adelantarse 3-0 en el segundo set.
Jódar, campeón en Marrakech, semifinalista del Godó y cuartofinalista en Madrid, podría muy bien haber dicho basta en un día complicado en general y de sensaciones particulares poco limpias. Más con dos bolas de 0-4. Pero se vistió el mono de trabajo, aceptó la situación y luchó hasta la extenuación. Salvó dos bolas de ‘match’ con 4-5 en el segundo set, remontó hasta una tercera en la que el físico le fue abandonando, sobre todo después de un juego de más de doce minutos. Conduciéndole a los calambres, a una derrota segura. De marcador excesivo en su remate: el mismo ‘rosco’ que se había llevado Zverev ante Darderi.
Épico Jódar, también Darderi. Al español le valdrá para lo que venga a continuación. En diez días, Roland Garros, su estreno en tierra. No le gusta perder, pero podrá descansar más hacia París, después de muchas emociones, de haber ganado 16 de sus 19 encuentros en tierra batida. De haber enseñado que sus cualidades son de jugador top. Y para ello hay que pasar por duras madrugadas como ésta, ante un poderoso oponente en tierra, de más experiencia y con más situaciones límite vividas.














